Domingo, 23 de Agosto de 2026

Acosado por el pasado

ChileEl Mercurio, Chile 23 de agosto de 2026

Sin contar versiones en dibujos animados, parodias o películas hechas para televisión, ha habido más de treinta largometrajes sobre el famoso forajido inglés, un género por sí mismo, que comenzó posiblemente con "Robin Wood" (1913), de Theodore Marston, e incluyó en su momento, cómo no, "The Erotic Adventures of Robin Hood" (1969), de Erwin C

Sin contar versiones en dibujos animados, parodias o películas hechas para televisión, ha habido más de treinta largometrajes sobre el famoso forajido inglés, un género por sí mismo, que comenzó posiblemente con "Robin Wood" (1913), de Theodore Marston, e incluyó en su momento, cómo no, "The Erotic Adventures of Robin Hood" (1969), de Erwin C. Dietrich y Richard Kanter. La recién estrenada "La muerte de Robin Hood" pretende distinguirse radicalmente de la tradición. Por lo pronto, no es una película de aventuras, familiar, llena de proezas y optimismo. No tiene humor tampoco, y si bien contiene altruismo, este no proviene de su protagonista. Y ciertamente no es para niños. Violenta, oscura, imagina, más bien, un Robin Wood (Hugh Jackman) derechamente criminal, viejo, cansado, perseguido por los parientes de aquellos a quienes ha matado, acosado por los fantasmas del sin sentido y la culpa.
La cinta abre en 1247, en medio de un helado invierno británico, cuando Robin Wood recibe la visita del Pequeño Juan (Bill Skarsgård), quien le cuenta que, tomando la identidad de un tal Edward, ha formado una familia. Pero los parientes del verdadero Edward, a quien el Pequeño Juan ha matado para tomar su lugar, se han dado cuenta del asesinato y han tomado control de "sus" tierras y de "su" mujer. El Pequeño Juan necesita la ayuda de su amigo para recuperarlas. Está incursión, sin cuartel, sanguinaria, de violencia medieval, sirve como introducción a la sección central de la película, que sucede en el priorato de una isla, donde el Pequeño Juan ha llevado a Robin Hood a recuperarse de sus heridas, porque allí vive la hermana Brigid (Jodie Comer), que tiene fama de saber curar los peores males. Pero incluso en la paz del monasterio, el pasado no dejará descansar a Robin Hood.
La cinta, dirigida por el norteamericano Michael Sarnoski, intenta varias operaciones simultáneas. Una, la más evidente, es la desmitificación de un mito. Robin Hood está cansado de las historias que escucha sobre su leyenda. Muchas de ellas las ha inventado él mismo, muchas las ha olvidado. Usó las historias para proteger sus fechorías o, incluso, para causarlas. Ahora solo le recuerdan las cadenas de crímenes en que su vida se convirtió. Aquí la cinta parece intentar lo que el western hizo varias veces antes: reflexionar sobre su propia leyenda. Pero si en "El hombre que mató a Liberty Valance" (1962), para nombrar el ejemplo más ineludible, el mito sirve para fundar una civilización, aquí sería estéril, apenas un maquillaje para el egoísmo personal, a lo más un consuelo para la hija de Pequeño Juan. La cinta ni siquiera se la juega por rescatar el ideal de justicia distributiva encarnado en Robin Hood, que es su misma razón de ser.
La otra operación es, por supuesto, ofrecerle a Robin Hood una redención a sus pecados. En ese sentido, la cinta es cristiana y se hace parte de una tradición en el cine recientemente adoptada por Scorsese y Eastwood. Por el tono y por la forma de la historia, claro, "La muerte de Robin Hood" está más cerca de Eastwood. El héroe está viejo, ha sido un mal bicho y la redención le llega en la forma de una paternidad no buscada (junto a una confesión que no puede contener). Si suena familiar, es porque Eastwood lo filmó incontables veces. Lo original vendría por el lado de imaginar a Robin Hood en este predicamento.
El problema está quizá en que la cinta hace un buen caso respecto a que una vida de pillaje, robos, borracheras y muertes es, a las finales, una vida estéril, una vida de la que cualquiera, a las finales, querría escapar de una manera medianamente digna. Pero Sarnoski no construye con la misma eficacia el camino de redención. Este se siente forzado, literal, mecánico, excesivamente armado por palabras y buenas intenciones. En ese sentido, Sarnoski no es, definitivamente, Eastwood.
"La muerte de Robin Hood"
Dirigida por Michael Sarnoski.
Con Hugh Jackman, Jodie Comer y Bill Skarsgård.
Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda, 2026
122 minutos.
En cines
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