¿Cada vez más? Especialistas explican por qué los colegios derivan a niños a distintas terapias
Psicólogos, terapeutas ocupacionales y fonoaudiólogos coinciden en que las recomendaciones han aumentado y lo atribuyen a una mejor detección de necesidades, avances en inclusión y más conciencia sobre salud mental.
A través de una carta al director publicada por "El Mercurio", una apoderada planteó su inquietud respecto al aumento de las derivaciones de estudiantes desde los colegios a distintas terapias.
La carta se preguntaba si en algunos casos, estas recomendaciones podrían responder a la búsqueda de un "estudiante ideal" más que al bienestar del niño.
Consultados por este tema, los expertos en estas áreas coinciden en que las derivaciones han aumentado en los últimos años, aunque principalmente atribuyen este fenómeno a una mejor detección de necesidades, una mayor conciencia respecto a salud mental y neurodesarrollo, además de nuevos avances en inclusión.
"Existe una mayor preocupación, tanto de los papás como del colegio, por la salud mental", resume Isabel Velásquez, directora del centro Crecer Bien.
La psicóloga ve "menos resistencia o menos sorpresa de las familias de que les sugieran un psicólogo, un chequeo de terapia ocupacional o una ayuda de algún pedagogo" y dice que predominan las consultas por problemas emocionales, de comunicación, interacción o conducta.
Una mirada similar tiene Soledad Silva, terapeuta ocupacional y directora del centro Bosque Azul, quien plantea que este aumento "no significa necesariamente que hoy existan más niños, niñas y adolescentes con necesidades de apoyo, sino que contamos con mayores herramientas para reconocer la diversidad en las trayectorias del desarrollo y existe una mayor conciencia sobre la importancia de una detección e intervención oportunas".
Desde el centro AVAA La Cisterna coinciden. La fonoaudióloga Javiera Cepeda explica que "los colegios suelen derivar principalmente porque notan rasgos o comportamientos relacionados a las neurodivergencias como una primera alerta", y destaca que "ya no solo se deriva al niño que interrumpe la clase, sino al que no está jugando con sus compañeros o no habla con los demás".
Velásquez ejemplifica: "De repente recibimos niños chiquititos que llegan 'pataleando' al jardín o al kínder, que a lo mejor antes se consideraba como algo normal o esperable para un proceso de adaptación". A su juicio, más que existir niños distintos, ha cambiado la forma de interpretar ciertas conductas.
Trabajo integral
Antes de llegar a una evaluación externa existe un proceso de observación y apoyos dentro del establecimiento, explica la psicóloga educacional Jocelyn Navarro, del Liceo Ciudad de Brasilia de Pudahuel, parte de la Red de Escuelas Líderes.
La detección comienza con docentes y el equipo interdisciplinario. Antes de sugerir una derivación se implementan distintas estrategias de apoyo y seguimiento dentro del establecimiento. Solo cuando las dificultades persisten y afectan significativamente el aprendizaje, la participación o el bienestar del estudiante se recomienda una evaluación externa. Y "esta derivación no constituye un diagnóstico", aclara.
"El desafío que nosotros nos ponemos como colegio no es derivar más o menos, sino hacer un trabajo que sea integral frente al estudiante, que sea pertinente, atingente a sus necesidades, fundamentado y responsable".
Sobre el perfil de las consultas, Silva explica que en enseñanza básica predominan las derivaciones por regulación emocional, atención, inquietud motora y habilidades sociales. En enseñanza media, en cambio, aumentan las relacionadas con funciones ejecutivas -como planificación y organización-, regulación emocional y las mayores exigencias académicas propias de la adolescencia.
Navarro también dice haber observado "un aumento considerable en temas relacionados con la salud mental", como crisis de pánico, ansiedad, desregulación emocional y desmotivación.
Desafío de fondo
Los especialistas entrevistados concuerdan en que la derivación no busca modificar la personalidad de los niños, sino comprender qué ocurre y entregar apoyos cuando son necesarios. Nicole Soto, terapeuta ocupacional del centro AVAA, explica que "generalmente, no se deriva desde el colegio con una indicación explícita de qué trabajar, sino más bien para realizar una evaluación más profunda".
Y resume: "Muchas veces, los terapeutas somos el traductor, el mensajero, el guía y el coordinador de los distintos espacios que intervienen en la infancia".
Silva plantea que el propósito de la intervención "no es cambiar quién es la persona, sino potenciar sus fortalezas, disminuir las barreras que limitan su participación y entregar herramientas que le permitan desenvolverse con mayor autonomía, bienestar y calidad de vida".
Respecto de la inquietud planteada en la carta al director, los expertos creen que las derivaciones deben responder a necesidades de apoyo y no a un determinado perfil de estudiante. Velásquez afirma que "las ayudas están enfocadas en el bienestar global del niño, no en un rendimiento para que se adecúe a un perfil academicista".
Desde AVAA, el psicólogo Pablo Arellano reconoce que la idea del "alumno ideal" en ocasiones todavía persiste y cree que ello responde a "un sistema educativo que está desactualizado y no apunta a la inclusión en su totalidad". De todas maneras, destaca que la coordinación entre colegios y equipos terapéuticos ha ido fortaleciéndose.
Para Silva, el reto de fondo es otro. "El gran desafío de los próximos años será preguntarnos también cómo ayudamos a que la escuela pueda adaptarse mejor a la diversidad de los niños que hoy aprenden en ella".