Ricardo Caballero: "El mundo que se viene requiere aún más flexibilidad (...) Es una advertencia directa para Chile"
El boom de la IA, la situación fiscal de Estados Unidos y el petróleo son los tres frentes que concentran al economista chileno, "el más influyente a nivel internacional", según ChatGPT. Es optimista del "crecimiento explosivo" que la primera podría generar, aunque no deja mirar los efectos de sus millonarias inversiones. Soledad Vial A.
"M e voy con un optimismo resguardado (...)", dice. Su anterior visita fue en el verano y ahora, Ricardo Caballero estuvo una semana en Chile, pero viajó con dos pantallas que instaló en su hotel para avanzar durante el día en las investigaciones que desarrolla. "Estaba con mucha pega", dice el economista chileno, el "más influyente a nivel internacional, quien encabeza de forma consistente los rankings globales de citación y producción científica", según sostiene el ChatGPT, confiesa que esta vez tuvo "más vida social durante las cenas".
Hoy el académico del MIT trabaja en tres frentes. Dos abordan la interacción entre la especulación y el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), y los efectos negativos del exceso de deuda incluso en países cuya solvencia no está en duda. El tercero es cómo diseñar una estrategia de comunicación de política monetaria, cuando esta actúa a través de mercados financieros "informados, testarudos y ruidosos". Este último fue su exposición en el Seminario "Aportes a la economía desde la UC", con el que la Facultad de Administración celebró los 50 años de su Magíster en Economía. Como exalumno de la generación 1984, Caballero compartió en el almuerzo posterior con profesores como Vittorio Corbo, Felipe Larraín, Klaus Schmidt-Hebbel, Felipe Morandé, además del decano y anfitrión, José Miguel Sánchez -egresado en 1980-; colegas como Andrea Repetto; la presidenta de la CPC, Susana Jiménez; el profesor de Stanford, José Ignacio Cuesta; además del ministro del Trabajo, Tomás Rau; el exconsejero del CFA Herman González; el vicepresidente de la Fed de Atlanta, Alexander Monge-Naranjo, entre otras autoridades.
-¿Y qué vio distinto, desde su anterior viaje en el verano?
"El shock externo para Chile ha sido complejo y retrasó el despegue que muchos esperaban, pero ahora sí parecen aparecer algunos brotes verdes" dice, y hasta ahí deja el tema. Caballero explica que estas breves y esporádicas visitas no le permiten seguir de cerca el día a día de la economía chilena, como el de la internacional y, en especial, el explosivo desarrollo -desafíos y riesgos incluidos- de la IA. Sobre ambos temas reflexiona en este intercambio por escrito -sostenido entre vuelos de ida y de regreso a Estados Unidos-, donde reside hace casi 40 años.
-¿Qué riesgos globales son los que hoy más le preocupan?
"La economía mundial ha resistido mejor de lo esperado los múltiples shocks autoinfligidos. Esa resiliencia descansa principalmente sobre el boom de la inteligencia artificial en Estados Unidos. Es como cuando a Venezuela le iba bien a pesar de sus disparates, porque le subía el precio del petróleo".
-¿En qué específico ha contribuido la IA?
"Se proyecta que este año el gasto de capital de las grandes plataformas digitales, los llamados hyperscalers , equivalga al 2,4% del PIB estadounidense, alrededor del 14% de toda la inversión privada interna. Es un impulso directo a la demanda agregada, en Estados Unidos y también en el resto del mundo, porque gran parte de esa inversión está compuesta por bienes importados. El otro gran canal es el efecto riqueza: desde comienzos de 2024, el S&P 500 ha subido cerca de 63% y ha generado más de US$ 25 billones (trillones americanos) de riqueza bursátil. Esa riqueza sostiene el consumo, la tolerancia al riesgo y el financiamiento mucho más allá del sector tecnológico".
-¿Qué fragilidad puede estar incubando?
"Justamente ahí está el problema. Una corrección fuerte de las acciones asociadas a la IA revertiría parte de ese impulso y, si ocurre temprano, también frenaría el financiamiento de la transición tecnológica. La considero uno de los principales riesgos macroeconómicos de corto plazo. No estoy pronosticando que vaya a ocurrir; estoy señalando que la exposición es enorme".
-¿Cree que estas valoraciones son una burbuja?
