El Manya no le pudo ganar a Racing y salvó el punto del empate por un penal que Abel Hernández fabricó y cambió por gol. Pero el funcionamiento del equipo sigue en deuda.
Van 60 minutos de partido en el Centenario. Racing gana 1-0 y no hay señales de reacción de Peñarol. Al equipo le cuesta hilvanar tres pases, salir jugando sin recurrir al pelotazo, romper las líneas de presión con un pase filtrado y encontrar a los punteros, delanteros o alguien que en una posición favorable invente algo distinto.
Hasta que, hartos de la misma secuencia, los hinchas empiezan a pedir "más huevos" desde la tribuna y Diego Aguirre, cuando el reloj empieza a jugar en contra, mueve el banco para hacer un doble cambio ofensivo: Batista y Angulo por Darias y Barboza. Toda la carne al asador para ir en busca de un gol que no se ve por ningún lado. Y los carboneros de todos los rincones del país, muchos aferrados a ver un cuadro distinto al del primer semestre, entienden que por ahora todo sigue igual: lesiones, jugadores en puestos improvisados y otra chance de recortar distancia en la tabla Anual que no se aprovecha.
El primer cambio descuajeringó el medio: Trindade salió sentido a los 40' y lo suplantó el argentino Leonel Jaime, que hizo su debut. Darias pasó al doble cinco pero ahora con dos "box to box" y ninguno que colabore con los centrales en la salida.
El segundo cambio fue en el descanso: salió Maxi Olivera y entró a la zaga Franco Romero, el otro debutate. Lucas Ferreira, defensa central diestro, se movió al lateral izquierdo y jugó ahí a pierna cambiada.
Lo siguiente fue el doble cambio y Peñarol pasó a jugar con el Cangrejo Cabrera de lateral derecho, junto a Romero, Lemos y Ferreira en el fondo; el Indio Fernández solo en el eje; por delante Angulo, Umpiérrez y Jaime; y Abel Hernández y Batista arriba.
Aunque a base de empuje se acercó más al arco de Racing, las chances de gol no abundaron. Y el empate llegó por un revolcón en el área de Cheuquepal a la Joya, que primero Ostojich desestimó pero tras la revisión del VAR sancionó penal. El propio Abel lo cambió por gol con un tiro cruzado y sentenció el 1-1 definitivo.
El gol de Racing fue a la media hora de partido. Roberto Fernández pifeó un despeje y la terminó perdiendo en la medialuna del área con Álex Vázquez, que sacudió la derecha y la puso contra el palo. Más allá del error que costó ese gol, el Indio corrió todo el partido y su entrega no se cuestiona, pero no estuvo fino en la distribución y no está siendo el mediocampista que lleve la pelota y juegue para adelante que tanto necesita Aguirre. Sigue en búsqueda de esa versión suya que lo hizo destacar en Godoy Cruz, mientras los meses pasan.
Otro punto flaco fue Maximiliano Olivera, que llegó tardísimo a una dividida con Cotugno sobre la raya y le costó la amarilla, le costó subir para ser opción en ataque y sufrió el uno contra uno por su lado. Por la amonestación, por cansancio o "porque estaba estipulado" (según dijo el DT en zona mixta), no salió a jugar el segundo tiempo.
"Vamos a ver en unos partidos cuando el equipo tenga más minutos y más ritmo de juego para ver si mostramos una mejora. Estamos trabajando mucho para que eso pase", declaró la Fiera.
El que siguió el mercado de pases no esperaba mucho más de lo que vio, porque es el mismo equipo con dos altas que llegaron para ser suplentes y alargar el plantel. Faltaron dos piezas clave como son Matías Arezo y Eric Remedi, el goleador y el señalado para manejar los hilos del equipo. También Diego Laxalt, por lesión, que terminó el primer semestre jugando de mediapunta, y supuestamente llega para la próxima fecha.
La buena noticia es que Luis Angulo está recuperado: jugó y participó en la jugada del penal, y tuvo otra clara en los descuentos que Batista no pudo concretar.
Con el plantel sano, puede que Peñarol tenga las herramientas para salir de una vez a flote, ya que solo tiene que pensar en el campeonato local. Pero si sigue desperdiciando chances se va a terminar hundiendo anímicamente y en las tablas.