El reto del agro: producir más con lo mismo para competir
José Leibovich, director de Investigaciones Económicas de la Federación Nacional de Cafeteros, dijo que la productividad no se separa del cambio tecnológico
José Leibovich, director de Investigaciones Económicas de la Federación Nacional de Cafeteros, dijo que la productividad no se separa del cambio tecnológico. La reducción de la población rural y la creciente escasez de mano de obra obligarán al sector a acelerar los procesos de innovación. También advirtió que el nuevo escenario geopolítico incrementa la incertidumbre comercial. Los cambios en los aranceles, las nuevas exigencias ambientales y la pérdida de estabilidad del sistema internacional obligarán a Colombia a diversificar sus destinos exportadores y fortalecer su presencia en Asia, donde otros países latinoamericanos ya llevan ventaja. La visión sobre las oportunidades también estuvo presente entre los productores.
La productividad se consolidó como el principal desafío del agro colombiano de cara a la próxima década. Esa fue la principal conclusión compartida por representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), la FAO, el Gobierno, los gremios y productores, quienes coincidieron en que el crecimiento del sector dependerá menos de ampliar la frontera agrícola y más de producir mejor, reducir costos, incorporar tecnología y responder a una demanda internacional cada vez más exigente. El consenso surgió en la presentación de un informe sobre las perspectivas agrícolas a 2035, en el que los expertos coincidieron en que Colombia mantiene una ventaja competitiva frente a otros países de la región por su disponibilidad de tierra, biodiversidad y capacidad exportadora. Pero dijeron que esas condiciones solo podrán traducirse en crecimiento económico si el país supera rezagos históricos en infraestructura, financiamiento, innovación, logística y estabilidad institucional. Para Ramiro López, representante del BID en Colombia, el país todavía tiene un amplio margen para convertir el agro en uno de los motores del crecimiento económico. Sin embargo, advirtió que ese objetivo depende de resolver problemas estructurales que limitan la competitividad del sector y el bienestar rural. "Esto es posible solamente con aumentos de productividad y con elementos que se hacen relevantes y vitales para generar la producción a partir de la infraestructura, los derechos en la tierra, con el catastro y sobre todo con financiamiento para los productores de distinto tamaño que hay en Colombia", afirmó. Agregó que subir la productividad impulsa la producción y el empleo y tendría efectos sobre la seguridad alimentaria. Uno de los consensos fue que la productividad dejó de medirse únicamente por el aumento de las áreas cultivadas. La discusión giró hacia la capacidad de generar más valor sobre la tierra disponible mediante innovación, mejores prácticas y mayor eficiencia. Desde el viceministerio de Desarrollo Rural, Julián Vargas, dijo que el reto noes solo ampliar la producción, sino fortalecer las capacidades de quienes trabajan en el campo y mejorar el entorno que hace posible la actividad agrícola. El funcionario señaló que la productividad también depende de factores externos a la finca. Vías terciarias, oportunidades comerciales, centros de acopio, zonas francas y acompañamiento institucional hacen parte del ecosistema necesario para responder a una demanda mundial que, según el informe, seguirá creciendo durante los próximos años. Gobernanza e insumos La FAO coincidió con ese diagnóstico. Marcos Rodríguez, oficial de Desarrollo Rural, sostuvo que la productividad depende tanto de la gobernanza como del acceso a insumos, infraestructura, comercialización y logística. Además, advirtió que las inversiones continúan concentrándose en la producción primaria mientras persisten rezagos en transformación industrial y comercialización. "El 80% de los fondos se sigue orientando hacia el sector primario. Hay un déficit importante de financiamiento en transformación, en comercialización y en logística", aseguró. El organismo también llamó la atención sobre el limitado acceso al crédito. Según expuso, apenas el 9% de los agricultores accede a financiación, una condición que limita la incorporación de tecnología y reduce la capacidad para elevar la productividad. Desde la Ocde, Hubertus Gay complementó el panorama internacional al advertir que el crecimiento de la demanda mundial estará acompañado por cambios en los hábitos de consumo y mayores presiones sobre los costos de producción, especialmente por el comportamiento de los fertilizantes y la energía. Si hubo un segundo gran consenso fue que el mercado internacional será cada vez más exigente y que la productividad será la variable que definirá la capacidad de Colombia para aprovechar las oportunidades de exportación. Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), sostuvo que el país necesita construir nuevos mercados y diversificar las exportaciones e insistió en que esa tarea dependerá de resolver primero los problemas internos de competitividad. "Uno quisiera en el 2035 tener esta misma reunión y ver cuántos kilómetros de vías terciarias Colombia habrá construido para que la competitividad de donde se produce la comida haya cambiado", afirmó. Aseguró que la infraestructura continúa siendo uno de los mayores costos del sector agropecuario, que se agrava con la volatilidad de los fertilizantes, la dependencia de las importaciones de insumos, el cambio climático y la incertidumbre de las políticas públicas.