Viernes, 21 de Agosto de 2026

Fernando Amaral: Acá en Uruguay uno siempre es un trabajador del teatro; nadie se hace rico

UruguayEl País, Uruguay 21 de agosto de 2026

El actor y director está como siempre muy ocupado: los jueves y los viernes dirige "La tempestad" de William Shakespeare en el teatro Stella y los lunes tiene un papel en "Tartufo" de Moliere en La Cretina

Fernando Amaral es uno de los teatreros más ocupados del ambiente.

Van pruebas de eso: los lunes a las 20.00 en La Cretina (el lugar que, además, creó y regentea) está en Tartufo de Moliere dirigido por Fernando Rodrìguez Compare donde hace de Madame Pernel (entradas en RedTickets) y los jueves y viernes a las 21.00 (entradas en RedTickets) en el Teatro Stella dirige una versión de otro clásico, La tempestad de Shakespeare en adaptación de Sebastián Silvera Perdomo.


Sobre esas cosas va esta charla con Amaral.

¿Cómo se mira La tempestad hoy?

Los clásicos son los clásicos. Y es súper válido traerlos a la actualidad, disfrazarlos de modernidad. Shakespeare tiene algo que es el texto en sí mismo, que también es muy lindo de oír, por ser de otra época: nadie escribe así hoy. Nunca pensé, desde el punto de vista del texto ni de la época, cómo traer La tempestad para acá. La escenografía fue donde más metimos la mano en esto que llamamos modernidad, o que tratamos de que no sea clásico. Hay escaleras, unos carritos en los que se desplazan los actores mientras dicen sus monólogos. Trabajamos mucho en cómo lograr agilizar esos personajes en escena.

¿Y cómo es como director?

Muy paciente. Nunca le voy a gritar a nadie, por ejemplo. Por más que no esté de acuerdo o vea algo que esté mal, siempre siento que tiene que ser dicho desde el respeto, porque estamos todos creando, en la misma. Uno se puede equivocar y siempre hay que respetar y crear ambientes para pasarla bien. Es fundamental que todos estemos en armonía y trabajando intensamente, eso sí, porque soy exigente. No me considero un tipo que, por más que diga que está todo bien y todo divino, no sea exigente. Soy exigente conmigo mismo cuando actúo y también cuando dirijo. Y soy medio quisquilloso.

Usted es actor. ¿Cómo incide eso cuando dirige?

Soy de parar 500 veces y decir: "No, vamos de vuelta, vamos de vuelta" o "No estás entendiendo esta parte". Le hablo mucho al actor, le como la cabeza con qué es lo que le está pasando. El interior, para mí, es fundamental: que cada actor entienda qué le está pasando en ese momento al personaje para que diga lo que está diciendo. Son tácticas que, siempre lo digo, aprendí de dos directores que para mí fueron importantes.

¿Quiénes?

Diego Arbelo y Daniel Hendler. Diego es un tipo que también es muy exigente y muy amoroso cuando te pide las cosas. Y con Daniel, claro, fue en el cine, en otro ámbito, pero también él es muy quisquilloso con lo que quiere. Es de venir y hablar con el actor: "Fer, acordate de que el personaje es lo que le está pasando en ese momento". Soy un agradecido.

Está siempre en proyectos. Le gusta el escenario...

Mi única droga, siempre lo digo y sin lugar a dudas, es el teatro. Soy adicto al teatro. No solamente a hacerlo, sino también a ver.

Usted comenzó en el teatro El Picadero, está en La Cretina, siempre con el impulso del teatro independiente...

Es un espíritu que aprendí ahí, en El Picadero, y siempre agradezco. Aprendí mucho de eso: de golpe había que lavar los baños, preparar las cosas para la función, actuar y después volver a lavar los baños, y ver de dónde sacás la plata para persistir y seguir creando.

¿Cómo es la fama de un actor de teatro tan activo? ¿La gente lo reconoce?

Hace poco estábamos haciendo Baile de huesos y un día una señora me paró por la calle para decirme qué le había parecido. Y después, la nada. Pero este país creo que es un poco así, más allá de lo que hagas. Cuando hice Norberto apenas tarde, me subía al ómnibus y la gente me decía: "Pero vos sos el actor, ¿qué hacés en el ómnibus?". Y yo: "¿Y dónde voy a andar?". Acá uno es siempre un trabajador del teatro. Nadie se hace rico.

Hay mucha gente viendo teatro. ¿Nota un crecimiento en el público?

Muchísimo. Todo está lleno. Baile de huesos la bajamos a sala llena. El enfermo imaginario agotaba el Stella.

¿No es una pena que no se extiendan más las temporadas?

Lo que está pasando es la gran cantidad de espectáculos y de gente que estrena cosas. Eso hace que no haya tanto espacio en las salas y solo puedan darte cuatro funciones. Pero sería lindo volver a temporadas más largas.
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