El Comercio, Perú
26 de julio de 2026
Tras una ronda de negociaciones con otros partidos, Rafael López Aliaga optó por aliarse con el vecino de derecha. Hay dos argumentos poderosos: simpatía por el Ejecutivo e ilusión limeña.
Naranja con celeste no combinan bien. Quedó claro desde el 2020, cuando Rafael López Aliaga tomó Solidaridad Nacional, la rebautizó Renovación Popular y se lanzó como la nueva derecha del pueblo, haciendo muecas inamistosas hacia Fuerza Popular. Perdió en el Congreso complementario del 2020, pero se recuperó en el 2021 gracias a dos bastiones en los que el fujimorismo había perdido energía: Lima y el conservadurismo religioso.La nueva derecha limeña, joven y conservadora, pedía brutalidad en las redes y Keiko es aburrida. Rafael prodigó brutalidad y fue regalado con una caricatura entrañable. Porky es lo mejor que le pasó y le sirvió para conquistar la alcaldía metropolitana. Pero no le sirvió para conquistar el Perú; allí le volvieron a ganar la naranja y la izquierda.En su ilusión limeña está una clave para explicar uno de los motivos que acicatearon la alianza parlamentaria con FP. En el ?wishful thinking? porkista, van a ganar las elecciones limeñas el próximo 4 de octubre. Por lo tanto, los celestes apuestan a llevarse bien con la vecina de la Plaza de Armas. Pero sus principales competidores en la ilusión limeña también. Por eso, Carlos Bruce y Francis Allison también han visitado a Keiko. Pero si RP y FP ya tienen una alianza de partida, ello los podría favorecer. Lima y el Perú serán una sola potencia mundial, según el ?wishful thinking?. Ahora despertemos.?Fujicelestes o fujiporkistas?A pesar de las ilusiones, RP se tomó su tiempo antes de comprometer en una alianza parlamentaria su identidad de derecha extrema. Rafael habló con Alfonso López Chau, líder de Ahora Nación (AN) y con Ricardo Belmont de Obras, paladeando la posibilidad de sorprendernos con una alianza plural. También habló, más en serio, con Jorge Nieto, del Partido del Buen Gobierno. Allí hubo un interesante pulseo: mientras ?Porky? trataba de jalar a Nieto a una alianza con el fujimorismo, que hubiera sido numéricamente imbatible en la votación de hoy, Nieto le planteaba unirse pero sin FP, contando con que igual jalarían los votos naranjas.La alianza parlamentaria fujiceleste o fujiporkista quedó sellada mas no imbatible, pues con 30 votos (22 de FP más ocho de RP), empataría con el bloque de izquierda que sumó al PBG. En diputados, la correlación es distinta: 56 votos del eje fujiceleste frente a 74 de los cuatro sumados.Ahora bien, el pacto va más allá de una o dos mesas directivas. Tiene motivos y alcances mucho mayores: es el sueño de una derecha unida. Sin embargo, antes de hablar de fraternidad derechista, recordemos que Renovación es una fuerza áspera como su líder. En el quinquenio que acaba, la bancada celeste ni siquiera participó activamente en el llamado Bloque Democrático que formó FP con APP, Avanza País y Somos Perú. Los naranjas son más cohesionados y planificados. Subrayo esto porque un impromptu celeste provocó un tremendo desencuentro en el 2025. RP se empecinó en censurar a José Jerí y el resultado fue la elección de José María Balcázar, que le explotó en la cara para íntimo deleite naranja. De esas emociones y disimulos está hecha la actual alianza.Esas páginas del quinquenio que acaba no han dejado algún trauma difícil de digerir entre RP y FP. Los fujimoristas trataron de hilar fino en sus declaraciones pos primera vuelta, para que la pica celeste no se dirigiera hacia ellos sino hacia los órganos electorales. En la visita del 8 de julio a la informal oficina de la presidenta electa, todo fue sonrisas y buenos augurios. A sus acompañantes, la diputada Norma Yarrow y el senador Francisco Calisto, Rafael los desbordó con su entusiasmo.Volvamos al eje naranja-celeste. ?Porky? es desbordado y avasallador. Como aliado o adversario puede ser muy ?pushy? (quien presiona demasiado). Lo fue cuando era alcalde de Lima y presionó a más no poder al gobierno de Dina Boluarte para que desoyera al Consejo Fiscal y le ampliara el límite de emisión de bonos de deuda. Menudo aliado y consejero no buscado que se ha ganado FP. Pero, para calibrar el peso de RP, no nos olvidemos de la ilusión limeña. Las presiones de RP fueron más eficaces mientras controlaba el poder de la comuna metropolitana. Por lo tanto, los motivos, alcances y sostenibilidad de esa alianza dependen en parte de esa ilusión. ¿Podría ampliarse una alianza parlamentaria fujiceleste al terreno del Ejecutivo? RP ya ha advertido que no busca ministerios ni otros cargos, pero hay formas de dar cuotas, espacios de dominio, prerrogativas de venia o derecho de veto, muy sutiles y disimuladas. López Aliaga podría aprovechar la cercanía con FP para sacarse varias espinas que le clavó la propia derecha años atrás. Una de ellas fue su baloteo cuando quiso ser director del BCR en el 2014. No tendría necesariamente que postular él mismo, que bastante dribleo de posiciones mayores nos ha dado ya, pero podría imponer a sus candidatos, como no lo pudo hacer en el 2021 cuando su bancada estaba partida. Y así como este, piensen en muchos casos y obras, con o sin poderes efectivos, con o sin partidas presupuestales, donde los naranjas, si quieren celeste, que les cueste.