Martes, 11 de Agosto de 2026

Xabier Anduaga: un festival de agudos

ChileEl Mercurio, Chile 11 de agosto de 2026

El joven tenor Xabier Anduaga (31) es dueño de un instrumento vocal de extraordinaria facilidad en el registro agudo, brillante y expansivo, capaz de provocar inmediatamente la admiración del público

El joven tenor Xabier Anduaga (31) es dueño de un instrumento vocal de extraordinaria facilidad en el registro agudo, brillante y expansivo, capaz de provocar inmediatamente la admiración del público. El programa se abrió nada menos que con "Ah, mes amis" (Donizetti), que permitió comprobar desde el comienzo su facilidad en las alturas: los nueve Do sobreagudos, en perfecta posición, fueron un verdadero festival. Siguieron "Pourquoi me réveiller" (Massenet), que requiere otro nivel de madurez interpretativa, y "Tombe degli avi miei" (Donizetti), uno de los momentos más convincentes de la primera parte, en especial por el buen dominio del fiato . La soprano Yaritza Véliz ofreció una bella e inspirada versión de "Io son l'umile ancella", de "Adriana Lecouvreur" (Cilea), y luego ambos encontraron una excelente complementariedad en "Parigi, o cara", de "La traviata". La primera parte concluyó con "La donna è mobile", de "Rigoletto", con remate de larga duración, lo que causó un gran efecto en la sala.
Anduaga tiene un extremo agudo espléndido y de considerable alcance, pero lo convierte en el centro de gravedad de sus interpretaciones, incluso cuando la música ofrece otras posibilidades expresivas. Sus centros son también hermosos, aunque tiende a sobrecubrir la voz y a expandirla solo en la zona aguda, donde se siente evidentemente dueño de sus medios.
La segunda parte mostró su apropiación completa del estilo de la zarzuela. Anduaga pareció encontrarse más cómodo en este repertorio. Hubo varias entregas, pero destacaron su notable "Flor roja" ("Los gavilanes", Guerrero), repleta de melismas y cantada con apabullante libertad, y el desgarrador "No puede ser" ("La tabernera del puerto", Sorozábal), donde volvió a demostrar su capacidad para comunicarse con la sala.
Anduaga tendrá (ya la tiene) una estupenda carrera: el público lo sigue, se entusiasma y lo aplaude. Hay en su canto una energía y una voluntad de lucimiento que funcionan muy bien en determinados repertorios, pero que deberían matizarse en la ópera. En un cantante que posee semejante instrumento, sería deseable una actuación menos dependiente de esos recursos y más cuidadosa de los estilos.
Al piano estuvo Andrés Sarre, cuyo mejor momento llegó con "Si vas para Chile", en una interesante y evocadora versión de acento impresionista. También ofreció una "Méditation" de "Thaïs" (Massenet) menos melancólica de lo habitual, pero atractiva precisamente por esa diferencia de enfoque.
En los encores , "Júrame", aunque en versión muy rápida, el tenor recibió una larga ovación; Yaritza Véliz emocionó en "Estrellita", y la hermosa canción vasca "Aurtxo polita" (Niño precioso) permitió descubrir en Anduaga otra faceta, quizás la más reveladora de la noche: su capacidad para cantar con sutileza, recogimiento y verdadera emoción.
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