El Comercio, Perú
19 de julio de 2026
El Perú no será un país desarrollado porque descubra más recursos naturales
El Perú no será un país desarrollado porque descubra más recursos naturales. Lo será cuando sea capaz de desarrollar mejor el talento de su gente. Mientras el debate público se concentra en seguridad, crecimiento económico o infraestructura, existe una reforma que determinará el éxito de todas las demás: convertir el desarrollo del capital humano en una verdadera política de competitividad nacional.La evidencia internacional es contundente. Los países que hoy lideran la innovación, la productividad y la generación de bienestar han invertido de manera sostenida en educación, investigación, innovación y aprendizaje permanente. El Banco Mundial, la OCDE y el Foro Económico Mundial coinciden en que el talento será el principal factor de competitividad durante las próximas décadas.El Perú ha avanzado, pero aún tiene enormes desafíos. Un estudio de Apoyo Consultoría para la FIPES muestra que las universidades privadas forman hoy a 1,5 millones de estudiantes y emplean a más de 40.000 docentes. Sin embargo, su mayor aporte no está en las cifras económicas, sino en el desarrollo del talento. Los egresados de universidades privadas licenciadas acceden a mayores niveles de empleo formal y obtienen una prima salarial, mientras que más del 70% de sus estudiantes pertenece a los niveles socioeconómicos D y E, confirmando que la educación superior sigue siendo uno de los mecanismos más efectivos de movilidad social. Mientras Lima concentra gran parte de la oferta, más de 10 regiones presentan coberturas inferiores al 12%. Solo uno de cada cinco peruanos mayores de 25 años cuenta con educación universitaria. Esa brecha explica nuestras diferencias en productividad, innovación y competitividad.A ello se suma otra realidad: cerca de dos millones de jóvenes ni estudian ni trabajan. Reducir esa brecha exige ampliar el acceso a la educación superior y técnica, fortalecer la transición hacia el empleo e impulsar un sistema de educación continua que permita actualizar competencias durante toda la vida.La irrupción de la inteligencia artificial hace este desafío aún más urgente. El Foro Económico Mundial estima que una parte importante de la fuerza laboral deberá adquirir nuevas competencias antes de finalizar esta década. Ya no bastará con obtener un título profesional; será indispensable aprender y reconvertirse de manera permanente.El Perú necesita construir un verdadero pacto nacional por el talento, en el que el Estado, las universidades, los institutos, el sector productivo y los gobiernos regionales compartan una visión común sobre las capacidades que demandará la economía del futuro. La creación de universidades, la apertura de nuevas sedes y la asignación de recursos deben sustentarse en evidencia, pertinencia y resultados. Durante las últimas dos décadas, el presupuesto de las universidades públicas se ha más que triplicado; sin embargo, ese incremento no ha venido acompañado de un crecimiento proporcional de vacantes ni de estudiantes atendidos.La discusión ya no debería ser cuántas universidades tenemos, sino cuánto talento somos capaces de desarrollar. Esa será la verdadera medida de nuestra competitividad. Porque la riqueza más importante del Perú está en el talento de millones de peruanos que esperan una oportunidad para aprender, innovar y construir un mejor futuro.