Recuperación del centro santiaguino
Se empiezan a constatar avances, pero subsisten problemas que juegan en contra.
El deterioro de los centros urbanos es un fenómeno que suele afectar a las grandes urbes, ya sea por problemas de inseguridad, informalidad o baja actividad comercial, obligando a las autoridades a adoptar políticas de recuperación para detener o revertir la tendencia al éxodo de habitantes que buscan mayor calidad de vida. Son también muchos los ejemplos internacionales de planes de recuperación exitosos, lo que conlleva un esfuerzo intencionado público-privado de revalorización de estos sectores, de manera de recuperar el atractivo de barrios de gran valor patrimonial.
Es lo que se comienza a constatar respecto del centro de Santiago. La destrucción que significaron los hechos de violencia ocurridos desde octubre de 2019, con sus huellas de vandalismo, y los efectos de la pandemia, hicieron perder interés ciudadano por el centro santiaguino. La violencia de las continuas manifestaciones, la inseguridad en las calles, los grafitis en las fachadas, la destrucción del mobiliario urbano, las veredas tomadas por el comercio ambulante y un ambiente delictual, aceleraron el desplazamiento de las entidades corporativas, bancarias y empresariales, hacia el sector oriente, el cierre de oficinas profesionales y la baja de la demanda inmobiliaria.
En la actualidad pareciera que la tendencia comienza a revertirse. Los esfuerzos de las autoridades municipales y regionales por recuperar las fachadas de la Alameda, el aseo, la limpieza y la mayor seguridad son medidas que comienzan a dibujar un rostro más amable del centro santiaguino, lo que permite rescatar espacios culturales de gran relevancia.
El esfuerzo de la red de museos que agrupa a las principales entidades ubicadas en el centro cívico ha permitido una mayor afluencia de público, especialmente con ocasión del Día del Patrimonio. Asimismo, iniciativas privadas por recuperar espacios en barrios como el ubicado en las calles París y Londres están significando una revitalización del comercio y del encuentro urbano. Los proyectos de construcción de parques interconectados pueden sumar áreas de esparcimiento y una mayor articulación entre barrios, convirtiendo al sector céntrico en punto de conexión.
Diversos anuncios respecto de inversiones inmobiliarias anticipan una oferta residencial que promete atraer a un público que valore la conectividad, los servicios y el equipamiento que ofrece el centro, ventaja que puede convertirse en el gran atractivo para su repoblamiento.
Sin embargo, esta naciente reconversión debe ir acompañada de un continuo mejoramiento del entorno, pues el comercio ambulante sigue copando grandes áreas -no es fácil caminar por las veredas de la Alameda-, persisten las huellas de los rayados y de las incivilidades en diferentes lugares, y la aparición de un comercio que a todas vistas no se sustenta, sino que más bien parece responder a una fachada de actividades ilegales, puede frustrar los positivos esfuerzos que la autoridad y los privados están realizando por recuperar la zona patrimonial más emblemática del país.