Viernes, 24 de Julio de 2026

Un DNP Experimental

ColombiaEl Tiempo, Colombia 24 de julio de 2026


Julián López Murcia, DPhil
El DNP nació para ser el gran cerebro de nuestras políticas públicas


Julián López Murcia, DPhil
El DNP nació para ser el gran cerebro de nuestras políticas públicas. No obstante, con los años, buena parte de su energía se ha ido hacia tareas de coordinación, trámites y control de lo ordinario, incluida la absorbente gestión de regalías. Mi llamado es a que Planeación vuelva a ser un centro de innovación en la administración, la gestión pública y la regulación. Para lograrlo no es suficiente preparar el PND o los documentos CONPES de forma tradicional: se requieren nuevas metodologías y nuevas capacidades. Al organigrama del DNP le falta el complemento natural: la experimentación. El Decreto 1893 de 2021 lo dotó de una Subdirección General de Prospectiva y Desarrollo Nacional, encargada de anticipar futuros posibles. Los experimentos permiten aprender, con mejor información, qué funcionaría para alcanzarlos. Tenemos que dotar al DNP de facultades legales y equipo especializado para diseñar y probar ‘en terreno’ nuevos esquemas de gobernanza y regulación antes de su aplicación general, consultando a los entes territoriales cuando corresponda y con protocolos con los entes de control para que un experimento bien diseñado que ‘fracasa’ sea aprendizaje y no un hallazgo disciplinario. En 2009, por ejemplo, Vietnam retiró los consejos populares electos en 99 distritos, con selección estratificada, y comparó los resultados con aquellos que los conservaron. Una evaluación en la American Political Science Review encontró mejoras en varios servicios prioritarios. Aquí lo valioso para nosotros no es la reforma concreta sino el método: probar a escala, medir con rigor y decidir con mejor evidencia. De hecho, como congresista, el designado Ministro del Interior, Rodrigo Lara, propuso la experimentación territorial (PL 188 de 2020) para suspender temporalmente normas nacionales, ensayar pilotos, evaluarlos y decidir si escalarlos. El gobierno entrante tiene allí un buen punto de partida para incorporar estas ideas en el proyecto de Ley de Competencias. Y en el campo regulatorio, el camino empezó a abrirse con la Ley 2069 de 2020, que creó los sandbox —mecanismos exploratorios de regulación—, ya reglamentados para todos los sectores, pero con un ejercicio efectivo limitado al ámbito financiero. Un DNP experimental podría liderar el despliegue de este tipo de ejercicios en sectores como agua, energía, transporte y salud, y sumar al rigor económico que ha distinguido a la entidad en otras disciplinas igual de necesarias para mejorar el diseño institucional y regulatorio en el país. Los recursos de las multilaterales y la cooperación internacional podrían enfocarse en el desarrollo de estas capacidades. La necesaria reforma del DNP no debería guiarse por la nostalgia, sino por el futuro: generar valor público con innovación.
Director de Nalanda Analytica.
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