Lunes, 13 de Julio de 2026

La situación fiscal no es alarmante pero sí preocupante, a juicio de Jorge Roldós, integrante del Consejo Fiscal Autónomo

UruguayEl País, Uruguay 13 de julio de 2026

La estrategia del gobierno de postergar la ejecución del gasto puede ser problemática, porque las presiones para ejecutar partidas ya incluidas en la ley, serán fuertes, asegura.

Para Jorge Roldós, integrante del Consejo Fiscal Autónomo (CFA), la coyuntura respecto de la trayectoria fiscal y las decisiones que toma el gobierno para corregirla, plantean un panorama que, a su juicio, "no es alarmante, pero sí preocupante". El último informe del CFA reitera algunos de los señalamientos del reporte efectuado tres meses antes, e indica que, si bien es muy bueno que se cumpla con la nueva regla fiscal en el primer año de su aplicación, "no debe interpretarse como garantía de una trayectoria fiscal prudente que mantenga los niveles de deuda por debajo del ancla". Roldós advirtió que las soluciones en materia fiscal "se van moviendo hacia adelante" y que si el crecimiento económico no acompaña, "las luces amarillas pueden ser más intensas". La estrategia del gobierno de postergar la ejecución del gasto, señaló que puede ser un problema. "Se posterga un período, y otro y otro, pero está votado, y las presiones para ejecutar ese gasto se van a multiplicar", sostuvo. Y alertó que si el dinamismo económico sigue siendo bajo, "vamos a seguir empujando la deuda sobre producto hacia arriba". A continuación, un resumen de la entrevista.





En el informe de marzo, el CFA advertía que la Rendición de Cuentas se identificaba como "un potencial riesgo asociado" desde el punto de vista fiscal. ¿Hoy confirman esa percepción?

Sí, como dijimos en ese informe y también en el anterior del presupuesto, este gobierno hizo una elección de hacer las correcciones fiscales hacia finales del periodo. Es una elección, pero es riesgosa porque cuanto más lejos, hay más incertidumbre. Y cuanto más lejos, también nos acercamos al periodo electoral donde es más difícil controlar las presiones. Entonces, lo que dijimos en el informe de marzo, se confirmó.

También advirtieron que probablemente hubiese un desvío fiscal de medio punto porcentual.

Y así ocurrió. El gobierno lo reconoce y está enfrentándolo, conteniendo la ejecución del gasto. Es una estrategia válida, pero el problema detrás de eso es que se materializó un crecimiento menor del producto.
En este informe nos concentramos más en este riesgo, que es, digamos, el de estimaciones optimistas a futuro. Ya se materializó en el 2025 y se viene materializando en el 2026, si bien el dato del primer trimestre puede resultar positivo, no tenemos la forma de saber qué es lo que va a pasar en el resto del año.

En marzo hablaban de la necesidad de establecer, por parte del gobierno, algunas medidas compensatorias adicionales; ¿eso sigue estando presente?

Así es, es el mismo panorama; y en realidad fue lo que hizo el gobierno, trató de contener algo del gasto discrecional. Y lo van a tener que seguir haciendo, seguramente.

A la reasignación del gasto hecha en la Rendición de Cuentas la califican como "cautelosa", pero advierten que faltan fuentes permanentes para esos gastos.

En el primer año están las resignaciones y después está, por ejemplo, la quita de la exoneración de los impuestos a los vehículos eléctricos. Esa es una fuente, pero tenemos incertidumbre sobre ello. Y después hacia 2028 y 2029, hay una parte pequeña de esos incrementos que no está financiada. Si bien es pequeña y acotada, es función del CFA advertir que esto es probablemente un gasto permanente y no hay financiamiento permanente para ello.
En materia de previsión fiscal para este año, destacan la postura del equipo económico de contrarrestar los menores ingresos producto de un menor crecimiento, con una reducción de igual magnitud en el gasto estructural, para mantener la trayectoria. ¿Eso lo ven viable?

Sí y no; es viable en el corto plazo. Supongamos que no se concreta el aumento de recaudación que se espera hacia fin de año para que la meta se alcance. Si eso no se cumpliera, el gobierno tiene un compromiso que ya repitió con las metas. Inferimos que aplicaría la misma política que aplicó el año pasado y ahora, o sea, seguir con esa contención de la ejecución del gasto. ¿Pero qué pasa? Es el riesgo que también veíamos en el presupuesto. Uno puede aguantar la ejecución un periodo y otro y otro, pero ya está aprobado por ley. Entonces, las presiones para "largar ese dinero" van a ser muy fuertes. Ese es el riesgo que vemos, que no es un riesgo inminente, pero se están, acumulando presiones.

