Viernes, 21 de Agosto de 2026

No más consumo de leña

ColombiaEl Tiempo, Colombia 21 de agosto de 2026


Luis Augusto Yepes Gallego
En el Museo del Río en Honda Tolima, se encuentra información interesante sobre el papel que tuvo el consumo de leña como combustible de los buques a vapor desde mediados del siglo XIX hasta la primera parte del siglo XX en 1924, cuando ocurrió una de varias transiciones energéticas, esta vez de la leña al fuel oil producto de la refinación del petróleo


Luis Augusto Yepes Gallego
En el Museo del Río en Honda Tolima, se encuentra información interesante sobre el papel que tuvo el consumo de leña como combustible de los buques a vapor desde mediados del siglo XIX hasta la primera parte del siglo XX en 1924, cuando ocurrió una de varias transiciones energéticas, esta vez de la leña al fuel oil producto de la refinación del petróleo. La demanda de leña para sostener la navegación por el Río Magdalena impactó el medio ambiente comprometiendo áreas de selva al punto que fue necesario transportarla en burro desde grandes distancias y ese mecanismo se convirtió en una medida de compra, es decir un "burro de leña" equivalente a 70 trozos de madera de 75cm de largo cada uno. Como dato curioso, el Museo del Río cuenta que un viaje redondo entre Barranquilla y Honda consumía alrededor de 400 "burros de leña". La leña tradicionalmente ha sido parte de la canasta energética colombiana. Un documento de Planeación Nacional al CONPES de diciembre de 1991 indica que el 62% del consumo de energía en las residencias se abastecía con leña. En los años 90s del siglo pasado, comienza una transición energética hacia el gas, tanto natural como propano, y la participación de la leña en el consumo energético del país, se reduce llegando al 5% en valores aproximados en el 2020. Sin embargo, las recientes cifras de la Encuesta de Calidad de Vida del Dane, muestran que a finales del 2025, de un total de 18.308.000 familias colombianas, el 70% cocinan con gas natural, 18,4% con gas propano, y aún 8,8% es decir aproximadamente 1,6 millones de familias en pleno siglo XXI, cocinan con leña. El tema de la sustitución de leña por otros energéticos, como el gas natural y el propano, ha llenado de estudios los anaqueles de las dependencias del Ministerio de Minas y Energía mostrando las enormes ventajas que tiene para la protección de la biodiversidad porque si bien los usuarios de leña no tumban árboles para este propósito, retiran material vegetal que hace falta para alimentar los suelos de las zonas rurales. Sin embargo, la razón de fondo para erradicar el consumo de leña es el impacto negativo en la salud de estos colombianos, en particular de mujeres y niños, quienes viven expuestos a la inhalación de los gases producidos durante la quema de este energético. Estas son familias que viven en extrema pobreza, distribuidas a lo largo de la geografía nacional y deben salir de la miseria energética y contar con una fuente de energía digna para cocinar sus alimentos. Si gastamos tanto dinero en subsidios de dudoso beneficio como el caso de los combustibles, debe ser posible subsidiar este cambio urgente para la salud de miles de colombianos.
Experto en energía.
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