En la bancada del oficialismo ya circulan algunas propuestas; Gustavo González cree que el presidente debería "dejarse cuidar" y dar él "las buenas noticias"; Eduardo Brenta pretende "una política internacional acorde a los gobiernos progresistas de la región".
Fue una semana particularmente agitada esta última para el gobierno de Yamandú Orsi, que hizo el esfuerzo de tomar la iniciativa en la agenda y comunicar una serie de medidas y noticias positivas tras el Consejo de Ministros del martes, tales como la construcción de un centro de datos de Antel en Canelones y el acceso a fondos de hasta US$ 750 millones de organismos internacionales en caso de catástrofes naturales por la incidencia de El Niño. Pero lo fue, sobre todo, porque las negociaciones que se mantenían con Cabildo Abierto por la Rendición de Cuentas se aceleraron sobre el final, a pocas horas de comenzar a votar el proyecto, y el oficialismo se aseguró, luego de varios días de incertidumbre, los apoyos necesarios para aprobar su ley presupuestal.
Hasta allí fueron, mayoritariamente, buenas nuevas para este gobiernofrenteamplista, que ha tenido en todo esto, como principal vocero, al secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, aunque luego lo secundó el jefe de Estado al celebrar él también, en forma particular, este viernes, el acuerdo alcanzado con Guido Manini Ríos. Raw HtmlPero esta semana de mediados de agosto también trajo una encuesta, otra medición de opinión pública que de inmediato fue asociada a una "foto" de la realidad, como suelen decir los actores del sistema político cuando esa imagen pretendidamente congelada no arroja los resultados deseados. Fue una encuesta más, pero que continuó el ciclo de mediciones que este año no han hecho otra cosa -todas ellas, es decir, las de Equipos, Factum, Cifra y ahora la de Opción- que confirmar que este 2026 es el año de la consolidación de una tendencia negativa en la valoración que hace la ciudadanía de la marcha del gobierno y, también, de la imagen del presidente Orsi.
Esta de Opción, ante la que Fernando Pereira, presidente de los frenteamplistas, reaccionó opinando que debía tener "alguna falla" porque no daba crédito de que la aprobación del gobierno fuera de tan solo el 19%, en realidad dio a conocer una situación que los principales referentes de la coalición de izquierda han palpado esta semana en diferentes recorridas por comités y coordinadoras de la fuerza política en Montevideo: en primer término, que la desaprobación de los uruguayos trepó hasta el 57% -un crecimiento de nueve puntos porcentuales en comparación con el informe correspondiente al segundo trimestre de este año-, y que este incremento se explica de forma especial por la disconformidad creciente entre el electorado del oficialismo. De hecho, en el último trimestre la desaprobación entre frenteamplistas, de acuerdo con el informe, creció del 19% al 28%, mientras que la ya baja aprobación del gobierno entre este electorado no tuvo variación y se mantuvo por debajo del 40%.
El problema, que la izquierda ya asumió, sigue estando entre quienes se identifican con ella. Y aquí, como detalló el director de Opción este jueves en entrevista con En Clave País, pueden analizarse dos variables que explican la disconformidad del núcleo duro del oficialismo, en función de que puede decirse, como efectivamente expresó Rafael Porzecanski, que existen "dos electorados del Frente Amplio". "Uno es el que pide resultados, por ejemplo, en economía, seguridad, situación de calle, etcétera. Y el otro es el que, de algún modo, no logra conectar emocionalmente o se ha sentido tocado, en algún sentido, por algunas acciones del gobierno que ese electorado más del riñón, más militante, siente que no refleja un programa de izquierda. Y ahí entramos en los temas internacionales, en la discusión del impuesto al 1 %, en que no se incorporan todas las sugerencias del DiálogoSocial", puso como ejemplo el sociólogo.
Respecto de la falta de resultados de gestión, en la TorreEjecutiva tienen identificado desde hace tiempo lo que otra "foto" de Opción también marca a esta altura del partido: seguridad y economía. Estos dos aspectos que el gobierno está buscando atender con la Rendición de Cuentas -se pretenden crear 300 nuevos cargos policiales y reforzar con recursos al Ministerio del Interior- y una futura Ley de Competitividad de la que el Ministerio de Economía espera bastante, respectivamente, son las dos áreas que los uruguayos valoran más negativamente: un 72% entiende que en seguridad el desempeño es malo o muy malo, y un 48% dice lo mismo respecto de la economía.
