FoMO y JoMO
FoMO es una sigla que desde hace algunos años se usa para describir el miedo a estar desconectados y perdernos algo
FoMO es una sigla que desde hace algunos años se usa para describir el miedo a estar desconectados y perdernos algo. Viene de la expresión inglesa fear of missing out. Se refiere a esa necesidad constante de revisar el celular, y ahora también el reloj, para saber qué publicaron nuestros contactos, si llegó un mensaje del trabajo o qué noticias han aparecido. Lo que no sabía es que ya existe el concepto contrario. Se llama JoMO, joy of missing out, que describe el gusto de desconectarse, de dejar de estar pendiente de lo que ocurre afuera y de disfrutar un tiempo sin notificaciones ni novedades. Estos dos fenómenos han sido estudiados científicamente y, en 2025, la revista Computers in Human Behavior Reports, de la editorial Elsevier, publicó un artículo titulado ‘The interplay between FoMO and JoMO in smartphone addiction and well-being’. Tras miles de pruebas, los investigadores identificaron cuatro tipos de personas según su relación con estos fenómenos. El primer grupo está formado por quienes presentan mucho FoMO y poco JoMO. Son más dependientes del celular, tienen mayores niveles de ansiedad y menor bienestar emocional. En el extremo opuesto están quienes tienen poco FoMO y mucho JoMO. Disfrutan desconectarse sin sentir que se están perdiendo de algo, y registran mayores niveles de bienestar y satisfacción personal. Un tercer grupo combina niveles altos de ambos. Les interesa lo que ocurre en las redes, pero pueden dejar el teléfono a un lado sin sentir ansiedad. El último está formado por quienes viven poco pendientes tanto de conectarse como de desconectarse y presentan bajos niveles de FoMO y de JoMO. Los mayores indicadores de bienestar aparecieron entre quienes tienen mucho JoMO y poco FoMO. No me sorprende. Hace rato sabemos que dejar de vigilar cada detalle de la vida ajena reduce la insatisfacción que producen las comparaciones con las versiones cuidadosamente editadas que los demás proyectan y, además, nos aleja de debates en los que quien piensa distinto termina convertido en enemigo (haters). El estudio aconseja practicar más el JoMO, lo cual no significa vivir aislados ni renunciar a la tecnología. Más bien se trata de escoger qué merece nuestra atención, apagar el teléfono durante una comida, caminar sin fotografiar cada paso y, en general, contemplar la vida con nuestros propios ojos y no a través de la pantalla.
La capacidad de desconectarse
Natalia Tobón Franco