Sábado, 25 de Julio de 2026

A las playas les cuesta cada vez más recuperarse tras las marejadas y tormentas

ChileEl Mercurio, Chile 24 de julio de 2026

Eventos meteorológicos cada vez más recurrentes y de mayor fuerza, el menor aporte de sedimentos de los ríos y la acción humana contribuyen a su deterioro. La intensidad de las lluvias recientes provocó cambios "intensos", aseguran expertos.

Playas en Viña del Mar, Concón, Tongoy o Coquimbo, entre otras, prácticamente desaparecieron tras el frente de mal tiempo. En algunos casos hubo daño en la infraestructura y, en otros, grandes desniveles producto de la erosión.
Este fenómeno no es raro, sucede año a año en el invierno, época en que las marejadas son más abundantes, pero en esta ocasión una conjunción de fenómenos causó más daño.
"Fue un evento extremo de marejadas que se concatenó con un sistema frontal intenso y un río atmosférico. A esto se sumó la sizigia (fenómeno astronómico que hace que las mareas sean más vivas). Esta suma de fenómenos complejos no se había tenido en Chile, lo que hace que los cambios observados, por ejemplo en Coquimbo, sean intensos e históricos", dice Carolina Martínez, directora del Centro UC Observatorio de la Costa.
La pregunta es ¿estas playas se recuperarán hasta alcanzar la normalidad? "No siempre vuelven a su cauce natural", contesta Martínez.
"Las playas retroceden por el efecto de la mayor energía del oleaje en invierno. La arena que sacan esas olas se acumula en la parte submarina de la playa y no la vemos", explica.
Y continúa: "En verano normalmente no hay tormentas y las olas toman esa arena que quedó como un reservorio submarino y la playa se recupera".
"Producto de las marejadas, la arena no desaparece sino que se distribuye en zonas más profundas formando barras que cambian la dinámica de la playa. Así, las olas rompen más lejos y, con el paso de los días, la playa comienza a recuperarse", dice Patricio Winckler, investigador de la U. de Valparaíso.
En un ciclo normal, las playas pueden tardar semanas o meses en recuperarse y, si el daño es severo, un par de años.
"Pero durante los últimos 15 años esa situación cambió. Ha habido marejadas muy intensas y recurrentes. Podemos tener en un año entre 40 a 50 marejadas. Eso impide que la playa pueda recuperarse en el verano y se pierde ese perfil de equilibrio", dice Martínez.
Esto no pasa solo en Chile. "Se reporta en diferentes lugares del mundo porque las playas ya no tienen un período energético seguido de uno calmo", añade.
Las causas son variadas. Por un lado está el cambio climático, dice Martínez, "que produce oleaje más extremo".
"Durante los años de El Niño existe un incremento leve en el nivel medio del mar, y que hace que en promedio las olas rompan más arriba y sean capaces de mover arena de zonas altas de la playa", explica Winckler.
Pero El Niño también cambia la dirección del oleaje. "Cuando las marejadas vienen del norte, las playas que tienen esa orientación tienen que interactuar con un oleaje intenso lo que las hace cambiar dramáticamente, más que cualquier marejada que venga del sur o el sur-oeste", agrega Martínez.
Al aumentar estos fenómenos climáticos, "a la playa le cuesta más volver a su estadio previo. Y en la práctica eso significa que las playas se van achicando. La playa se está recuperando y cuando está en ese proceso viene otra marejada a sacarle la arena", dice Matías Gómez, académico de la U. de Talca.
A esto se suman otros factores. "En los últimos años ha disminuido el nivel de precipitación, los ríos traen menos agua y, por consiguiente, menos sedimentos que 'alimenten' las playas", dice Gómez.
Pero cuando traen mucha agua, como en estos días, tampoco es una buena noticia. "El río no entrega el sedimento de forma tranquila a la costa. Ese sedimento no termina en la playa, se va a aguas mucho más profundas", aclara.
Otro problema, dice Martínez es la urbanización de las zonas costeras "lo que altera la dinámica de las playas porque interrumpen la conexión con la anteduna, que fija la playa con vegetación como la doca, lo que hace que aumente la erosión".
Martínez hizo un estudio entre 2019-2020 donde estudio 67 playas de Arica a Chiloé y encontró que el 86% de ellas tenía erosión. "Ahora ampliamos ese estudio a 100 playas y el porcentaje ha variado poco", aclara.
Entre las playas que sufren erosión Martínez menciona Hornitos (Antofagasta), Algarrobo y Mirasol. "En San Alfonso del Mar han tenido que invertir mucho en infraestructura para tratar de recuperar la playa en forma artificial", añade Gómez.
Mientras, Winckler dice que un caso extremo es la playa La Boca, en Concón, que ha retrocedido 40 y 50 metros en las últimas cuatro décadas. "Pero esa no es la generalidad pues hay playas estables, como Reñaca, que puede tener una franja mínima en invierno pero se recupera en verano", aclara.
SolucionesHay muchas formas de controlar la erosión, asegura Winckler. "Una es la alimentación artificial de playas que consiste en traer arenas de dunas, otras playas o el fondo marino".
Junto a un equipo de las universidades de Valparaíso y Católica de Valparaíso, prueba otro método: "Estamos evaluando si los bosques de algas ayudan a disipar el oleaje y su efecto en la erosión. Es una solución en desarrollo, y la investigación nos ayudará a ver su factibilidad".
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