Lencería Flores suma US$ 80 millones en ventas, 100 locales en Chile y prepara su aterrizaje en Perú
Con 80 años de historia, fundada por un inmigrante español y hoy a cargo de la tercera generación, la empresa dejó atrás la fabricación textil en los 90, abrió locales propios y tiene cerca de 40% del mercado de la ropa interior en el país. Trinidad Riobó M.
Cuando la primera generación de la familia Flores llegó desde España, a comienzos del siglo XX, Chile aparecía como oportunidad frente a la crisis económica que golpeaba a la península.
Como muchos inmigrantes, llegaron a Valparaíso y abrieron una paquetería tradicional, donde también vendían prendas femeninas que llegaban principalmente desde Europa. Una enfermedad del fundador los obligó a trasladarse a Los Andes.
Ahí abrieron la primera tienda de El Encaje Español. Sin embargo, "el contexto internacional hizo cada vez más difícil traer sostenes y prendas desde Europa", comenta el actual CEO y miembro de la tercera generación, Aníbal Flores Clarke. La segunda generación, los hermanos Aníbal, Pedro y Antonio Flores Carrera, decidieron iniciar la fabricación de su producción en el país.
La primera fábrica se instaló en Los Andes y llegó a tener unos 100 trabajadores. Los problemas logísticos, la distancia y la falta de infraestructura los empujaron a trasladarse a Santiago.
En 1959 instalaron una nueva fábrica en Recoleta, el mismo año en que nació Aníbal Flores, el actual CEO . Años después se trasladaron a una planta de confección más grande en avenida Maratón, cerca del Estadio Nacional, con entre 600 y 700 operadores.
Fin de la producción local en los 90
La apertura comercial, iniciada en los 80, cambió completamente la industria textil chilena con la masiva llegada de productos asiáticos importados desde Asia.
"Comenzó a ser muy caro fabricar acá. La mano de obra chilena subió mucho y China empezó a producir con una eficiencia impresionante. Tienen los materiales, la escala y costos mucho menores", explica Aníbal Flores.
Flores comenzó un proceso gradual de externalizar parte de su producción y la compañía, de manufacturera se enfocó en el diseño, desarrollo de productos, distribución y construcción de marca.
Abrieron su primer local propio en el Portal Fernández Concha, en la Plaza de Armas de Santiago, y le seguiría una cadena que hoy suma 100 locales.
El gran cambio de Flores ocurrió alrededor de 2010, cuando Aníbal Flores junto a la tercera generación asumieron la conducción, luego de que la empresa enfrentara una etapa compleja.
"Era una marca muy masiva. Muy asociada a la señora de provincia, de clase media. Otras marcas se percibían como más aspiracionales; queríamos que Flores fuera la mejor marca de Chile", explica.
Según sus cifras, hoy tienen cerca del 40% del mercado. "Flores se define como la marca líder de ropa interior femenina en Chile", dice el gerente. "Nos va bien en los barrios populares, pero también somos la marca número uno en el sector oriente. Esa transversalidad fue uno de los grandes objetivos del reposicionamiento", afirma.
Y como buena parte del comercio, Flores enfrentó uno de sus momentos más difíciles en 2019 y posteriormente con la pandemia. El estallido impactó algunos locales de la compañía, una situación que la familia recuerda como uno de los momentos más duros. Pero el golpe mayor llegó en 2020, cuando debieron permanecer cerrados por meses. "Si no hubiéramos tenido venta online , no hubiéramos durado más de dos meses", explica Flores.
La compañía había comenzado su canal digital a fines de 2018, y eso les permitió transformar el negocio para vender principalmente por internet en apenas 15 días.
Lograron vender cerca de un tercio de lo que comercializaba habitualmente a través de locales físicos. "2021 trajo un nuevo impulso producto del aumento del consumo asociado a los retiros previsionales", dice el gerente.
Pero luego vino el ajuste: problemas de abastecimiento, crisis logística internacional, retrasos en puertos y acumulación de inventario volvieron a tensionar el negocio. "A pesar de todo, nos hemos estabilizado y aunque hoy el escenario tampoco es favorable, nos mantenemos con buenos números", dice.
US$ 2 millones en modernización
El cambio desde la fabricación hacia la distribución obligó a Flores a repensar su estructura operacional. De la antigua planta de Maratón, la operación se trasladó hacia centros especializados en logística. Primero instalaron oficinas en Ciudad Empresarial y en 2018 invirtieron US$ 2 millones en modernizar su centro de distribución, ubicado en Pudahuel.
El objetivo era aumentar la capacidad de procesamiento y reducir los tiempos de entrega. De despachar entre 75 mil y 100 mil unidades semanales, pasaron a 150 mil unidades y proyectan alcanzar las 180 mil unidades a la semana.
Hoy Flores genera ventas anuales cercanas a los US$ 80 millones, distribuidas en tres grandes canales: cerca de un 55% proviene de las tiendas, un 40% de grandes tiendas y entre 5% y 7% del canal online , segmento que esperan elevar a 15%.
De hecho, la modernización del centro de distribución fue uno de los factores que les permitió avanzar en conversaciones para llegar a Perú a través del retail .
Los contactos que iniciaron hace ocho años, volvieron a tomar fuerza y están cerca de concretarse. Según explica Aníbal Flores, la compañía está trabajando en la apertura de sociedades, aspectos legales y la búsqueda de un centro de distribución local para llegar al retail del país vecino en los próximos meses. "Hay que hacer una inversión grande, armar una oficina, tener gente. Estamos avanzando en eso", explica Flores.