Miércoles, 05 de Agosto de 2026

De la arquitectura a la cocina: la historia de Fortezza

ColombiaEl Tiempo, Colombia 5 de agosto de 2026

Cuando Daniela Hoyos anunció en redes sociales que el restaurante Fortezza abriría sus puertas, Carmine Tangredi pensó que era una locura

Cuando Daniela Hoyos anunció en redes sociales que el restaurante Fortezza abriría sus puertas, Carmine Tangredi pensó que era una locura. No tenían una carta definitiva. Tampoco un restaurante completamente equipado ni un plan de expansión cuidadosamente diseñado. Él insistía en que todavía no estaban listos. Daniela pensaba exactamente lo contrario. Tres años después, aquella idea terminó convirtiéndose en una de las propuestas gastronómicas italianas con mayor reconocimiento en la capital del país y en una historia de emprendimiento que hoy trasciende la cocina. Pero esa historia comenzó mucho antes, lejos de Bogotá. Aunque estudió arquitectura en Italia, Carmine Tangredi asegura que la cocina siempre ha estado presente en su vida. No la descubrió cuando se lanzó a la aventura de abrir un restaurante. Lo ha acompañado desde niño."Estudié arquitectura durante siete años, pero desde que tengo memoria siempre he cocinado. Siempre he querido aprender más y perfeccionar lo que hago. Yo suelo dedicar mucho tiempo a aprender sobre cocina", recuerda el italiano en entrevista con Portafolio. Formado en Italia, llegó a Colombia por amor. Había conocido a Daniela Hoyos, quien hoy es su esposa y socia, mientras ambos vivían fuera del país. Aunque muchos creen que fue ella quien lo convenció de mudarse, Tangredi sonríe cuando aclara que ocurrió exactamente, lo contrario. "El amor me hizo conocer Colombia, pero realmente fui yo quien tomó la decisión de regresar con Daniela. Vine de viaje, conocí el país y le propuse volver a su tierra. Me gustó Colombia y decidimos construir aquí nuestro proyecto de vida", cuenta. Ese proyecto, sin embargo, no tenía nada que ver con la gastronomía. En Colombia continuó desarrollando la carrera para la que se había preparado. Trabajó en el sector de la construcción, fue director de proyectos, luego gerente de proyectos y finalmente gerente general de una empresa. Hoy todavía conserva su firma de arquitectura y construcción. Pero, al terminar la jornada, volvía a los fogones. No cocinaba pensando en abrir un restaurante. Cocinaba porque era la forma en que siempre había entendido la cocina: un espacio para compartir con la familia y los amigos, para perfeccionar recetas y mantener vivo el vínculo con su tierra. "Siempre le decía a Daniela que no quería entrar al mundo de la gastronomía porque me conozco. Soy muy perfeccionista y también obsesivo. Sabía que, si abría un restaurante, me iba a entregar completamente y ya no habría marcha atrás. Hasta que ese día llegó y simplemente Daniela se lanzó por los dos. Así nació Fortezza. Sin inversionistas. Sin fondos de capital. Sin un gran préstamo bancario". Una receta inventada Las primeras mesas del restaurante ni siquiera fueron compradas para el negocio. Salieron del jardín de la casa de la pareja y fueron instaladas en un pequeño local donde comenzaron a recibir a los primeros clientes. "Nunca arrancamos con una gran inversión porque no la teníamos. Lo único que teníamos eran nuestras ideas. La gente no llegaba buscando lujo. Venía buscando una experiencia. Para mí el verdadero lujo está en la calidad de la comida, en la conversación y en hacer sentir bien a quien cruza la puerta", afirma. La estrategia de crecimiento tampoco siguió los manuales tradicionales. Nunca hicieron una gran apuesta esperando que el mercado respondiera. Esperaron, más bien, a que fueran los propios clientes quienes les pidieran el siguiente paso. Esa receta espontánea, afirma Carmine Tangredi, ha sido el secreto para conectar y crecer en el mundo gastronómico. Reconocimientos Esa filosofía de llevar la tradición italiana a la mesa, sin renunciar a la innovación ni a los ingredientes locales, empezó a llamar la atención fuera de Colombia. Este año, Tangredi fue nombrado Caballero de la Cocina Italiana en el Mundo durante la ceremonia del Premio Internacional León de Oro, celebrada en Venecia. Además, recibió una Lion Star, una distinción que, según explica, llegó por primera a la región. El reconocimiento de Venecia no fue el único. Semanas después fue incluido, por segunda vez, entre los 100 mejores pizzaiolos del mundo al ocupar el puesto 80 del ranking The Best Pizza Chef, elaborado por más de 500 jurados especializados de 62 países. Actualmente es el único chef que representa al país en esa clasificación.
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