El Papa, la guerra y la IA
El papa León XIV ha reiterado su posición en defensa de la paz en las controvertidas guerras actuales
El papa León XIV ha reiterado su posición en defensa de la paz en las controvertidas guerras actuales. Para ello se ha fundado en la doctrina social de la Iglesia. Además de insistir en la necesaria y exigible búsqueda de la paz, su encíclica Magnífica Humanidad considera la inteligencia artificial en las circunstancias del mundo actual.
El Pontífice no ingresa en los detalles de las guerras, sino que se empeña en afirmar la necesidad de la paz en los esfuerzos del mundo civilizado para poner fin a todas las querellas bélicas. También destaca la necesidad de que la inteligencia artificial se armonice con la doctrina social de la Iglesia, para que pueda servir a los fines de la paz. Asimismo, llama al mundo científico a buscar los caminos de la concordia y el rechazo a los auges bélicos.
Se notará una armonía entre la encíclica de León XIV y la del papa León XIII. Esta es un pilar fundamental de la doctrina social de la iglesia, y León XIV sigue de cerca sus huellas. El Papa destacó en la Universidad de La Sapienza la necesidad de que los jóvenes se comprometan en los empeños por la paz. Destacó también la necesidad de que las élites se comprometan con los valores de la paz en el uso de la nueva tecnología. Su encíclica señala la necesidad de humanizar las realidades actuales de los conflictos armados a fin de hacer prevalecer los principios de la paz y que de este modo pueda utilizarse la inteligencia artificial con fines pacíficos eliminando su uso bélico. La inteligencia artificial deberá subordinarse a los principios de la justicia social y la paz mundial, incluyendo la pacificación de las guerras regionales.
En su visión, la inteligencia artificial deberá estar regida por convenios internacionales a fin de sujetarla a los principios de justicia universales. Así como antes se buscaba una regulación sobre los derechos del trabajador, hoy se persigue una protección del trabajador ante los fenómenos de la inteligencia artificial. La encíclica también procura iluminar las nuevas realidades sociales y económicas a fin de darles una orientación de acuerdo a la equidad.
Otra realidad contemplada es la de las relaciones entre los estudiosos y las materias de la inteligencia artificial, en un llamado a enfocar críticamente las novedades tecnológicas. De este modo también se advierte la continuidad entre León XIII y el actual pontífice en la búsqueda de la justicia de las cosas nuevas que se presentan en el campo de las ciencias sociales y de los conflictos bélicos. Y se destaca el llamado a revisar los estudios sobre la inteligencia artificial desde el punto de vista de la doctrina social de la iglesia. Esta novedad se desprende de los principios fundamentales aplicables a las nuevas realidades de la ciencia y de la doctrina en materia de inteligencia artificial.
El Papa, al hacer hincapié en erradicar toda finalidad bélica de la inteligencia artificial , convoca a la juventud universitaria a colaborar con ese fin. También apela a la conciencia de los jóvenes para que estos se afiancen en los fines de la justicia y el derecho internacional. León XIV insiste en adoptar los criterios más idóneos del derecho internacional de la paz y erradicar toda agresión armada entre los pueblos, llamando a participar a la juventud en el acto de fortalecer la unión entre los pueblos y contribuir a conjurar la naturaleza de los conflictos en Ucrania, en el Medio Oriente, y en todo lugar en que se abran disputas bélicas.
El Papa insiste en erradicar todo elemento bélico de la ciencia actual y dirige su mirada a la mediación pacifica de los conflictos. Lo que ocurre en Ucrania y en Medio Oriente ilustra la involución de la relación entre la guerra y la nueva tecnología, en un auge bélico. Y pone de relieve que el avance de la inteligencia artificial no debe apartarse de los principios esenciales del derecho internacional humanitario.
El empleo de mecanismos autónomos en los conflictos bélicos puede generar una progresiva disminución de la responsabilidad humana en decisiones relacionadas con la vida de las personas. Desde esta concepción, la doctrina social de la Iglesia promoverá una reflexión de alcance universal sobre la importancia de mantener la intervención humana en toda tecnología utilizada con fines bélicos y de reafirmar los principios de humanidad, proporcionalidad y tutela de la población civil.
De igual modo, la encíclica exhorta a los Estados y a los organismos internacionales para alcanzar acuerdos orientados a evitar que la inteligencia artificial sea empleada como medio de agresión o sometimiento bélico. La comunidad internacional se encuentra ante el reto de elaborar un orden jurídico que permita compatibilizar el desarrollo científico con la dignidad de la persona humana. Bajo esta concepción, la paz mundial no dependerá exclusivamente de los acuerdos militares, sino también de la formación moral de las nuevas generaciones y de una orientación de la tecnología inspirada en el bien común y la justicia universal.