‘Luego de 34 años, Colombia vuelve a conocer su economía urbana’
Redacción economía y negocios - redaccioneconomicas @eltiempo
Redacción economía y negocios - redaccioneconomicas @eltiempo.com
Luego de 34 años, Colombia volvió a tener una radiografía actualizada de su situación económica tanto formal como informal gracias a la realización del Censo Económico Nacional Urbano del que la directora del Dane, Piedad Urdinola, habla en entrevista con El TIEMPO. Además, se refiere a las críticas recibidas en la entidad en las últimas semanas por la medición de las cifras del mercado laboral. "Siempre hemos mantenido la política de dialogar y tener discusiones técnicas", asegura. ¿En qué va el Censo Económico? Lo único que queda pendiente y que estará disponible en las próximas semanas son los microdatos, los cuales esperamos difundir antes de la llegada del próximo gobierno. Este censo no se hacía hace 34 años, por lo que fue todo un reto, pero lo logramos en un tiempo récord. Usualmente, se tarda dos años en el procesamiento y aquí lo estamos haciendo en meses. El Dane tiene en este momento la capacidad técnica para llevar a cabo grandes operativos como este. ¿Cuántos recursos se utilizaron para adelantar esta operación estadística? La inversión fue de 336.328 millones de pesos, los cuales se ejecutaron a lo largo de varias vigencias. De ese total, más de 67.578 millones correspondieron a inversión tecnológica. Toda esa capacidad queda instalada en el Dane para cumplir con los nuevos desafíos que tiene el Ciclo Censal. A esto se sumaron más de 8.000 censistas que recorrieron 1.102 municipios. Visitaron más de 500.000 manzanas urbanas y alcanzaron un cubrimiento superior al 98 por ciento. El país invirtió cerca de 168.000 pesos por cada unidad económica censada. ¿Cuáles son los últimos hallazgos que encontraron? Luego de 34 años, Colombia vuelve a conocer su economía urbana. Gracias al censo encontramos que hay 2’005.248 unidades económicas en las zonas urbanas, entendido como las personas naturales o jurídicas que llevan a cabo una actividad, empresas, establecimientos o ventas de calle, entre otros. En total, el ingreso para el 2023 de todas ellas llegó a 2,4 billones de pesos y destaca que la principal actividad del país es el comercio al por mayor y al por menor. Por primera vez, el Dane también midió la informalidad. ¿Qué encontró? Uno de los aportes más importantes fue incorporar dentro de la medición a los vendedores de calle y expresiones de la economía popular, un segmento que históricamente ha sido difícil de caracterizar con cobertura nacional. Los resultados mostraron que tenemos 219.042 vendedores de calle que están presentes en 990 municipios. El 50 por ciento de ellos se concentra entre los 40 y 64 años. En cuanto a su formación, el 77,21 por ciento cuenta con educación básica primaria (35,7 por ciento), secundaria (18,0 por ciento) o media académica (23,3 por ciento), lo que implica grandes retos para su inclusión y articulación a las dinámicas económicas con mayor potencial de crecimiento, productividad y protección social. ¿Qué mostró la distribución de propietarios por sexo y edad? Que el 51,55 por ciento de los propietarios de unidades económicas son mujeres frente a un 48,45 por ciento de hombres. Además, esta tendencia se acentúa en las viviendas con actividad económica visible, donde las mujeres son propietarias en el 67,6 por ciento de los casos. Por edad, destaca que la mayor parte de los propietarios se concentra en el grupo de 30 a 59 años en todos los sectores (65,7 por ciento). ¿Qué fue lo más relevante sobre la formación académica de los propietarios? Los que tienen formación universitaria (profesional, especialización, maestría o doctorado) se dedican predominantemente al sector servicios, en un 62 por ciento en promedio. Sin embargo, quienes no cuentan con ningún nivel de formación o solo alcanzaron educación básica primaria se dedican más al comercio, en un 70,5 por ciento en promedio. ¿Cómo cree que ayudará la información obtenida a los tomadores de decisiones? Gracias al censo se permitirá tomar mejores decisiones públicas y privadas en los próximos años porque detrás de cada dato hay una oportunidad para diseñar políticas