El true crime no para y alista nuevos proyectos en streaming
Varias series sobre casos reales llegarán próximamente, partiendo por la recién estrenada "Bomba en el Pan Am 103", respondiendo al interés global por el género, que también desata polémica.
El true crime sigue siendo una de las obsesiones de la televisión actual, y los datos explican la razón. Una encuesta realizada en Estados Unidos por YouGov arrojó que un 52% de los encuestados consumen el género en televisión, mientras que estadísticas de Pew Research Center Study indican que es el tema más común en los pódcast.
Y no es solo en Estados Unidos. Un reporte generado por la consultora Parrot Analytics el año pasado indicó que en Latinoamérica el interés por el género va en alza y que un 74% de la demanda por este tipo de producciones es de las que provienen del mercado Hollywoodense, dejando de lado una supuesta lejanía. "El true crime es uno de los pocos géneros que viaja increíblemente bien", dijo a "El Mercurio" Ivan Vitório, senior insights manager de la compañía. "Se adentra en temas universales: misterio, justicia y moralidad, la psicología detrás del comportamiento humano. Esas son narrativas que resuenan con todas las culturas".
Por ello, no es de extrañar que las plataformas de streaming sigan apostando por proyectos basados en casos policiales reales. En Netflix acaba de debutar "Bomba en el Pan Am 103", una miniserie que se adentra en la extensa investigación de la explosión del avión Pan Am 103 en diciembre de 1988 sobre el pueblo de Lockerbie en Escocia, que terminó con 270 muertos y se convirtió en el atentado terrorista más letal ocurrido en suelo británico.
Tan complejo es el caso, que sigue activo casi 38 años después. El próximo 25 de agosto, de hecho, debería empezar en Washington D.C. el juicio a Abu Agila Mohammad Masud, un exagente de inteligencia de Libia que está acusado de haber construido la bomba que destruyó la aeronave.
Esta ficción, creada por el novelista Jonathan Lee, se concentra en las investigaciones hechas por el gobierno británico y el estadounidense y tiene un extenso elenco de actores que incluyen a Patrick J. Adams ("La ley de los audaces") y Connor Swindells ("Sex education"). El guion fue escrito en base al testimonio de personas que vivieron el evento y sus consecuencias en primera persona.
Ya antes había llegado a Prime Video otra serie basada en este caso, "Lockerbie", que tiene a Colin Firth en el rol de Jim Swire, padre de una de las víctimas que ha liderado la lucha por justicia en el Reino Unido.
En el último trimestre del año debería llegar, también a Netflix, la cuarta temporada de la serie de antología "Monstruo", cuyas dos primeras temporadas, centradas en el asesino serial Jeffrey Dahmer y los hermanos Menendez, fueron grandes éxitos para la plataforma (la tercera, sobre Ed Gein, no tuvo el mismo impacto de audiencia pero sí está nominada a siete premios Emmy). Esta vez, la trama se enfocará en Lizzie Borden, rol a cargo de Ella Beatty -hija de Warren Beatty y Annette Bening-, una joven estadounidense que en 1892 fue acusada de matar con un hacha a su padre y su madrastra. Finalmente fue absuelta y se convirtió en una especie de leyenda popular, incluso hay una canción infantil sobre su historia.
También está en desarrollo una miniserie sobre el caso aún no resuelto de JonBenét Ramsey, una niña de 6 años que fue encontrada muerta en el sótano de su casa en diciembre de 1996 tras un supuesto secuestro a manos de desconocidos. El caso es uno de los enigmas policiales más famosos y controversiales de la historia reciente en Estados Unidos, en parte debido a las sospechas que recayeron sobre sus padres, que en la ficción estarán interpretados por Clive Owen y Melissa McCarthy.
Además, el rapero 50 Cent trabaja en una serie sobre Rex Heuermann, apodado el asesino serial de Long Island, quien en junio pasado fue condenado a tres cadenas perpetuas por el crimen de al menos ocho mujeres a lo largo de casi dos décadas.
Por su parte, Anne Hathaway protagonizará una serie llamada "Fear Not" como Margy Palm, una mujer secuestrada por el prolífico asesino Stephen Morin, con quien llegó a formar un cercano lazo que ayudó a su captura.
Ética delicada
Con toda su popularidad, el true crime es también un género polémico. Después de todo, su premisa es explorar tragedias que aún tienen impacto en personas reales. Ya que estos casos son de dominio público, el uso de nombres reales generalmente es legal, pero igual genera una discusión ética. Generalmente las críticas surgen cuando no ha habido un trabajo en conjunto con los representados o sus familiares, como ocurrió en Chile con "Alguien tiene que saber", la serie de la productora Fábula estrenada Netflix e inspirada en el caso Matute que, pese a que usó nombres ficticios, generó un fuerte rechazo en su familia. Antes había ocurrido lo mismo con "42 días en la oscuridad", de la misma compañía y basada en el crimen de Viviana Haeger. Sus hijas también criticaron la ficción.