Miércoles, 22 de Julio de 2026

Diputados y "ARMY"

ChileEl Mercurio, Chile 22 de julio de 2026

Cuando la política se vuelve espectáculo, es la performance lo que importa.

Oficiar al Ministerio del Deporte para pedir que los conciertos del grupo coreano BTS se realizaran en el Estadio Nacional "cumpliendo los requisitos establecidos en la ley", fue el acuerdo alcanzado por la comisión de Cultura de la Cámara de Diputados el lunes, después de dedicar toda una sesión al tema.
Parece, en verdad, extraño que una comisión legislativa haya estimado como parte de su tarea pronunciarse sobre el mejor lugar para un recital. Tal vez por lo mismo, los diputados se sintieron en la necesidad de agregar una obviedad: que todo debía hacerse cumpliendo la ley, reconociendo así la necesidad de una evaluación al respecto, que era precisamente lo que estaba haciendo el Ejecutivo. Lo cual, a su vez, lleva a preguntarse cuál era finalmente el sentido del pronunciamiento, adoptado cuando ya era inminente la decisión del Gobierno -comunicada ayer- de sí arrendar el estadio para el concierto.
Como se sabe, las iniciales objeciones expresadas por el Instituto Nacional del Deporte para el uso del Nacional -fundadas en las características del escenario a montar y el daño que se produciría en el césped- generaron una airada reacción de los seguidores del grupo coreano, conocidos como los ARMY. Hubo movilizaciones de protesta y en ese contexto la autoridad anunció su disposición a revisar la medida según las propuestas de mitigación que presentara la productora.
Pero cuando ese proceso estaba en pleno desarrollo, la masividad de las reacciones parece haber despertado el apetito de algunos parlamentarios. Así, los diputados Achurra (FA) y Bernales (Liberal) pidieron hace dos semanas, en una sesión de la comisión de Cultura, que esta oficiara al Gobierno demandando que los conciertos se hicieran en el Nacional. La propuesta fue rechazada por sus colegas oficialistas, quienes defendieron la postura de la autoridad, en cuanto a evaluar antes los impactos del evento. Así, la idea se terminó rechazando, ante lo cual los diputados opositores rápidamente usaron sus redes sociales para denunciar con escándalo a sus colegas de derecha por no haber acogido su planteamiento. Con todo, la gestión de Achurra y Bernales sí dio un fruto: se acordó convocar al Ministerio del Deporte y a representantes de la agrupación de productores de espectáculos y de los propios ARMY para que expusieron sus puntos de vista, que fue lo que ocurrió el lunes.
La reunión no ofreció demasiadas novedades. Cada uno defendió sus posiciones, al tiempo que las fans relataron la "angustia" que la incertidumbre les estaba produciendo. Como cierre, fue que se acordó enviar el nuevo oficio, mucho más anodino que el que fuera rechazado, pero que pudo, ahora sí, concitar unanimidad.
Es dudoso que el documento haya incidido en la decisión de ayer de la autoridad, pero el balance para Achurra y Bernales es inmejorable: politizando el tema y aprovechándolo para atacar al Gobierno y a sus pares oficialistas, consiguieron protagonismo y el agradecimiento público de los ARMY, un "ejército" capaz de agotar entradas para tres estadios nacionales. Toda una muestra de cómo la política empieza a volverse un espectáculo, donde lo que importa no son los resultados sino la performance y las emociones que despierte. Cómo ello afecte el prestigio del Legislativo es otro asunto.
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