"La palabra burbuja mezcla tres preguntas distintas: si la tecnología es productiva, si las valoraciones actuales pueden sostenerse y si el capital construido durante el boom permanecerá. Las respuestas pueden ser sí, no y sí. En mi trabajo reciente, Speculative Growth and the AI 'Bubble' (Crecimiento especulativo y la 'burbuja' IA), muestro cómo una valoración exageradamente optimista puede financiar la infraestructura que termina validando una parte de ese optimismo. La tecnología puede ser transformadora, las acciones pueden corregir y, aun así, la economía quedará con mucha más capacidad productiva".
-¿Por qué es tan importante cuándo ocurra una eventual corrección?
"Porque hoy el optimismo del mercado todavía financia una parte central de la transición. Cada centro de datos, conexión eléctrica o planta de semiconductores que se instala reduce la cantidad de optimismo que hará falta mañana. Si la corrección llega demasiado pronto, golpea simultáneamente la riqueza, la demanda y el financiamiento de la inversión y puede retrasar mucho el despliegue de la IA. Si llega después de que se ha alcanzado una masa crítica, las acciones pueden caer y el capital quedará. La relación entre el mercado y la transformación tecnológica es simbiótica al comienzo; más adelante deja de serlo".
-¿Hay señales de que ese riesgo esté aumentando?
"Algunas, sí. Se han ampliado los spreads de los bonos y los CDS -el costo de asegurarse contra un incumplimiento- de varias empresas ligadas a la IA. En las nuevas emisiones de esas empresas, por cada dólar colocado había casi cinco dólares en órdenes en febrero; en julio, menos de dos. El mercado empieza a preguntarse: si la inversión generará ingresos antes de que los equipos se deprecien; cuánto costará financiarla a medida que depende más de deuda; y si la demanda de capacidad de computación será realmente ilimitada. No significa que la corrección haya comenzado, sí que el financiamiento ya está reaccionando".
Chile: "Hay que dejar que la inversión y la oferta respondan"
-Así como ofrece grandes aumentos de productividad, la IA amenaza empleos. ¿Con qué se queda?
"Soy muy optimista. La IA tiene el potencial de generar lo que se llama crecimiento explosivo. Puede automatizar tareas y, sobre todo, acelerar la producción de ideas, incluidas las que mejoran la propia IA. Ahí aparece un ciclo acumulativo: mejores sistemas producen más ideas, esas ideas mejoran los sistemas y el crecimiento se acelera. Nadie sabe si vamos a llegar tan lejos, pero la posibilidad es real y ayuda a explicar la magnitud del boom de inversión".
-¿Qué tan excepcional es este boom o se parece al de las puntocom?
"Mucho. El gasto de capital de las grandes plataformas pasó de 0,6% del PIB en 2023 a 1,4% en 2025, y el consenso proyecta 3,1% en 2027 y alrededor de 3% cada año hasta 2029. En nivel, ya supera con holgura el máximo de 1,2% de las telecomunicaciones durante el boom de internet".
-¿Ese ritmo de inversión se traducirá en "crecimiento explosivo"?
"Ese potencial no implica que lo veamos de inmediato. La producción es una cadena y los eslabones débiles limitan el resultado. Chad Jones, de Stanford, hace un ejercicio ilustrativo con tareas difíciles de sustituir. Si volviéramos infinitamente productivas las tareas que hoy representan la mitad del PIB, el producto subiría apenas 19%. Para duplicarlo habría que automatizar tareas equivalentes al 94% del PIB.
Un avance espectacular en software puede quedar atrapado por falta de energía, cobre, transmisión o capacidad gerencial para reorganizar procesos. Chile puede ayudar a aliviar dos de esos cuellos de botella: el cobre y la energía limpia. Para aprovecharlo hay que dejar que la inversión y la oferta respondan. Ojalá no lo desperdiciemos".
-Hasta ahora, ¿lo ha aprovechado?
"Esto forma parte del viejo problema de reactivar la inversión. Tenemos bastante información sobre los insumos que necesitará el mundo de la IA y también entendemos nuestras ventajas comparativas. Ahora hacen falta proyectos concretos y ver, caso a caso, si el Estado debe apoyarlos para acelerar nuestra inserción en la economía de IA".
