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La ministra ha expuesto una agenda robusta, con elementos de continuidad y con cambios que tienen focos precisos.
En el ámbito de la salud, hay grandes diferencias respecto de cómo debería organizarse el sistema público y también respecto del carácter de los seguros, es decir, si corresponde un único seguro público o un esquema de seguros múltiples. Los desacuerdos no se agotan en estos importantes asuntos, pero todo esto convive con una serie de confluencias en cuanto a las acciones que son prioritarias, la manera de implementarlas e, incluso, la forma de abordar desafíos emergentes, entre muchas otras. En el último tiempo, además, se han ido acercando posturas en lo que toca a la necesidad de fortalecer las gobernanzas del sector, más allá de la organización preferida, y sobre la relevancia de reducir ineficiencias. En ese sentido, la experiencia y redes de la actual ministra de Salud comienzan a notarse. Su cuenta pública, por ejemplo, permitió acercarse a una agenda para los próximos años que se aprecia robusta y que representa continuidad y cambios. Estos últimos, con focos precisos.
Entre los anuncios de los últimos días ha destacado la incorporación gradual de todos los cánceres, en un plazo de cinco años, a las patologías GES. Parecía importante dar este paso después de la exitosa alerta sanitaria llevada adelante para corregir los retrasos en la atención de los cánceres que actualmente están incluidos en dicha política. Muy oportuno es también el planteamiento de que, gradualmente y hasta 2030, habrá una asignación automática de los pacientes al segundo prestador, de no cumplirse las garantías explícitas de salud. Es una manera efectiva de dar cumplimiento a la legislación vigente en esta dimensión. Esto, sin perjuicio de un fortalecimiento de la gobernanza del sistema, para un mejor aprovechamiento de los recursos y capacidades disponibles.
El tener todos los cargos críticos provistos por el sistema de Alta Dirección Pública, que ha sido una larga aspiración, junto con la implementación de sistemas de control presupuestario, planificación y rendición de cuentas apropiados constituyen pasos indispensables. Sin embargo, no está claro cómo se garantizará que esto no sea un esfuerzo que luego se debilite con un cambio de gobierno. Es posible que se requieran algunos cambios institucionales para estos propósitos. La instalación de un Consejo Nacional de Salud que apoye al Ministerio en el desarrollo de su estrategia, y de un Consejo Consultivo de Fonasa puede ser insuficiente para afianzar estas modificaciones. Más plausible, en cambio, es asegurar un robustecimiento de la atención primaria y una integración de las capacidades públicas y privadas para una gestión más activa de las listas de espera. Podría ayudar a estos propósitos un nuevo esfuerzo para repensar un plan básico universal de salud que se integre apropiadamente con el GES.
Muy positivo es que se avance con decisión en optimizar la operación en red del sistema implementando, entre otras iniciativas, la interoperabilidad de los sistemas de información. Los avances tecnológicos y la mejor, aunque insuficiente, gestión de datos debieran permitir definitivamente que aquella se materialice. Aquí parece haber intereses particulares que han dificultado estos avances, pero es indispensable superarlos. Esto es clave para asegurar una gestión más eficiente en salud y posibilitar una mayor resolutividad de la atención primaria, así como una coordinación oportuna entre los distintos niveles, además de complementariedad entre los subsectores. A su vez, la expansión de la telemedicina en un país con los recursos médicos desigualmente distribuidos en el territorio parece indispensable, pero ello requiere también organizarla de una manera distinta a la actual; hay que recordar que está aún instalada en el gabinete de la subsecretaría. Quizás esta área -aunque no es la única alternativa- debería convertirse, además, en un espacio de reflexión sobre cómo se incorporan las nuevas tecnologías, posibilitadas por los avances de la medicina, la ciencia y la inteligencia artificial, en el cuidado de la salud de las personas. Parece haber grandes oportunidades, pero también se pueden cometer grandes errores incorporando tecnologías muy poco costo-efectivas.
En suma, hay desplegada una agenda interesante, pero que requiere afinamientos específicos.