Lunes, 13 de Julio de 2026

Los niños como coartada

UruguayEl País, Uruguay 13 de julio de 2026

El objetivo del gobierno no es sacarlos de la pobreza sino reducir la "pobreza estadística".

Los tres partidos que integran la Coalición Republicana anunciaron que no votarán en general la rendición de cuentas. El argumento central es simple y lógico. Como la rendición de cuentas informa sobre lo que el gobierno hizo durante el primer año, la CR no la vota en general porque reprueba su gestión. La negativa a votarla en general responde también al desacuerdo con un conjunto de asuntos incluidos en el proyecto de ley.

La reacción del oficialismo fue inmediata. El FA desplegó una estrategia mediática centrada en acusar a la CR de obstaculizar la aplicación de medidas en diversos temas, como infancia, seguridad, atención a personas en situación de calle, etc. El gobierno propone agregar 31 millones de dólares para incrementar las transferencias por niño en el segmento de 0 a 3 años. Dada la sensibilidad que genera el tema de la pobreza infantil, el FA eligió este asunto como eje de su crítica a la CR. La estrategia se ha focalizado en acusar a blancos, colorados e independientes de estar en contra de reducir la pobreza infantil.

En un video del MPP, la senadora Blanca Rodríguez denuncia que están en contra "de un proyecto que pone como prioridad a la infancia". Sebastián Baldomir tuiteó: "Le dijeron que no a darle más plata para los gurises pobres". También en X, Silvia Nane escribió: "Estos son los votos que no están para que las familias pobres puedan cuidar mejor a sus gurises". El peor de todos fue Fernando Pereira. Ruin, como suele serlo, acusó a la CR de negar a esos niños un plato de comida.

Todo este relato es una gran mentira. La CR quiere abordar este problema, pero de una forma diferente a como lo propone el gobierno.

En el proyecto de ley se prevé que las nuevas transferencias se realicen sin exigir a las familias enviar los niños a la educación (en este caso, un CAIF) o llevarlos a recibir atención de salud. Además, las transferencias ya no se harán mediante una tarjeta (que sólo se puede usar para comprar alimentos y otros productos que utilizan los niños), sino mediante efectivo (que los padres pueden usar para cualquier otra cosa).

Al no establecer condiciones que aseguren la educación, la salud y una buena alimentación para esos niños, queda claro que el objetivo del gobierno no es sacarlos de la pobreza sino reducir la "pobreza estadística". Recibidas esas transferencias, la encuesta de hogares dejará de registrarlos como pobres. Entonces, el gobierno podrá hacer gárgaras de haber reducido la pobreza infantil. La peor demagogia.

Si al gobierno realmente le interesara reducir la pobreza infantil debería haber incluido en el presupuesto quinquenal un conjunto de inversiones tendientes a atacarla en su multidimensionalidad: educación, salud, alimentación, vivienda y, fundamentalmente, trabajo para los padres. Pero allí ni siquiera estaban los 31 millones que ahora pretende agregar.

El gobierno no tiene un compromiso serio con reducir la pobreza infantil. No ha estado entre sus prioridades, como lo evidencia el hecho de que primero se gastaron esa plata en comprar una estancia.

En la rendición de cuentas, la adición de esos 31 millones es principalmente una señal demagógica hacia la interna del FA. Y en el debate sobre ella, la pobreza infantil es solo una coartada para deslegitimar a la oposición.
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