más pertinentes, fortalecer el desarrollo productivo y cerrar brechas entre los territorios. ¿Qué otras operaciones estadísticas vendrán próximamente? El Censo Nacional Agropecuario y el censo minero. Luego se realizaría el Censo Nacional de Población y Vivienda en el 2030 y de nuevo en el 2034 el económico. ¿En cuáles trabajaron ustedes y están casi listas? Dejamos listo el diseño para conocer las características de la población con diversidades sexuales, así como la encuesta de violencias basadas en género para que lo haga la próxima administración. También estamos en la preparación de la encuesta nacional de presupuesto de los hogares, fundamental para poder medir el IPC y la pobreza. ¿Cómo fue la medición de la población wayú que les obligaba a hacer una sentencia de la Corte? Pusimos a disposición de toda la comunidad el sistema de información wayú, que recoge datos de identificación, ubicación, características demográficas, accesos a derechos y agua potable, entre otros, y está en nuestra página web en español y en wayuunaiki, su lengua nativa. Se trata de una iniciativa que surge de la sentencia T-302 de 2017 de la Corte que le pide al Dane información de los cuatro municipios de La Guajira: Uribia, Manaure, Maicao y Riohacha, con el objetivo de fortalecer las políticas públicas que garanticen sus derechos. ¿Han pensado en hacer otros censos en poblaciones indígenas? Sí, avanzamos muchísimo en el trabajo con otras comunidades indígenas como la de los Kankuamos y otras del sur y de la Amazonía y Orinoquía del país. En la misma línea, hemos trabajado en la estrategia partera vital en la que estamos recogiendo información de los nacidos vivos que registran las parteras, y en otra que se llama parterías vivas. ¿Qué balance hace de su gestión en la entidad en estos cuatro años? Me voy muy satisfecha. Aparte del censo económico nacional y el registro multimensional wayú, hicimos el foro mundial de datos y también avanzamos en el sistema de cuentas económicas y ambientales, que va a ser fundamental para prepararnos frente al cambio climático. Además, dejamos las estadísticas vitales en la mejor forma de producción y avanzamos en temas de bienestar. Cuando llegué, nuestros recolectores y recolectoras de campo ni siquiera ganaban el mínimo. Hicimos un esfuerzo enorme y logramos actualizar sus salarios. Adicional a ello, dejamos la entidad con una infraestructura tecnológica moderna y hoy producimos mejores datos para entender las desigualdades del país. ¿Qué tanto se invirtió en tecnología? Yo recibí la entidad con un hackeo y un rezago de infraestructura tecnológica de 20 años. Gracias al diseño de una estrategia de actualización tecnológica hemos llevado a la entidad a tener una arquitectura tecnológica del siglo XXI, actualizada, moderna, que genera ciberresiliencia, interoperabilidad, inteligencia y gobierno digital. ¿En qué quedó la controversia de hace unas semanas por los datos del Dane sobre la medición de las cifras del mercado laboral? Las diferencias planteadas con el estudio de la Universidad de Antioquia deben revisarse bajo criterios técnicos. El estudio compara la encuesta de hogares (GEIH) con los registros administrativos de seguridad social, como la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila). Son fuentes que miden objetos distintos y, por ende, llevan a resultados diferentes sin que esto implique que la cifra definitiva esté mal. La encuesta capta lo que las personas declaran sobre su trabajo; los registros reflejan los pagos al sistema. Es natural que no coincidan. ¿Esta discusión debe ser desde el terreno técnico y no el político? Sí claro. Entiendo que las cifras generan muchas pasiones, pero es importante tener en cuenta que la producción con la que nosotros trabajamos siempre tiene metodologías abiertas. Como Dane siempre hemos mantenido la política de dialogar y tener estas discusiones técnicas. Colombia está envejeciendo cada vez más rápido. ¿Este es uno de los grandes problemas que deberá afrontar el país? Según las últimas proyecciones, Colombia va a ser un país envejecido dentro de 10 años. El proceso está siendo muy rápido. De hecho, destaca que es uno de los países del mundo que más rápido está envejeciendo.