Robots humanoides ponen a prueba sus capacidades deportivas en Mundial de Beijing
Más de 660 equipos y 2 mil máquinas, entre ellos 25 conjuntos extranjeros, participan en la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, iniciativa que se lleva a cabo en Beijing (China) y que busca poner a prueba sus capacidades deportivas y su habilidad para realizar tareas de la vida real
Más de 660 equipos y 2 mil máquinas, entre ellos 25 conjuntos extranjeros, participan en la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, iniciativa que se lleva a cabo en Beijing (China) y que busca poner a prueba sus capacidades deportivas y su habilidad para realizar tareas de la vida real.
La competencia, que comenzó el fin de semana con una ceremonia que reprodujo elementos propios de unos Juegos Olímpicos -entre ellos el desfile de las delegaciones por la pista, además de los juramentos de árbitros- termina mañana, poniendo fin a sesiones que incluyen atletismo, fútbol, gimnasia y artes marciales, junto con otras de mayor complejidad, como el tenis de mesa, la lucha libre o la halterofilia, que suponen mayor exigencia de autonomía.
Entre los hitos más destacados está el del robot chino que batió el récord de la leyenda del atletismo Usain Bolt en los 100 metros planos. Tiangong Ultra, el humanoide de la marca china Honor, terminó el sprint en 9,39 segundos, superando la mejor marca de Bolt (9,58 segundos), establecida en 2009. El mismo robot luego destrozó el récord mundial de 400 metros por casi cinco segundos: completó la distancia en 38,15 segundos.
Límites
A los robots también se les pide reproducir tareas reales. Así, por ejemplo, disponen de 20 minutos para atender una orden verbal, coger alimentos con unas pinzas, calentarlos en un microondas, servir una bebida y entregar el pedido. En otra prueba, las máquinas deben responder a una supuesta emergencia en una oficina retirando obstáculos, abriendo ventanas y colocando señalización.
Su rendimiento ha superado las expectativas de varios, señaló Gong Xiao, del comité organizador. Sin embargo, advirtió de que pequeñas variaciones en los objetos pueden desorientarlos. Asimismo, las competencias deportivas también han reflejado sus límites: en las pruebas de salto de longitud, algunos humanoides aceleraban, saltaban y aterrizaban, pero continuaban después su carrera al no conseguir detenerse a tiempo. Otros perdieron el equilibrio en las posturas más exigentes de taichí. Algo parecido ocurrió cuando entró en juego la potencia: en kickboxing , los golpes desplazaban guantes y protecciones, mientras que en fútbol muchos robots chocaban.