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Por Carlos Basombrío Iglesias
De la DANA y del orden
La DANA
Por Carlos Basombrío Iglesias
De la DANA y del orden
La DANA. La primera vez que oí hablar de la DANA fue cuando ese fenómeno de la naturaleza se ensañó con la Comunidad Valenciana, convirtiéndose en uno de los desastres naturales más importantes de España en los últimos tiempos, con 384 muertos y destrozos incalculables.Se sabe ahora que hubo información desde varios días antes sobre lo que se venía. Evidentemente, no se podía controlar a la naturaleza, pero una información adecuada y oportuna pudo haber salvado muchísimas vidas. Las autoridades no estuvieron a la altura de lo que se necesitaba.Y vino nuestra DANA. Abraham Levy explica: ?Si no tuvieses un fenómeno de El Niño y el mar caliente, no tendrías esa DANA tan al norte ni tan cargada de humedad. Es una de las mayores precipitaciones históricas en Lima. El Niño ya va dejando huellas?.En nuestro caso, ¿estuvieron las autoridades nacionales y locales a la altura? No hay que desmerecer que la presidenta hizo bien en estar presente y tratar de organizar la atención luego de los hechos.¿Se pudo hacer más? No con lo sucedido en Tacna, Moquegua y Arequipa, donde no había posibilidad de anticiparse en un plazo tan breve. Mayor razón para que la presidenta viajara, cosa que no ocurrió.Que la DANA iba a afectar Lima se conoció al menos tres días antes. Contábamos, además, con la experiencia reciente de que, con una llovizna bastante menor, varios distritos sufrieron inundaciones en avenidas y viviendas.Siendo así, se pudo movilizar a las Fuerzas Armadas, la PNP y otros sectores para que informaran a la población de las zonas críticas y la apoyaran en disminuir significativamente los daños a sus viviendas. Sacos de arena, de bajo costo y alta efectividad, debieron haberse masificado.Aquí no hubo víctimas, y eso hay que agradecerlo a la naturaleza. Pero no olvidemos de que se nos vienen situaciones ?n? veces más graves. Si bien mucho de ello es inevitable, hay cosas que se pueden prevenir.Del orden. Siendo ese el lema del gobierno, lo que viene sucediendo en las calles violentas debiera preocuparlos. En particular, que el plan Escudo del Mininter, que debía proteger a los choferes, fracasara desde el primer día. Es más, la matanza de transportistas ha sido incluso mayor que en las semanas previas.Pero el desorden es también interno. En el Gabinete se siente la falta de liderazgo de quien lo preside. No recuerdo ningún otro en el que los ministros se confronten entre sí en público. Si el titular del MEF sale a decir que tienen planeado reducir tres ministerios, le responde el del Midagri que eso no está en los planes. Por cierto, a ninguno de los dos le correspondía hacer ese anuncio, sino al opaco primer ministro.El Minjus está en campaña para que el Lugar de la Memoria pase a su sector; desde el Mincul se le replica que eso no va a suceder. La dúplica del ministro de Justicia es de antología: promueve un comunicado firmado por políticos de extrema derecha y dirigido a la presidenta, pidiéndole que se haga el traspaso.Añádase a este despelote el incidente causado por el titular del MEF, cuya capacidad técnica y honestidad están fuera de discusión, pero para quien la política no parece ser su fuerte. Sus declaraciones sobre que ?el agua hasta las rodillas no es para tanto?, en medio de viviendas inundadas, fueron muy desatinadas.Pero la presidenta no debió maltratarlo ante las cámaras y bien pudo suavizar el asunto con un: ?Estoy segura de que eso no es lo que quiso decir; ya lo vamos a conversar?. Me cuentan ?de buena fuente? que la renuncia rondó por la cabeza del vapuleado.