El niño en ciernes
Siempre reaccionamos cuando están ocurriendo los daños y perjuicios o ya sucedieron.
La inminente llegada a nuestro país del fenómeno El Niño es un anuncio que debe tomarse con la mayor preocupación. Los expertos en la materia vaticinan que se presentará con una intensidad como nunca antes lo hemos experimentado.
Se arriesgan cifras pluviométricas alarmantes para los meses de setiembre, noviembre y diciembre de este año, y marzo, abril y mayo de 2027. Podría caer 500 milímetros de lluvia en 30 días, cuando el promedio normal de precipitaciones en nuestro país es de 1.200 milímetros al año.
Resulta obvio decir que no estamos preparados para recibir esa avalancha hídrica y que, según se anuncia desde el Poder Ejecutivo, provocará unas 25.000 personas desplazadas de sus hogares, a lo que hay que sumarle más de 5.000 evacuadas.
Lo que más nos debe preocupar en este momento es que, sabiendo que este fenómeno natural ocurrirá, las estrategias de preparación y las medidas de mitigación deben ser las adecuadas y estar listas para su implementación antes del arribo de lleno de El Niño. Contamos con experiencia de vieja data sobre los altos impactos negativos que provocan las grandes inundaciones, tanto en los centros poblados como en el medio rural.
Hablamos de daños directos en las viviendas y sus equipamientos, afectación en la salud de las personas directamente impactadas por las crecidas de ríos, arroyos y cañadas -especialmente en niños y adultos mayores-, daños cuantiosos en la caminería y la red vial con directa afectación del transporte, pérdidas en la producción y también de trabajos, perjuicios directos en las actividades turísticas y comerciales; y seguramente este singular El Niño que llevará a cuestas inundaciones enormes, pueda comprometer al sistema de abastecimiento de agua al área metropolitana.
Todavía no ha comenzado a llover ni cerca con la intensidad que se pronostica, y ya tenemos inundaciones y desplazados en algunas zonas del país. El panorama se presenta muy preocupante.
El gobierno anunció la activación de la alerta institucional, informando la gestión y concreción de dos préstamos con el fin de mitigar los efectos del fenómeno climático en la población. Son 300 millones de dólares del BID para utilizar este año y 450 millones más del CAF (Bando de Desarrollo de América Latina y el Caribe) para 2027.
Si bien contamos con una vasta red institucional, en los hechos la experiencia dice que casi siempre reaccionamos cuando están ocurriendo los daños y perjuicios o ya sucedieron.
Recordemos que las fases de la gestión de riesgos -que son inminentes- del SINAE son la prevención, preparación, respuesta, mitigación, rehabilitación y recuperación.
¿De qué manera se piensa prevenir que las personas desplazadas lleguen a una cifra muy inferior a las 25 mil? ¿Está en marcha una estrategia eficaz para minimizar al máximo los 5 mil evacuados previstos? ¿Suponen las autoridades que las pérdidas socioeconómicas se amortiguarán de manera satisfactoria con los préstamos conseguidos en los bancos multilaterales? Un error de cálculo en esta coyuntura profundizará los impactos negativos que sufrirá la sociedad uruguaya con la llegada de este violento El Niño.