Raw Html
Preocupación del FA
De lo que no hay dudas en el oficialismo es de que se tiene que atender este problema, y sin mucha demora. A esta circunstancia, de hecho, se dio una respuesta política en un acto en El Galpón que organizó ayer el Frente Amplio, donde participaron tres figuras de primera línea de la coalición de izquierda -Sánchez, Pereira y la vicepresidenta Carolina Cosse- y en donde se buscó reactivar a la militancia y reconocer la legitimidad de sus reclamos. Pereira, de hecho, se refirió a los "errores" cometidos por el gobierno y que no podían estar "conformes con el resultado" que están devolviendo las encuestas.
Es que el problema también comenzó a impactar en la popularidad de Orsi, quien, si bien mantiene todavía un saldo positivo, la evolución histórica de sus simpatías y antipatías también prende algunas luces de alarma: las ponderaciones positivas hacia el presidente comenzaron a bajar con claridad a partir de mediados de 2025, cuando la popularidad había logrado su máximo -desde 2020- y se situaba en el 50%. Bajó dos puntos a fines del año pasado, llegó al 41% a inicios de este año, descendió hasta el 37% en el segundo trimestre y se mantuvo en el 37% en la última medición. Por el contrario, y sin mostrar en este caso ninguna mejora, en ese mismo período la desaprobación subió desde un 23% estable en 2025 y comienzos de 2026 hasta el 32%.
Si ambas líneas se cruzan o no, y Orsi mantiene un saldo neto positivo o deberá acostumbrarse a los números rojos, es algo que dependerá de la marcha general de las cosas, pero particularmente de su gestión, de aquí en más. Sobre esto no hay mucha ciencia, coinciden en el oficialismo, donde sin embargo hay distintas miradas respecto de dónde poner el énfasis para que las próximas "fotos" traigan mejores noticias.
En el equipo que acompaña a Orsi en las recorridas se tiene una visión que en algún caso roza la incredulidad ante los informes de las consultoras, porque se entiende que el "vínculo" que el mandatario mantiene con vecinos de diversas localidades, que se expresa en continuas manifestaciones de afecto, "no se corresponde" con la frialdad que devuelven las encuestas. "Tiene una cercanía increíble, en muchos lados lo reciben con aplausos y nadie se arrima a decirle cosas negativas", valoró un integrante de Presidencia de la República.
En la bancadafrenteamplista, mientras tanto -y por fuera del grupo mayoritario al que pertenecen Orsi y Sánchez, o sea, el MPP-, se han reavivado las miradas críticas sobre cómo viene reaccionando el gobierno ante esta coyuntura adversa. Pero en días en que emergieron algunas señales positivas en el escenario político -como el éxito de la trabajosa negociación con los cabildantes- y que al mismo tiempo se demuestra que la militancia está desilusionada, ahora tal vez más que antes, con el rumbo de la administración, esas críticas procuran también ser recomendaciones.
Para el senadorGustavoGonzález (Partido Socialista) hay una manera que permitiría empezar a revertir el mal momento: "Yo quiero al presidente informando las buenas cosas que el gobierno hizo y puede hacer. Eso es fundamental -dijo el dirigente socialista en diálogo con El País-. Para la discusión con la oposición estamos los legisladores y los ministros, pero creo que el presidente tiene que dar las buenas noticias y no exponerse tanto. Hay que cuidar al presidente y él también tiene que dejarse cuidar, en el mejor sentido de la palabra".
González puso un ejemplo en este sentido: "La negociación que impulsó el Poder Ejecutivo en la Rendición de Cuentas fue muy buena. Bueno, eso hay que promocionarlo: que Yamandú Orsi diga que esto va a ser muy bueno para las cooperativas de vivienda".
Eduardo Brenta, senador de la Vertiente Artiguista, también confía en el impacto a mediano plazo del avance de la "agenda legislativa", así como en otros componentes de la agenda política, como el acuerdo logrado en la construcción -que trajo más derechos a los trabajadores- o el repunte en las encuestas que logró el intendente capitalino Mario Bergara.
"Pero lo que hay que atender es al círculo con mayor compromiso -reconoció-, y no hablo de diez mil personas, sino de cientos de miles, que están esperando con expectativas que se den señales más importantes: este gobierno tiene que redistribuir y tener una política internacional acorde a los gobiernos progresistas de la región, como los de Brasil y México".
Esa última es una línea, Brenta propuso, en la que hay que "profundizar, más allá de que el escenario internacional esté complicado".
"Se pueden dar señales -reiteró el concepto- y generar esperanza en la gente de que ganamos para cambiar y que por eso fue que ganamos".