La Nación, Costa Rica
15 de agosto de 2026
A bordo de un Xpeng, especialistas analizan cómo las asistencias tecnológicas previenen accidentes e imprudencias en las carreteras de Costa Rica.
Cuando se piensa en vehículos de alta tecnología, normalmente se los asocia con la comodidad. Sin embargo, en la tercera edición del foro Costa Rica Sobre Ruedas quisimos ver cómo los avances tecnológicos pueden apoyar la seguridad vial y una convivencia más segura en las calles.
Este episodio se grabó a bordo de un Xpeng, un vehículo eléctrico con capacidades tecnológicas que le permiten incluso avanzar unos metros sin que el conductor esté presente y pueda acercarse para iniciar el viaje.
Y justo así fue como comenzó el recorrido. El vehículo fue llamado a través de un control remoto en el llavero. El carro avanzó unos metros y se acercó a conductor y pasajeros.
El destino esta vez fue la Circunvalación Norte. El equipo de La Nación fue acompañado por Cristopher Campos, coordinador de la cabina de control de Qualitas Compañía de Seguros, y Luis Diego Acuña, gerente de marca Xpeng para Costa Rica.
Usted puede ver este tercer episodio aquí:
Facilidades del vehículo
Acuña comentó que muchas de las características del vehículo pueden personalizarse según el perfil de cada usuario para garantizar un viaje seguro a él y a otros pasajeros.
Por ejemplo, el carro donde se grabó este episodio, se asegura de cerrar las ventanas, bloquear los seguros y activar el aire acondicionado apenas el conductor sube y se ajusta el cinturón.
"Esto permite que sea seguro para un ambiente en el que hay niños. La tecnología es un apoyo", expresó el especialista.
Una vez que el vehículo termina su viaje y el conductor se estaciona, los seguros se habilitan nuevamente y las ventanas se desbloquean para que las puertas puedan abrirse.
El carro también cuenta con pantallas que alertan al conductor si hay otros vehículos o peatones muy cerca.
Si hay una acción imprudente, se marca en rojo.
"Va a darme advertencias y prever en algunos momentos. Y en algunos momentos, dependiendo de las circunstancias, a tomar acciones", expresó Acuña.
Además, el vehículo detecta las líneas de la carretera y advertirá al conductor si se sale del carril. Incluso puede configurarse para ajustar el volante y regresar por completo al carril.
El especialista advirtió que esto no evita colisiones ni otros tipos de siniestros, pero sí permite a las personas estar más atentas al entorno.
Él agregó que todas estas características pueden sonar abrumadoras, pero que ya a la hora de conducir se vuelven muy intuitivas.
Acuña comentó una experiencia que tuvo precisamente en Circunvalación Norte. Era de noche, llovía y no se veía bien, y fue el vehículo el que le advirtió de una imprudencia que cometía un motociclista. Eso le permitió evitar una colisión.
El vehículo también tiene una cámara interna que monitorea al conductor. Si se duerme o se distrae, el vehículo lanzará alertas. También hay un frenado automático de emergencia que evita colisiones si hay un vehículo muy cerca.
"Tampoco es un sistema invasivo que no deje al conductor actuar. A veces necesitamos acercarnos más al carro del frente para, por ejemplo, dar campo a una ambulancia", expresó el especialista.
Criterio humano
Pese a las facilidades de la tecnología, Acuña aclaró que el criterio humano es el encargado de la toma de decisiones en todo momento.
"Tiene mucha tecnología y puede conducirse prácticamente solo, pero siempre va a solicitar que las manos estén en el volante. Él va a percibir esas manos, si no las asistencias se van a apagar y no va a poder continuar", destacó.
Campos complementó: "la tecnología no podrá sustituir a quien maneja. Es un asistente".
Acuña apuntó que para algunas personas las alertas sonoras pueden resultar incómodas, "pero si manejáramos siempre a la velocidad correcta, guardando las distancias y sin salirnos de los carriles, eso no sucedería".
Otro ejemplo es que si se diera un siniestro vial, las cámaras pueden captar lo sucedido y estas pueden ser aliadas, pero la interpretación de los hechos le corresponde al cerebro humano.
¿Qué vimos en las calles?
La primera imprudencia se observó apenas a unos 400 metros del punto de salida. Un camión pequeño quiso ir a una gasolinera en el lado opuesto de la calle e irrespetó la doble línea amarilla.
"Me llamó la atención que la pantalla dentro de este vehículo alertó de la imprudencia del otro para que estuviéramos atentos. Es un aliado de conducción segura", comentó Campos.
Acuña explicó: "si es una persona quien se acerca al vehículo, las cámaras activarán un 360° para captar posibles puntos ciegos y prevenir accidentes".
Campos indicó que justamente muchas de las historias que la aseguradora atiende tienen que ver con esos puntos ciegos y situaciones que los conductores no lograron prever a tiempo.
Al ingresar a la Circunvalación, se vieron varios motociclistas manejando en medio de los carriles o por el espaldón, muchas veces a exceso de velocidad.
En el episodio anterior, Jeffrey Cervantes, director ejecutivo del Conavi, recordó que los espaldones son espacios en los que vehículos que tienen algún problema pueden orillarse temporalmente para ser atendidos sin interrumpir el flujo vehicular. Sin embargo, cuando hay motocicletas transitando por ahí como si fuera un carril más, puede entorpecer su uso en caso de emergencias.
En la salida a la autopista General Cañas se observó una persona que quiso adelantar la fila y quiso pasarse "a la brava" justo al doblar hacia la pista.
"Es una acción personal, y esa decisión que tomo puede tener una consecuencia con las demás personas que comparto la vía. Que otras personas hacen eso, nosotros tampoco", dijo Campos.
A la salida a San Sebastián, el tránsito se hizo más lento y nos enfrentamos a una "presa". Campos indicó que estos son los momentos en los que se dan más colisiones, más leves, pero más numerosas.
Ambos especialistas expresaron que muchos de estos incidentes se deben a que las personas aprovechan la presa para ponerse a trabajar, responder correos electrónicos o mensajes, o revisar redes sociales.
En las cercanías del cementerio de Guadalupe, un camión invadió el carril de un automóvil lo que casi provocó un choque.
"Estuvieron muy cerca, qué dicha que no escaló a más. Con lo violentas que están las carreteras pudo ser posible", afirmó Campos.
Al regresar a las instalaciones de Grupo Nación, se escogió la opción de autopark para que se estacionara automáticamente en posición de salida.
"Si alguna persona o animal pasaran por detrás, pararía de inmediato", destacó Acuña.
Así, La Nación, Grupo Purdy y Qualitas vieron cómo es la convivencia en las calles de San José.