Prohibir no es proteger
Víctor Muñoz
Se ha desatado una carrera política por prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales
Víctor Muñoz
Se ha desatado una carrera política por prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales. La intención es legítima: proteger a niños y adolescentes de riesgos que son reales. Un estudio longitudinal australiano encontró que quienes usaban redes sociales más de dos horas diarias presentaban un riesgo 29% mayor de síntomas depresivos altos frente a quienes las utilizaban menos de una hora. El problema existe. La pregunta es si prohibir es la solución. Australia ofrece una primera evidencia. Desde diciembre de 2025 las principales plataformas deben impedir que los menores de 16 años tengan cuentas. El regulador australiano informó inicialmente la eliminación de 4,7 millones de cuentas de menores. Parecería un éxito. Sin embargo, un estudio publicado en The BMJ encontró que tres meses después más del 85% de los menores de 16 encuestados continuaba utilizando las plataformas restringidas, principalmente mediante sus propias cuentas. Además, la investigación no encontró evidencia suficiente de una reducción sustantiva en el uso atribuible a la prohibición. Es decir, legislar es relativamente fácil. Lograr que la medida funcione es otra cosa. La siguiente discusión es la verificación de edad. Para impedir efectivamente el acceso de menores las plataformas deben determinar quién tiene 12, 15, 17 o 40 años. Esto puede implicar desde estimaciones automatizadas hasta fotografías, documentos o mecanismos de identidad digital. La discusión deja entonces de ser solamente sobre protección infantil y entra también en privacidad, protección de datos y ciberseguridad. Una investigación publicada este año en Science advierte precisamente sobre las limitaciones de las prohibiciones generalizadas y propone concentrarse en intervenciones basadas en evidencia: diseños apropiados para menores, mecanismos sencillos de denuncia, herramientas de protección en los dispositivos y educación digital. EU Kids Online, después de consultar a más de 29.000 niños de 19 países europeos, llega a una discusión similar: la vida digital de los menores no puede reducirse únicamente al riesgo. Colombia debe regular. Pero regular bien. Necesitamos alfabetización digital desde los colegios, mejores herramientas de control parental, obligaciones de seguridad por diseño, transparencia sobre los algoritmos y evaluaciones independientes sobre sus efectos. Creer que protegeremos a los menores prohibiendo redes sociales por leyes o decretos es olvidar que la verdadera prevención no empieza en una ley: empieza en la casa y se fortalece en el colegio. Prohibir produce titulares. Diseñar una política pública efectiva exige evidencia, implementación y evaluación. Antes de copiar la próxima moda regulatoria internacional deberíamos preguntarnos algo elemental: ¿funciona?
Emprendedor, investigador, analista.