El CFA considera alcanzable el cumplimiento de la meta fiscal estructural del 4% para este año, aunque se plantean algunas dudas.

Veamos este punto. En lo que respecta a la trayectoria de la deuda, partimos esa evolución de la deuda en lo que es déficit por un lado y lo que es dinámica autónoma de la deuda por otro. Aunque el gobierno haga el esfuerzo de que, si le cae la recaudación, recorta gastos y cumple con la meta, de todas formas el menor crecimiento reduce el denominador del ratio de deuda a producto. Entonces ya eso, de por sí, sigue empujando la deuda hacia arriba.


Ustedes hacen un ejercicio también sobre la evolución de la deuda.


Exacto; la trayectoria proyectada de la deuda neta y su comportamiento respecto al ancla del 65% del PIB es uno de los principales focos de atención y preocupación. Nosotros no hacemos proyecciones, pero tomamos las proyecciones del comité de expertos. Con esos supuestos de crecimiento llegamos a una deuda al final del periodo de 63,5% en lugar del 62,7% del gobierno, una diferencia de 0,8% más alta al final del periodo. No es alarmante, pero indica que si el año que viene se repite el escenario, vamos a seguir empujando hacia arriba y llegando más cerca del ancla de deuda. Se están materializando algunos de los riesgos que veíamos.


¿Qué hay de los mecanismos de corrección para el caso de incumplimiento en la trayectoria de la deuda?


Acaba de salir el decreto que regula los mecanismos de corrección para el caso de un desvío. La filosofía del enfoque que le dábamos a ese tema y lo que intercambiamos con el equipo económico se plasmó en el decreto, pero no se llegó exactamente a lo que hubiéramos pretendido, que es que cuando uno ya está cerca de la luz amarilla, se establezca explícitamente la intensidad y el plazo del ajuste. Eso puede generar dudas.


Sobre la regla fiscal, destacan que es importante su cumplimiento, dado que es la primera medición del nuevo régimen; pero también establecen que ese cumplimiento no es garantía de una trayectoria fiscal prudente, ¿por qué?


No es garantía de lo que va a pasar de aquí al final del periodo. Y ese argumento toma también una perspectiva, digamos, histórica: la meta del 2026 no es ambiciosa. Es 0,1% más de déficit que el año pasado, que ya de por sí es elevado. No es empezar a corregir este año. Ya venimos ya venimos con un déficit de 4% aproximadamente en el 2024, en el 2025 y en el 2026, y cuando uno sigue postergando una baja, se empieza a ver en la deuda. No se vio tanto este año porque hubo una apreciación de la moneda que ayudó, pero eso fácilmente se revierte.


¿Qué observación hacen sobre la evolución de la inflación y su incidencia?


En el informe anterior alertábamos que ante la baja registrada, proyectábamos una inflación promedio muy baja en el primer semestre. Eso se está corrigiendo. Ya las expectativas de inflación nos llevan a 4,9% a fin de año, o sea que, en el segundo semestre, quizás estemos en promedio arriba del 4,5%. Ese riesgo se atenuó. Ahora tenemos el riesgo de escaso crecimiento del producto, que termina compensando: lo que se gana por más inflación, se pierde por menor dinamismo.


Vinculado con el Diálogo Social, hubo una advertencia en marzo y el tema vuelve a aparecer en julio, respecto de la ausencia de un financiamiento permanente explícito para la implementación de alguna de esas propuestas.


El diálogo social no es vinculante, pero se incluyó en la rendición de cuentas lo que probablemente se vaya a legislar más adelante, que es el acceso anticipado a las jubilaciones. Entonces, tenemos que ver los cálculos, pero lo único que pedimos es que, por favor, hagan buenos cálculos actuariales y garanticen que si hay un aumento permanente de gasto, haya un aumento permanente de financiación legítima y positiva.


¿Por dónde vinieron las principales preocupaciones de los legisladores al concurrir al Parlamento?


Fundamentalmente por el crecimiento económico y el impacto que tiene en la recaudación y en la deuda. Y también el hecho de que todo se va corriendo hacia adelante. Expusimos sobre lo que vemos respecto de nuestra función y hablamos de una situación que, a mi juicio, no es alarmante, pero sí preocupante. Por eso, cuando algún legislador habló en la reunión del parlamento sobre "alarmas", debemos decir que no es una alarma hoy, pero sí son alertas acumulables.
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