Inversión minera proyectada en Argentina y Perú duplica la prevista en Chile para los próximos cinco años
A diferencia de Chile, cuyos mayores planes son ampliaciones o extensiones, las principales iniciativas de los países vecinos son proyectos con infraestructura nueva.
Dos de los países vecinos de Chile recibirán, en conjunto, el doble de desembolsos en minería que el país en los próximos cinco años. De acuerdo con información de la Corporación de Bienes de Capital (CBC) al primer trimestre de este año, en el quinquenio 2026-2030 se invertirán US$ 35.569 millones en Chile en el sector minero. En Argentina el desembolso será de US$ 24.373 millones y en Perú, por US$ 15.376 millones, es decir, un total de casi US$ 40.000 millones. Es primera vez que la inversión minera sumada en estos dos países superará a la de Chile.
"Lejos de representar una amenaza, debemos entender este escenario como una enorme oportunidad para el país", indicó Enrique Loehnert, presidente del directorio de CBC. Pero la mayor inversión en los países vecinos de Chile también conlleva desafíos. "Cuando tres países desarrollan simultáneamente grandes proyectos mineros, comienzan a competir por los mismos recursos estratégicos. Compiten por talento, especialistas, por empresas proveedoras, equipos críticos, por tecnologías de alto valor agregado y compiten por cadenas logísticas que deben estar preparadas para responder oportunamente a una demanda creciente", comentó.
El cobre domina
En el caso de Chile, la mayoría de los proyectos son brownfield , es decir, extensiones de vida útil o expansiones de proyectos ya existentes. Las principales iniciativas para el quinquenio son la nueva concentradora para Escondida (BHP), la expansión de El Abra (Freeport-McMoRan), el proyecto de desarrollo futuro de Ministro Hales (Codelco) y la iniciativa de Los Bronces Integrado (Anglo American), todos proyectos de cobre principalmente.
En Perú y Argentina la inversión también se concentra en iniciativas de cobre. En el caso de Perú, los principales proyectos son Michiquillay, de Southern Peru Copper Corporation, y Trapiche, de Minas Buenaventura. Ambos son greenfield , es decir, contemplan la construcción de infraestructura desde cero, con entradas en operación hacia 2030. Se le suma también la iniciativa brownfield de Integración Coroccohuayco, de la suiza Glencore.
En Argentina, una parte importante de sus proyectos se encuentra en etapas tempranas de desarrollo. "Alrededor del 62% de la inversión corresponde a iniciativas en ingeniería básica o conceptual y muchas aún no cuentan con evaluación ambiental aprobada, por lo que es probable que una fracción relevante de esa inversión pudiese ir desplazándose más allá del quinquenio en evaluación", dice Orlando Castillo, gerente general de la CBC.
Las principales iniciativas en ese país son El Pachón, un proyecto greenfield de Glencore ubicado a 5 km de la frontera con Chile; la primera fase del distrito Vicuña, otra iniciativa greenfield de las mineras Lundin Mining y BHP que está en la frontera entre Chile y Argentina; y Taca Taca, de First Quantum Minerals. Este proyecto de cobre, que también es desde cero, está a 55 km del borde con Chile.
La certeza jurídica
La inversión en los países vecinos ha aumentado por la mayor necesidad de cobre que está teniendo el mundo y por la certeza jurídica que están entregando para estos proyectos de largo plazo. "Argentina es un lugar sumamente atractivo, porque ha entrado dentro de un ciclo de desregularización. El gobierno de (Javier) Milei ha puesto términos fiscales sumamente atractivos para la inversión; ha ido cambiando un poco la percepción que ha existido de la confianza en Argentina", dice Nassam Estibill, director de Metales y Minería para las Américas de Wood Mackenzie. Una situación similar se ha dado en Perú.
"Perú, tercer productor mundial de cobre, mantiene mecanismos de estabilidad jurídica, similares a los que establecía la derogada normativa de inversión extranjera que rigió en Chile desde 1974 hasta el 2016, el denominado DL600, en términos de considerar invariabilidad tributaria a la renta por 10 años, junto con otras disposiciones atractivas para el inversionista foráneo", comenta Álvaro Merino, director ejecutivo de Núcleo Minero.
Chile tiene "un perfil de riesgo excepcionalmente bajo", pero con costos más altos, dice Estibill. Por ejemplo, usar agua desalinizada en Chile es 30 veces más caro que el agua continental de Perú, donde aún no es necesario recurrir a desalinizadoras. El costo laboral de Chile es 1,8 veces más caro que el de Perú, agrega el experto.
De todas formas, la cercanía de los grandes proyectos en Argentina con la frontera local representa una oportunidad. "El principal mercado de minerales críticos está en Asia y, en este sentido, se presenta una gran oportunidad para los puertos y logística chilena para poner los minerales argentinos en Asia-Pacífico", asegura Merino.
Costo laboral
El costo laboral en Chile es 1,8 veces el de Perú.