Viernes, 21 de Agosto de 2026

Vidas sin hijos

ChileEl Mercurio, Chile 21 de agosto de 2026

¿Qué ocupará esos espacios de tiempo y sentido de la vida?

Según la última encuesta del CEP, el 86% de la población cree que ver a los hijos crecer es la satisfacción más grande de la vida. Las personas están, de hecho, más satisfechas con sus hijos que con las relaciones que ellos mismos eligen, como la pareja o los amigos (CEP 2025). No deja de llamar la atención: los hijos son casi unánimemente la mayor fuente de satisfacción y, aun así, queremos tener cada vez menos.
Se habla mucho de que el mundo de hoy no favorece la crianza. Por una parte, están el elevado costo de la vida y un futuro incierto. Pero esos argumentos por sí solos difícilmente pueden explicar el fenómeno: es justamente en los lugares más pobres e inestables del mundo donde la fecundidad es más alta; por ejemplo, en países como Somalia y Chad. Se habla también de que es difícil para la mujer compatibilizar hijos y trabajo. Sin duda. Sin embargo, la evidencia más reciente para el mundo desarrollado revela que dejó de ser cierto que las mujeres que trabajan tienen menos hijos (Matysiak y Vignoli 2026). Finalmente, se habla también de que la crianza se ha vuelto cada vez más exigente. Es probablemente tan cierto como difícil de cambiar. Tal vez debamos darles mayor peso a explicaciones como la de Janan Ganesh: una vez que las personas son lo suficientemente ricas y lo suficientemente libres, eligen vidas más individualistas.
De hecho, cada vez más gente no quiere tener hijos. En países como Japón y España, alrededor de un cuarto de las mujeres nacidas en 1975 terminaron su vida fértil sin hijos, más del doble que aquellas nacidas veinte años antes. Una estimación para Chile basada en Casen 2024 indica que la fracción sin hijos pasó de 6,4 para las nacidas en 1955 a 9,6 para las nacidas en 1975; un aumento del 50%. Por cierto, es posible que varias mujeres que no tuvieron hijos en realidad no hayan podido tenerlos. Pero si le creemos a lo que la gente declara, la última encuesta del CEP muestra que el fenómeno se ha vuelto importante: el 14% de las mujeres menores de 40 años dice no querer tener hijos.
De continuar esta tendencia, todo indica que más temprano que tarde una parte relevante de la sociedad no tendrá hijos. Algunas consecuencias de ello se discuten a menudo, como quién cuidará a esas personas cuando sean mayores. El Estado o instituciones privadas podrán reemplazar algunas cosas, pero seguro no todas. De otras posibles consecuencias, sin embargo, hablamos menos. Por una parte, como los hijos consumen mucho tiempo, podemos suponer que el grupo sin hijos tendrá mucho más tiempo libre, más aún si lo sumamos a la revolución de la inteligencia artificial. Los hijos no solo ocupan tiempo, sino que imponen rutinas, obligaciones y preocupaciones, y estructuran buena parte de la vida social. Por otra parte, el grupo sin hijos llevará una vida sin aquello que hoy una abrumadora mayoría identifica como su mayor fuente de satisfacción.
¿Qué ocupará, para ese creciente grupo que no tendrá hijos, esos espacios de tiempo y sentido de la vida? Por supuesto, es una pregunta que deberá responder cada una de esas personas. Pero es una pregunta que, durante generaciones, la enorme mayoría de la humanidad nunca tuvo que hacerse. Vaya cambio.
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