Martes, 18 de Agosto de 2026

Golpe al "establishment" frenteamplista

ChileEl Mercurio, Chile 18 de agosto de 2026

En vez de "aprendizajes", emerge la insatisfacción por no haber podido llevar a cabo sus propuestas más radicales.

Aunque el expresidente Gabriel Boric tuvo la cautela de no apoyar públicamente ninguna candidatura, el triunfo de la diputada Gael Yeomans en la elección del Frente Amplio constituye una durísima derrota para el sector del exmandatario. El resultado representa un golpe contra el establishment que hasta ahora controlaba el partido y que ocupó la primera línea durante la administración Boric. Yeomans emerge como un liderazgo disruptivo, la expresión de un descontento interno cuyo pleno significado político se irá develando. Desde ya, sin embargo, cuestiona aquellos relatos que han querido instalar la idea del "aprendizaje" frenteamplista, entendiendo por ello la supuesta moderación de planteamientos luego del baño de realidad que significó ser gobierno. Lejos de eso, se va haciendo claro que, más que un aprendizaje, lo que dejó esa experiencia en el Frente Amplio es la profunda insatisfacción de no haber podido llevar a cabo sus propuestas más radicales.
En rigor, ese sentir fue el trasfondo del reciente congreso ideológico de la colectividad. Quedó plasmado en el comentado documento que recogió sus conclusiones finales, aquellas que ratificaban la aspiración de "superar el capitalismo", reivindicaban la lucha de clases como "categoría explicativa central" y revalidaban conceptos que dominaron la Convención Constitucional. Ahora, el triunfo de Yeomans completa ese proceso, al poner al frente a una figura que se ha ubicado consistentemente en posiciones cercanas a la izquierda más dura.
Con un paso previo por las JJ.CC., la timonel electa fue parte de la Izquierda Libertaria y luego de Convergencia Social, uno de los partidos que formarían el Frente Amplio y donde compartió militancia con Gabriel Boric. Sus actuaciones más recordadas allí ocurrieron durante el período del estallido, cuando encabezaba Convergencia y esta no solo se restó del acuerdo constitucional del 15 de noviembre de 2019, sino que pasó al Tribunal Supremo al entonces diputado Boric por haberlo suscrito. Por cierto, Yeomans apoyó las dos acusaciones constitucionales contra el expresidente Piñera. En el caso de la segunda, en 2021, incluso defendió el libelo ante el Senado llamando a los parlamentarios a "poner fin a los abusos y a la impunidad con la que ha actuado el Presidente de la República". Antes, durante la discusión del tercero de los retiros previsionales, había calificado al entonces mandatario como "un estorbo para la felicidad de los chilenos y chilenas". Así, no sorprende que, en la reciente campaña interna, una de sus arremetidas más duras contra Constanza Martínez haya sido precisamente por una frase de esta en que reconocía que el fallecido expresidente había defendido los derechos humanos. El asunto generó una áspera discusión y es revelador que Martínez se haya terminado retractando de sus dichos, los cuales no hacían más que parafrasear expresiones del propio Boric.
Central en la campaña interna fue la crítica de Yeomans a la directiva frenteamplista por no impulsar suficientemente la articulación con las fuerzas sociales ("Me habría gustado ver las graderías llenas", dijo a propósito de la discusión parlamentaria de la Ley de Reconstrucción). Ello parece anticipar el tipo de oposición que pretende llevar a cabo: en la idea de ejercer una conducción que "sea la peor noticia para el proyecto político de José Antonio Kast y el Partido Republicano", apuesta a una convergencia con organizaciones como la CUT y la Confech. A un alto costo para el país, la táctica, sin duda, funcionó en los días del estallido. No es claro, sin embargo, cuál vaya a ser hoy la reacción de una ciudadanía que ha revalorizado la paz social y el orden público.
Tan incierto como aquello es de qué modo esa conducción podrá interactuar con quienes son hoy las principales figuras nacionales del partido. Desde luego, el discurso de Yeomans poco tiene que ver con el del alcalde Tomás Vodanovic, que reivindica el pragmatismo y se acerca a la centroizquierda; el mal resultado interno del sector del edil, los ex Revolución Democrática, solo hace más evidente esa contradicción. Pero también para el expresidente Boric hay aquí un cambio de escenario, que lo deja otra vez -como en los tiempos de Convergencia Social- frente a una directiva que no es de su línea. Hasta ahora, si su discurso de calculada moderación podía resultar contradictorio con las posiciones oficiales del Frente Amplio, la sintonía con Constanza Martínez permitía regular esa tensión. Parece difícil que ello vaya a ser tan fácil con Gael Yeomans al frente. Al menos, no sin que la credibilidad de uno u otro termine severamente dañada.
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