" Tiene que respetarse la institucionalidad del PS y zanjar las diferencias al interior del partido"
Paulina Vodanovic enfatiza que las acusaciones de la senadora Cicardini no son ciertas, defiende que su partido tiene apertura al diálogo, pero acusa al Gobierno de conducir su reforma de manera ideologizada e intransigente. Descarta una "guerra civil" en su colectividad, pero dice que fue ingrato "en lo personal y en lo político" lo ocurrido con su correligionaria esta semana. Gabriel Pardo
Se habló de "guerra civil" al interior del Partido Socialista (PS) esta semana.
Pero la presidenta del partido, Paulina Vodanovic, al entrar a su oficina en el Congreso de Santiago, dice coloquialmente que eso es "ponerle mucho".
Todo ocurrió cuando la senadora Daniella Cicardini la acusó de negociar a espaldas del partido con el ministro Jorge Quiroz sobre el proyecto de Ley de Reconstrucción.
Cicardini dijo que no respaldaría una "colusión" con el titular de Hacienda y que tanto el jefe de comité, Juan Luis Castro, como Vodanovic habían faltado a la verdad.
Vodanovic, abogada de la Universidad de Chile, exsubsecretaria de las Fuerzas Armadas y actual senadora por la Región del Maule, afirma categóricamente que eso es "totalmente falso". De paso, defiende que el PS está activo y fuerte, fichando nuevos militantes, que tiene más de 30 alcaldes, cuatro gobernadores, y sólidas bancadas de diputados y senadores.
-Hubo un tenso intercambio entre usted y la senadora de su partido Daniella Cicardini en la sala del Senado, video que se hizo viral. ¿Qué se dijeron?
-Mire, yo no comento las conversaciones privadas ni las reuniones privadas.
-Pero la senadora Cicardini la había acusado, en un video subido a redes sociales, de "coludirse" con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a propósito de las negociaciones de la Ley de Reconstrucción.
-Es bastante ingrato, sobre todo porque es totalmente falso.
Vodanovic toma aire, se adelanta en su asiento y explica.
"Yo asistí a una reunión citada por la presidenta del Senado (Paulina Núñez), con muchos senadores y senadoras, a solicitud del jefe de comité, Juan Luis Castro. Al término de esa jornada hice un punto de prensa donde señalé los límites que había puesto el ministro, que en definitiva era prácticamente no hablar de nada del corazón de la reforma. Y sí señalé que se podía conversar acerca de otros temas, como el Sence o el subsidio al empleo. Fui bastante categórica en señalar que no iba a haber un gran acuerdo, esas fueron las palabras que usé, y sí que podíamos mejorar otros aspectos del tema".
Antes de que se le pueda hacer una pregunta, la senadora continúa, como si quisiera aclarar cada detalle de su actuación.
"El día viernes nosotros fuimos a una segunda reunión, junto con el senador Juan Luis Castro. Él a la salida de la reunión señala que el ministro va con algunos temas de consulta al Gobierno y nosotros con temas de consulta a la bancada. Y el día lunes se hace un almuerzo precisamente para reunirnos como bancada, estábamos en la semana distrital además en esos días, y ahí se empieza a informar el tema. De manera tal que todas estas acusaciones de que no había habido transparencia, que no había información, no es así, pero tampoco hubo acuerdos que comunicar después".
-Entonces, ¿no es cierto que usted estaba negociando con el Gobierno sobre la invariabilidad tributaria que contiene el proyecto y que así el PS no impulsaría ir al Tribunal Constitucional (TC) a impugnar el proyecto?
-Es tan falso que el día lunes en la mañana yo hago la reunión de presidentes de partido y al término de esa reunión señalo que vamos a recurrir al Tribunal Constitucional. Había una discusión entre los abogados si era ahora o más adelante, una vez terminado el segundo trámite. Y que lo íbamos a determinar el día jueves, en una reunión que se hizo en el PS. Ahí se tomó el acuerdo de recurrir al TC terminado el segundo trámite por temas tributarios y ambientales.
-¿Cómo calificaría la situación que se vivió en el partido?
-Toda esta situación ha sido ingrata en lo personal, pero también en lo político, porque creo que las diferencias políticas son propias de la democracia, son propias de nuestro partido, que históricamente ha tenido distintas visiones, pero hay algo que tiene que respetarse, que es la institucionalidad del partido y, por lo tanto, las diferencias deben ser zanjadas al interior del partido. Y, además, en este caso no solo ha habido una diferencia tal vez política, sino en términos de imputarme conductas que no son efectivas en ninguna manera.