"La IA tiene una enorme capacidad para sustituir trabajo inflexible"
-A propósito, ¿cómo está cambiando la IA su propio trabajo?
"La IA está avanzando tan rápido que los usos que le doy aumentan día a día. Hace un año solo me servía para hacer revisiones de literatura. Hace seis meses ya era muy eficiente chequeando las derivaciones y las pruebas de las proposiciones: podía revisar el álgebra símbolo por símbolo y encontraba pasos incompletos que llevaban meses ahí. Hoy ya me ayuda a escribir esas proposiciones y sus pruebas. Lo que todavía no hace es decirme qué pregunta merece varios años de trabajo ni distinguir una solución formalmente correcta de una idea económicamente vacía. Ese juicio sigue siendo nuestro".
-Entonces, ¿generará tanto desempleo?
"Depende de la flexibilidad del mercado laboral. En mi trabajo de los años 90 con Mohamad Hammour mostramos que una destrucción creativa más rápida no genera necesariamente alto desempleo. En un mercado flexible, los empleos nuevos aparecen al mismo tiempo que desaparecen los antiguos. Habrá personas, ocupaciones y regiones con transiciones difíciles, pero el efecto agregado es acotado en este contexto".
-¿Por qué es especialmente sensible para Chile?
"Las rigideces rompen esa sincronización. La destrucción precede a la creación y el desempleo se acumula. Esa es una advertencia directa para Chile. El mundo que viene requiere aún más flexibilidad que en el pasado: los trabajos se redefinirán, surgirán actividades nuevas que hoy no imaginamos y habrá que mover muchos recursos entre sectores. Eso no es lo que caracteriza al mercado laboral chileno. Sé que están tratando de introducir más flexibilidad; todo lo que se haga en esa dirección siempre ha sido importante, pero lo será aún más en este nuevo mundo. Estamos en una etapa temprana de un proceso de creación destructiva, con el agravante de que la IA tiene una enorme capacidad para sustituir trabajo inflexible".
-Y los salarios ¿también caerán?
"No. Acá suele confundirse el salario con la participación del trabajo en el ingreso nacional. En el escenario favorable de mi modelo sobre IA, la gran acumulación de capital asociado a la implementación de la nueva economía eleva los salarios reales, aunque una parte de ese capital sustituya tareas que hoy realizan personas. La participación del trabajo cae porque el producto y el ingreso del capital crecen todavía más rápido. El trabajo recibe una fracción menor de una economía mucho mayor, pero el salario real aumenta. En el nuevo equilibrio, tanto los trabajadores como los dueños del capital tienen mayores ingresos".
-¿De dónde saldrá el ahorro para financiar el capital que exige la economía IA?
"Precisamente el cambio distributivo ayuda a financiarlo. El ingreso de los dueños del capital aumenta más que proporcionalmente y ahorran una fracción mayor que los trabajadores. En mi trabajo, este mecanismo conecta la distribución del ingreso con la posibilidad de completar su despliegue".
-¿Qué implica eso para las tasas de interés?
"Durante el despliegue domina la demanda de inversión y la tasa real sube. Una vez instalado el capital, el cambio distributivo que acabo de describir aumenta la oferta de ahorro y reduce la tasa real de equilibrio. La misma transición puede producir tasas altas durante el boom y una tasa permanentemente menor al final".
-Si construir esta nueva economía demanda cantidades enormes de capital, ¿cómo puede subirse Chile a la ola?
"Ese financiamiento gigantesco es el que exige estar en la frontera tecnológica. Esa carrera la corren Estados Unidos y China; ni siquiera Europa está realmente metida. La ambición de Chile debe ser la de un early adopter : incorporar rápidamente la tecnología y adaptarla a nuestra idiosincrasia. Ahí sí puede subirse en serio a este carro".
-¿Dónde debería comenzar esa adopción?
"En el sector privado, no le corresponde al Gobierno escoger: las empresas tienen que experimentar ya, porque la tecnología cambia demasiado rápido para esperar un plan maestro. El Estado sí puede actuar como early adopter . Mi ejemplo favorito de gestión pública es Singapur, que está incorporando IA transversalmente en sus agencias. Chile debiera seguir ese enfoque en salud, educación, atención ciudadana, expedientes, fiscalización y gestión interna. Las ganancias pueden ser enormes".