Confianza empresarial cae al menor nivel en un año y medio
La debilidad de la demanda interna y los conflictos internacionales explican las expectativas negativas del empresariado.
Las expectativas del empresariado en julio cayeron al menor nivel registrado en un año y medio, de acuerdo con el Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE), que elaboran Icare y la UAI.
El índice se ubicó en 43,62 puntos en julio. Bajo el umbral de 50 puntos se habla de expectativas pesimistas, mientras que sobre ese número las perspectivas son positivas. La cifra es la más baja desde diciembre de 2024, cuando la confianza empresarial se ubicó en 41,77 puntos.
Las expectativas del empresariado sumaron cinco meses a la baja y borraron el optimismo registrado después del triunfo electoral del Presidente José Antonio Kast. El indicador de julio es 2,35 puntos menor que el del mes anterior, y 2,16 puntos menor que en julio de 2025. Así, el último mes que las expectativas fueron positivas fue en febrero de 2026, mientras que en marzo estuvieron neutrales.
"Los resultados de julio reflejan un nuevo deterioro de la confianza empresarial, marcado por una quinta caída mensual consecutiva del IMCE y un debilitamiento generalizado en la mayoría de los sectores. Si bien las expectativas sobre la economía chilena permanecen en terreno optimista, estas continúan moderándose y alcanzan sus niveles más bajos del año", comenta Pablo Pincheira Brown, profesor asociado de la Escuela de Negocios UAI.
Rodrigo Silva, vicepresidente del Círculo Economía y Finanzas de Icare y gerente general de Coopeuch, dice que "los resultados del IMCE muestran que en los últimos meses se ha ido reafirmando un escenario de confianzas empresariales más débiles", donde destacan la persistente debilidad de la demanda interna y un menor dinamismo esperado para los próximos meses.
Sin embargo, también hay matices positivos. "Se espera que, en la medida que disminuyan las tensiones de los conflictos internacionales que hoy afectan a los mercados y cadenas de suministro, y que se implemente la reforma a la Ley de Reconstrucción, se destraben proyectos de inversión y construcción actualmente paralizados, dinamizando la venta de viviendas y reactivando al sector como motor de empleo y actividad. Esto, junto con una recuperación gradual de minería y el mayor optimismo del sector comercio, debiera contribuir a que las empresas retomen la senda de mayor confianza y crecimiento en los próximos meses", señala Macarena Pérez, presidenta del Círculo de Economía y Finanzas de Icare y socia de Econsult.