Domingo, 16 de Agosto de 2026

Vale una Tacna

PerúEl Comercio, Perú 16 de agosto de 2026

El tiempo es uno de los conceptos claves de la existencia humana; sin embargo, es inasible e incluso difícil de explicar en toda su magnífica complejidad

El tiempo es uno de los conceptos claves de la existencia humana; sin embargo, es inasible e incluso difícil de explicar en toda su magnífica complejidad. Ahora que cada terremoto, incendio o tragedia colectiva se encarga de recordarnos que portamos un tiempo de expiración tatuado en el ADN y que la vorágine de la nueva tecnología nos está robando momentos con nosotros mismos y con nuestros seres queridos, es bueno actualizar lo que los sabios griegos opinaron sobre la temporalidad y sus múltiples expresiones. Los griegos nos regalaron dos conceptos del tiempo que, a pesar de crear tensión, logran evadir la polarización apostando por la creatividad humana. En ese contexto, de uno de los lados de la ecuación emerge un dios implacable llamado Cronos, cuyo encargo es administrar el tiempo lineal. En efecto, el Saturno romano, que devoraba a sus hijos al nacer, está asociado directamente a un tiempo implacable que es irrepetible y, por lo mismo, irrecuperable. Lo interesante es que al frente se encuentra Kairos, la entidad que gobierna lo atemporal, un espacio desde el cual los humanos tienen el privilegio de atisbar una dimensión poco explorada de nuestra condición. Y ello se debe a que en el “tiempo de Kairos” ?cuando lo “verdaderamente antiguo y lo eternamente nuevo” se abrazan? reina la creatividad y una renovada apuesta por la vida en una escala evidentemente superior, debido a su clave trascendente.Ahora bien, y regresando al presente, cuando todo lo construido por el hombre ?en especial la democracia heredada de los griegos? se derrumba a pasos agigantados, es necesario abordar un asunto fundamental. La aceleración de Cronos parece estar creando una gama de visiones apocalípticas y multitud de respuestas autoritarias sumamente preocupantes. Y, como ha venido ocurriendo en tránsitos similares a lo largo de la historia, la confusión y el miedo a lo desconocido se apoderan de las mentes y los corazones, que ya no encuentran ningún sentido e incluso valor a una vida en la cual la amnesia colectiva, debido al quiebre entre pasado, presente y futuro, se ha asentado.Viajar a Tacna heroica, un nombre con claras reminiscencias clásicas, para discutir temas de “memoria y reconciliación”, en el marco del Festival de Autores de Frontera, fue una inyección de energía pero también de realidad para estos tiempos tan duros que nos han tocado padecer. Mientras participábamos en los diversos paneles y conferencias colmadas de público, y nos nutríamos de las visitas guiadas a museos tan notables como el de ferrocarril o bodegas de vino y bellísimos campos de olivo, pensé en la historia paradojal del Perú y el papel que en ella puede desempeñar no solo Tacna, sino muchas de nuestras regiones marcadas a sangre y fuego por guerras y posguerras irresueltas. En el caso de la señorial casona del historiador de la República, don Jorge Basadre, ubicada en la Plaza de Armas de su patria chica, es evidente que Kairos habita en cada uno de sus rincones, así como también en cada reja sembrada de coloridas buganvillas y en sus diversos campos de sembrío. La memoria tacneña y el sano patriotismo que la acompaña se nutren, asimismo, en cada procesión de la bandera, donde un grupo de mujeres recuerda anualmente a las generaciones más jóvenes que Tacna no ha olvidado su doloroso cautiverio, pero que esa legítima pena no le ha impedido destacar en su agricultura, ganando premios con sus vinos y aceites y, a la vez, disfrutar de una activa vida cultural.En una reciente entrevista, Ece Temelkuran nos recordó que es la primera vez en la historia que la humanidad está de duelo “en tiempo pasado” por los árboles chamuscados, las vidas humanas segadas por el fuego, los terremotos o las múltiples guerras genocidas que no cesan. Todo ello de la mano de otro duelo mundial que incluye a una agónica democracia liberal. La escritora turca considera que apelar al abstracto institucional, en algunos casos imposible de reparar en el corto plazo, deja de lado las relaciones cara a cara, basadas en el cariño, el trabajo en equipo y la confianza mutua. En los pocos días que disfruté de una soleada Tacna, a propósito del Festival de Autores de Frontera, sentí ese civismo al que se refiere Temelkuran. Fue en ese “cara a cara”, sin intermediación alguna, que pensé que, tal vez, nuestra sanación puede venir de las múltiples fronteras, internas y externas, maltratadas, que supieron trascender, material, espiritual e incluso silenciosamente, su pena en el tiempo creativo y vital de un Kairos peruanizado.

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