Jornada laboral del país, de las menos productivas de la Ocde
La entrada en vigor de la jornada laboral de 42 horas semanales abrió un nuevo debate sobre la productividad del país y un análisis de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá, advierte que Colombia afronta este cambio con el menor nivel de producción entre las economías comparadas por la Ocde, un escenario que convierte la reorganización del trabajo en uno de los principales retos para empresas y trabajadores
La entrada en vigor de la jornada laboral de 42 horas semanales abrió un nuevo debate sobre la productividad del país y un análisis de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá, advierte que Colombia afronta este cambio con el menor nivel de producción entre las economías comparadas por la Ocde, un escenario que convierte la reorganización del trabajo en uno de los principales retos para empresas y trabajadores. Según este equipo de académicos, Colombia genera apenas US$18,7 de PIB por hora, de acuerdo con el Compendio de Indicadores de Productividad 2026, elaborado con cifras correspondientes a 2024. Cabe aclarar que este indicador, medido en dólares constantes de 2020 ajustados por paridad, refleja el valor agregado que produce la economía por cada hora laborada y no el salario que recibe un trabajador. Dicho resultado contrasta ampliamente con el de otras economías desarrolladas. Estados Unidos alcanza US$84,1 por hora trabajada, cerca de cuatro veces y media el nivel registrado por Colombia. Para la Universidad de San Buenaventura, esta diferencia evidencia que el principal desafío no está en la cantidad de horas que trabajan las personas, sino en el valor que logran generar durante ese tiempo. La reducción de la jornada laboral pone el foco sobre la productividad No hay que olvidar que la Ley 2101 de 2021 culminó este 15 de julio su proceso de implementación gradual al reducir la jornada semanal de 48 a 42 horas. Durante la transición, el límite pasó de 47 horas en 2023 a 46 en 2024, luego a 44 en 2025 y finalmente a 42 este año. La norma mantiene intacta la remuneración de los trabajadores cobijados por la medida, por lo que el desafío consiste en conservar niveles de producción con menos tiempo y en ese contexto, la directora del programa de Derecho de la Universidad de San Buenaventura, Giovanna Florián, sostiene que el debate debe centrarse en la eficiencia y no únicamente en la duración de la jornada. "El dato desmonta una idea muy instalada: Colombia no tiene un problema de falta de horas, sino de bajo valor producido durante esas horas", afirma la académica, cuyo análisis plantea una pregunta que considera determinante para evaluar los efectos de la reforma y es si "¿el país recortó seis horas improductivas o simplemente comprimió la misma carga en menos tiempo?". Para la institución, la respuesta dependerá de la capacidad de empresas para revisar la forma en que distribuyen sus procesos, eliminan tareas innecesarias y optimizan el uso de cada hora de trabajo. Producir lo mismo exigirá un mayor rendimiento por hora. Según la universidad si una operación obtenía un determinado resultado durante una jornada de 48 horas y pretende alcanzar exactamente ese mismo resultado con una jornada de 42, el rendimiento promedio por hora tendría que aumentar 14,3%. Esa cifra no constituye una proyección económica, sino una consecuencia aritmética de reducir el tiempo disponible sin modificar la producción esperada y en ese escenario, actividades que antes podían pasar inadvertidas adquieren mayor relevancia. El informe menciona reuniones que no producen decisiones, procesos administrativos que atraviesan múltiples niveles de aprobación, turnos mal diseñados o tareas manuales susceptibles de automatización. Si esos tiempos improductivos desaparecen, la reducción de la jornada puede traducirse en mejora del rendimiento. Si permanecen, aumentan la presión sobre los trabajadores, las horas extras y los cuellos de botella en las organizaciones. Para Florián, el cambio normativo es una oportunidad para revisar la organización del trabajo más que una solución automática a los problemas estructurales de productividad. El estudio advierte que la jornada de 42 horas se produce en mercado laboral informal y de acuerdo con cifras del Dane, 54,7% de ocupados se encontraba en informalidad durante el trimestre marzo-mayo de 2026. En centros poblados y zonas rurales dispersas, esa proporción ascendía a 82,9%. "Las 42 horas no son política de productividad; son una presión para ser más productivos. El desafío ya no es cuánto tiempo permanece una persona, sino cuánto valor logra producir durante ese tiempo", concluye Florián, quien agrega que con la reducción de la jornada ya en marcha, el reto para Colombia será demostrar que cada hora aporta más a la economía.