-¿Se sintió ofendida?
-Ha sido duro en lo personal y en lo político. Porque cuando tenemos que tener un partido más unido que nunca, cuando se señala por otros actores políticos que somos nosotros los llamados a conducir la oposición, como fue el caso del senador Huenchumilla (DC)... el PS es un partido amplio, con capacidad de conciliar, de buscar grandes acuerdos, de tender puentes hacia el centro y hacia la izquierda, esa es la tarea que deberíamos enfrentar. Durante el gobierno de Gabriel Boric fuimos persistentes como mesa en buscar la unidad. La unidad no se decreta, se hace día a día.
"Hay que entender cuál es la labor parlamentaria"
-La senadora Cicardini dijo que las "conversaciones hipotéticas no existen. Se negocia o no se negocia". ¿Por qué hoy negociar o pactar se percibe como algo mal visto?
-Creo que es el síndrome de la desconfianza que afecta a la sociedad. Pero hay que entender cuál es la labor parlamentaria. Nosotros estamos mandatados por la ciudadanía para representar sus intereses, desde una posición de izquierda como es la del PS, pero no podemos encapsularnos y romper el diálogo. Nada más contrario a lo que es la historia de la creación del PS. La democracia es consustancial a nosotros. Y la democracia es diálogo, es confrontación de posiciones.
-Pero si es así, ¿por qué el PS respalda recurrir al Tribunal Constitucional contra el proyecto de ley?
-Porque nosotros llevamos propuestas que no fueron acogidas y entendemos que las condiciones en que está esta norma mantienen vicios de constitucionalidad. Esto no es oposicionismo, tampoco es obstruccionismo, ni es querer retrasar el proyecto. El proyecto se va a aprobar. He estado reunida con los alcaldes y hay una preocupación transversal, por ejemplo, sobre la propuesta de contribuciones.
"Aquí hay un tema ideológico del Gobierno: no cobrarle impuesto territorial a nadie. Porque señalan que es un impuesto al patrimonio y que no debe cobrarse. Estos gustitos cuestan caro y son los municipios los que se van a desfinanciar. Espero que la derecha entienda aquello y haga suyas las indicaciones que hemos presentado. Eso es diálogo y es acuerdo. Lo que pasa es que no vale cualquier acuerdo. Nunca hemos estado por un acuerdo que no defienda el bien común. Por eso nos sentamos a la mesa. Pero el primer día no es que yo cerrara la puerta al acuerdo, sino que el ministro, con su intransigencia, dijo 'no vamos a hablar de estas tres cosas', que eran el centro. O sea, nos sentamos a conversar, pero no podemos hablar de invariabilidad, ni del tema ambiental ni de la rebaja del impuesto sin compensación".
-¿Qué opina de que en el oficialismo hoy digan que usted tuvo que endurecer la postura con el Gobierno solo por la presión interna de su partido?
-Esas son lecturas fáciles. Porque siempre están queriendo instalar una suerte de tirantez hacia la izquierda. No es que yo endurezca una postura, simplemente respecto del proyecto no logramos lo que queríamos o lo que buscábamos. Buscábamos que este proyecto tuviera un menor impacto fiscal y avanzar en la senda de conciliar crecimiento con equilibrio fiscal. Como diría el Presidente Lagos, "crecer con igualdad".
-¿No estuvo sobre la mesa no recurrir al TC para lograr algunos acuerdos?
-No, porque además no tienen que ver ambas cosas. De hecho, en el PPD suscribieron una indicación los senadores y van a recurrir al TC igual. Entonces no hay una incompatibilidad y el Gobierno nunca lo planteó en esos términos.
-¿Qué le parece lo que hizo el PPD al anunciar que había llegado a acuerdo con el Gobierno por invariabilidad tributaria, lo que generó controversia después?
-A mí lo que no me gustó fueron las formas. Yo vi en vivo y en directo el punto de prensa cuando llegan los senadores, la presidenta del Senado y el ministro. O sea, me enteré ahí. Creo que ha habido una cierta obcecación de la derecha en dividir a la oposición, en buscar el pirquineo, como un fin en sí mismo.
-¿No cree que el PS está siendo tensionado desde la izquierda para no llegar a acuerdos con el Gobierno?
-No, en absoluto. Nosotros tuvimos toda la disposición y se demoniza a la izquierda. Somos un partido de izquierda, el FA y el PC también lo son, y estuvimos sentados en la misma mesa. Creo que este proyecto no va a terminar sirviendo al objetivo para el cual se pensó.