El eslabón que le falta a la formación dual en Chile
Estudio advierte que la falta de un marco institucional vinculante, la confusión con las prácticas tradicionales y el financiamiento disperso impiden escalar el modelo. La certificación de "maestros guías" y el rol de las pymes asoman como pilares estratégicos.
En un escenario productivo acelerado por la tecnología, la formación técnico-profesional dual, aquella que articula las aulas con el aprendizaje práctico en empresas, surge como una respuesta clave para impulsar la productividad y frenar el desempleo juvenil.
Sin embargo, en el país este sistema aún opera de manera fragmentada. En Chile la formación dual convive con las pasantías, las prácticas y la alternancia, y esa mezcla es parte del problema.
Un nuevo informe de AHK Chile advierte que muchas experiencias que hoy se rotulan como duales no lo son en sentido estricto: la formación dual concibe a la empresa no como un lugar de visita o de tareas repetitivas, sino como un espacio pedagógico formal, con planes de rotación, estándares nacionales y tutores capacitados.
El referente es Alemania, donde el modelo tiene respaldo legal y cubre unas 320 ocupaciones. En 2024, 475.100 personas firmaron un contrato para aprender un oficio dentro de una empresa; el país reunía a cerca de 1,2 millón de aprendices, y el desempleo juvenil rondaba el 6,7%. Ahí la formación reparte responsabilidades entre el Estado, las empresas, las escuelas y las cámaras, y pone en el centro al maestro guía, un trabajador preparado para enseñar en el puesto de trabajo. Esa gobernanza compartida, con evaluación externa y certificación reconocida, es la que sostiene el sistema y lo separa de una simple charla o pasantía.
En Chile existen casos valiosos: 182 liceos técnicos (20,7% del total) y programas en educación superior como Insalco, el Campus Arauco de Duoc UC, Campus Nacimiento de CMPC o Ingeniería con la Empresa de la UDD. Para AHK Chile, lo que falta no son recursos ni voluntades, sino una arquitectura institucional que reconozca a la empresa como coformadora, fije estándares comunes y conecte las trayectorias entre la enseñanza media, la educación superior y el empleo.
Esa carencia golpea más fuerte a las pymes, que generan buena parte del empleo pero no siempre pueden costear tutores ni recibir aprendices por su cuenta. A eso se suma un quiebre en las trayectorias: un joven puede egresar de un liceo dual y volver, al llegar al CFT o al instituto profesional, a una formación centrada en el aula.
El financiamiento es el otro nudo. AHK Chile insiste en que el país tiene experiencia acumulada, no una arquitectura que la ordene. Hoy, las iniciativas se sostienen combinando franquicia tributaria, programas del Sence como Aprendices o Precontrato, y becas y aportes privados, sin un instrumento pensado para el formato dual. Al respecto, el documento remarca la urgencia de crear un fondo específico para la coordinación dual y masificar la figura del maestro guía: trabajadores de planta capacitados bajo estándares comunes para formar, evaluar y acompañar a los aprendices en el puesto de trabajo.
Para destrabar la participación de las empresas más chicas, el informe de AHK Chile propone modelos asociativos territoriales y la articulación de empresas ancla que arrastren a sus proveedores y eleven las capacidades técnicas de toda la cadena de valor. La meta es estructurar una mesa nacional de formación dual que conecte los currículos con ChileValora y articule las trayectorias entre la enseñanza media, la educación superior y el mercado laboral, para transformar las voluntades aisladas en un motor de desarrollo nacional.
Para destrabar la participaciónde las empresas más chicas, el informe propone modelos asociativos territoriales y la articulación de empresas ancla que arrastren a sus proveedores y eleven las capacidades técnicas de toda la cadenade valor.