Miércoles, 26 de Agosto de 2026

Aprendamos

ColombiaEl Tiempo, Colombia 11 de agosto de 2026


Acabamos de competir en el Mundial de Fútbol y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, donde quedamos décimos y segundos respectivamente, demostrándonos que ya somos una potencia regional deportiva y que, como líderes, podemos aprender mucho de esto


Acabamos de competir en el Mundial de Fútbol y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, donde quedamos décimos y segundos respectivamente, demostrándonos que ya somos una potencia regional deportiva y que, como líderes, podemos aprender mucho de esto. Fui jugador de voleibol y me he llenado de orgullo en los últimos días viendo cómo los hombres ganaron la medalla de oro en los juegos, las mujeres la de plata y, unos días después, el equipo masculino llegaba al bronce en los Juegos Suramericanos, cosa que era impensable hace más de 30 años, cuando yo me puse la camiseta nacional. De ese proceso me quedó una enseñanza que siempre me ha servido: perdonarme. Si perdonar es difícil, perdonarnos a nosotros mismos lo es mucho más, sobre todo si debe ser rápido; en el voleibol no hay tiempo para lamentar el error, porque ese punto ya pasó y de inmediato llega otro. Esto se lo enseñaba a mi hijo, quien ahora compite en este mágico deporte que parece una mezcla de ballet y boxeo, con las siguientes reflexiones que sirven a jefes, directivos, ministros e incluso jugadores: 1 Ya pasó el punto. Si lo ganaron, bien; si lo perdieron, bien. Si se quedan celebrando en la euforia, pierden la concentración para ganar el siguiente; si se equivocaron y se quedan pensando en el error, es casi seguro que volverán a fallar. Siempre piensen que el punto ya pasó. Cada punto es un 0-0, como si comenzara el partido. 2 Nadie se equivoca porque quiere. Todos hemos recibido mal y volveremos a hacerlo. El colocador no siempre va a poner la bola perfecta; el remate no siempre sale bien, a veces se queda en la malla o en el bloqueo; el servicio a veces no pasa. Por eso, cuando se equivoquen, perdónense inmediatamente; y cuando alguien del equipo lo haga, perdónenlo más rápido aún, porque fue un error, no algo premeditado. 3 Toda bola se celebra. Una de las cosas más bellas del voleibol es que es un trabajo en equipo: es imposible que un solo jugador gane o pierda un partido. Por eso, es el único deporte donde al ganar o perder un punto, todos los jugadores van al centro de su cancha, celebran o se apoyan en un círculo donde todos son iguales. Muchas veces en ese círculo te sacan de la ira que tienes por tu error y, en otras, ayudarás a otros a salir de ese dolor. El entrenador puede formar técnicamente al equipo, ejercitarlo, enseñarle posiciones y jugadas; el capitán puede liderar, guiar y animar al grupo para mantenerse concentrado; pero cada uno debe hacer su tarea, jugar su posición, apoyar a todos y siempre perdonarse y perdonar tan rápido, que al final solo recuerde las cosas bien hechas y cómo superó sus errores gracias al apoyo de su equipo.
Camilo Herrera Mora
Fundador de RADDAR.
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