Gobierno acelera ofensiva proempleo con medidas de adaptabilidad laboral
Las autoridades proponen cumplir el régimen de 40 horas en un esquema más flexible que permita mitigar el impacto en la cesantía.
Aunque las proyecciones más optimistas apuestan por una economía más dinámica en el segundo semestre, la persistencia del desempleo ha presionado a las autoridades para buscar soluciones de efecto inmediato.
Una de estas medidas es la adaptabilidad de la jornada laboral. Este lunes, el Ministerio del Trabajo despejó la incertidumbre y transparentó sus propuestas respecto del régimen de "40 horas", donde anunciaron modificaciones para hacer más flexible su cumplimiento en el tiempo, en línea con las propuestas que emanaron de la mesa por la reactivación del empleo que convocó la cartera de Trabajo.
Esta agenda se suma a otras iniciativas clave para reactivar el empleo en los meses de invierno, como la puesta en marcha de 25.000 subsidios a la contratación a través de Sence, y la agilización de recursos para obras a cargo de gobiernos regionales.
Más flexibilidad
Cuando el gobierno anterior impulsó la reducción de la jornada laboral a 40 horas en forma gradual, lo hizo incorporando medidas de adaptabilidad. Así, la ley establece que empleadores y trabajadores pueden pactar jornadas más largas, siempre y cuando el promedio de cuatro semanas no supere las 40 horas, cuando la ley se encuentre totalmente aplicada.
Ahora, el Ministerio del Trabajo propone cambios al cálculo de las "40 horas" semanales para mitigar el impacto de la ley en los puestos de trabajo, sobre todo en las pymes.
La idea del Ejecutivo es ampliar el plazo sobre el cual se calculan esos promedios: la jornada laboral puede ser más extensa, siempre que respete el promedio de 40 horas en un ciclo de hasta 16 semanas. Tal como en la ley original, se establece que, más allá de los promedios, la jornada semanal no puede superar las 45 horas.
Esta fórmula es todavía más flexible en sectores con un "régimen especial", como el turismo, cuyos ingresos anuales suelen concentrarse en ciclos estacionales. En este caso, el ciclo respecto del cual se debe respetar la jornada laboral será de 52 semanas (un año). "Semanas más intensas en temporada alta, compensadas con semanas menos intensas en temporada baja, como se hace en muchos países de la OCDE", resumió el ministro del Trabajo, Tomás Rau. "El turismo tiene una informalidad cercana al 32% y una rotación laboral del 38%, cifras que muestran que necesitamos reglas más adecuadas para la realidad del sector", añadió María Paz Lagos, subsecretaria de Turismo.
La propuesta también contempla ampliar los días de descanso que se pueden entregar para compensar horas extras, y aumentar desde 8 a 12 el número de domingos consecutivos trabajables, "sin alterar el total anual de descansos".