Lunes, 27 de Julio de 2026

Nuevas reglas de juego

ColombiaEl Tiempo, Colombia 27 de julio de 2026


Ricardo Villaveces P


Ricardo Villaveces P.
Colombia está a pocos días de cerrar uno de los períodos más complejos de su historia reciente. El país deja atrás un gobierno marcado por la confrontación y la polarización, e inicia una nueva etapa encabezada por un presidente cuya llegada al poder habría parecido improbable hace apenas unos meses. Su contundente votación le otorgó un claro mandato ciudadano. La falta de experiencia del nuevo mandatario en la administración del Estado convierte la conformación de su equipo de gobierno en uno de los factores decisivos para el éxito de su gestión. Hasta ahora, con algunas excepciones, los nombramientos conocidos transmiten confianza y permiten pensar que existe la intención de rodearse de personas con conocimiento y capacidad. Los primeros días de un gobierno también fijan el tono del cuatrienio. El episodio relacionado con la elección de la presidencia del Congreso recordó la importancia de respetar la independencia de los poderes públicos. Del mismo modo, convendría evitar controversias que desgasten innecesariamente el capital político, como la discusión sobre el lugar de la posesión presidencial. Habrá tiempo suficiente para los gestos simbólicos; las prioridades deben ser otras. Más allá de estos episodios, el cambio que realmente puede marcar una diferencia es la forma como el Gobierno se relacionará con las regiones. El propósito anunciado de acercar la Presidencia al territorio y reducir, al menos parcialmente, el tradicional centralismo colombiano abre un escenario distinto que exigirá nuevas formas de interlocución. En el Valle del Cauca ya se escuchan inquietudes por la ausencia de representantes de la región en el gabinete ministerial. Sin embargo, el anuncio de que Cali será una de las sedes alternas de la Presidencia sugiere que la relación con las regiones podría adquirir una dinámica diferente. El verdadero alcance de esa decisión solo podrá evaluarse cuando se conozca cómo funcionará, en la práctica, esa presidencia itinerante. Si, como ha planteado el Presidente electo, la interlocución con el Gobierno será más directa a través de gobernadores y alcaldes, el desafío para las regiones será organizar una agenda común. Ello exigirá coordinación entre el sector empresarial, las autoridades territoriales, la academia y la dirigencia política para presentar proyectos maduros, prioridades claramente definidas y propuestas técnicamente sólidas. También será indispensable fortalecer el trabajo conjunto con la bancada parlamentaria para defender en el Congreso los asuntos de interés regional. Muchos de los grandes proyectos trascienden las fronteras departamentales y requieren una visión de región ampliada, en la que Cali y el Valle del Cauca están llamados a ejercer un papel de liderazgo en el Pacífico colombiano. Si estas nuevas reglas del juego se consolidan, el éxito dependerá menos de la capacidad de Bogotá para escuchar y más de la capacidad de las regiones para actuar con unidad, hablar con una sola voz y presentar iniciativas que impulsen su desarrollo.
Consultor privado.
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