La advertencia
El desarrollo económico y social de nuestro país siempre ha dependido del puerto de Montevideo.
El único camino posible para el desarrollo económico y social de nuestro país, con sus apenas 3,5 millones de habitantes, es el desarrollo hacia afuera. Y para ello necesitamos puertos eficientes y confiables.
La Ley de Puertos, aprobada en 1992, se funda en dos principios esenciales: "la prestación de servicios portuarios eficientes y competitivos constituye un objetivo prioritario para el desarrollo del país"; y, "los servicios portuarios se prestarán en los puertos comerciales de la República durante las veinticuatro horas del día y durante todos los días del año, si la respectiva demanda así lo requiere".
La semana pasada, las principales organizaciones empresariales vinculadas al comercio exterior (Asociación Rural, Cámara de Comercio y Servicios, Cámara de Industrias, Cámara de Mercantil de Productos del País, y Unión de Exportadores), "en representación de la actividad productiva, industrial y comercial del país", emitieron una declaración donde constatan que en el 2025 la actividad del Puerto de Montevideo tuvo más de 30 días de disrupciones operativas, y que este año ya iban 25 días de interrupciones. Es decir, el año pasado se perdió casi un mes y este año ya llevamos perdido otro mes. Y seguimos contando.
Esas interrupciones, señala, generan sobrecostos y acentúan los problemas de conectividad que sufre la producción nacional. Ello, continúa, inevitablemente impacta sobre la competitividad de las empresas nacionales y el costo de vida de todos los uruguayos. La declaración concluye que el "Puerto de Montevideo no debe, ni por un conflicto ni bajo ninguna otra circunstancia detener su actividad". Muy sensato, pero no se cumple.
La competencia entre los puertos de la región se hace cada vez más intensa. Este es un desafío importante para todos ellos, pero muy especialmente para Montevideo. Existe una diferencia fundamental entre nuestro principal puerto y sus competidores. Mientras que éstos sirven un amplio hinterland nacional, Montevideo necesita atraer una proporción importante de contenedores en transbordo o tránsito pertenecientes al comercio exterior de nuestros vecinos. Estos contenedores son, primero, una exportación de servicios; segundo, complementan el comercio exterior de nuestro país y contribuyen a atraer servicios que, de otra forma, no llegarían a Montevideo; tercero, aportan a la generación de las economías de escala necesarias para la operación eficiente de sus instalaciones especializadas; y cuarto, generan una demanda por servicios ofrecidos por empresas uruguayas.
En el período enero-mayo de 2024, el puerto movió 275.871 contenedores (cajas), en ese mismo período del año pasado movió 193.747 unidades y este año 209.289 unidades. Si comparamos el año 2024 con el actual, vemos que el movimiento de contenedores en los primeros cinco meses del año disminuyó 66.582 contenedores.
También cambió la composición de ese movimiento. El tráfico de contenedores en transbordo se redujo significativamente. En el período enero-mayo de 2024, esos contenedores representaron el 55,2 % del movimiento total (teu), el año pasado ascendieron al 37,8 % y este año al 36,1 %.
La pérdida de una proporción tan sustancial del movimiento de contenedores en transbordo debería ser una advertencia para todos.