Miércoles, 26 de Agosto de 2026

Farmear aura, la dinámica en que los jóvenes convierten el carisma en un juego

ChileEl Mercurio, Chile 26 de agosto de 2026

Mezclan memes, bailes y códigos tomados de los videojuegos para ganar reconocimiento entre sus pares. Expertos explican que, detrás de este fenómeno aparentemente absurdo, hay una búsqueda de pertenencia e identidad, además de un intento de llevar las lógicas del mundo digital a las relaciones cara a cara.

En varias ciudades de Chile, y también en México, Argentina, Colombia, Perú, Brasil y hasta en España, se ha visto a grupos de jóvenes animando a sus pares en las populares y enigmáticas "batallas de farmear aura".
No hay combos ni patadas. Acá hay gestos, pasos de baile o la imitación de un meme. No es cuestión de fuerza, es actitud.
No es sencillo explicar el término: proviene del mundo de los videojuegos, en el cual farmear (del inglés farming ) se refiere a una acción reiterativa de los jugadores para obtener recursos o puntos.
En tanto, el aura también tiene que ver con los videojuegos; los personajes pueden acumular aura que los protege o les da más energía. Así, las "batallas de farmear aura" se asocian a estilo y carisma.
En TikTok, por ejemplo, cuando algo es encantador o tiene estilo, se suele comentar "+1000 de aura".
Todos estos conceptos saltaron de lo digital al mundo real y se entremezclan en estas batallas donde se reúne público -entre 14 y 20 años- que acude al llamado tras una convocatoria en redes sociales.
Los contrincantes -hombres o mujeres- alternadamente realizan acciones: un baile o un gesto viral. Si uno hace six-seven (mover las manos alternadamente), el otro responde con la celebración de Cristiano Ronaldo (conocida como Siuuu). Luego puede venir el mewing (marcar la mandíbula mirando fijo). Lo que se premia es hacerlo con carisma y simpatía, y para ello hay que tener un amplio catálogo de gestos, pasos y movimientos.
Las preguntas son por qué lo hacen y qué valor le ven.
"Esto nace de la cultura pop y digital. Sacan ideas de los videojuegos, los animé y los memes. Todo ello funciona como una 'moneda social' que da reconocimiento entre los pares. Es la misma lógica que cuando subes algo a Instagram, te dan like y eso te da satisfacción; eso es la 'moneda social'", dice Juan Francisco Ugarte, académico especialista en redes sociales de la Facultad Tecnológica de la Usach.
"Es algo que pareciera no tener sentido, pero a ellos les agrada este sinsentido. Lo procesan como algo humorístico y no se lo toman en serio. Lo importante es juntarse con otros y tener un gesto de identificación generacional y de pertenencia", añade Ugarte.
Otra visión tiene Carlos Araos, doctor en Ciencias de la Información, experto en ciberpsicología y rector del CFT Estatal de Arica y Parinacota. "Es la manera en que los adolescentes están intentando darle sentido y orden a un mundo físico que les resulta abrumadoramente incierto", dice.
"Para ellos, el mundo digital ofrece una arquitectura de aparentes certezas. Es decir, toda acción tiene una métrica, el estatus es auditable y la identidad se puede editar o reiniciar. En contraste, la realidad física se presenta cada vez más frágil, impredecible y desprovista de garantías para el futuro. Las interacciones humanas cara a cara están llenas de fricción, ambigüedad y no tienen un 'botón de deshacer'", agrega.
Ante esto, dice Araos, "proyectar la lógica digital sobre el mundo físico es un instinto de supervivencia emocional que se ha dado ya varias veces con fenómenos como Pokémon Go o los eventos de cosplay".
Ayer, Matilde Ubilla (19) participó en su primera batalla. "Fue divertido ver tanta gente haciendo algo en conjunto y que no tiene que ver con tecnología. Es un momento de desconexión y en el que estamos todos dentro del mismo círculo".
Pertenecer
Para Jorge Blake, director de la carrera de Sociología de la U. de los Andes, este fenómeno tiene que ver con "una de las pulsiones innatas del ser humano, que es pertenecer a algo mayor, la construcción de una identidad en torno a algo común".
"Desde siempre y en todas las generaciones han existido subculturas que, en esencia, es compartir algo en común: una tendencia musical, una estética, un tipo de baile", añade.
Esto pasa, explica Blake, porque a cierta edad la identidad familiar ya no responde a la pregunta de quién eres y comienza un proceso de búsqueda y construcción de esta. "Hay identidades más 'livianas' que otras. Antes era pertenecer a un partido político, a una religión o a una visión de mundo. Pero esas identidades tradicionales han tendido a debilitarse. Esto es un pasatiempo que les ayuda a construir una identidad que quizás es más temporal".
"Comprender esta dinámica cambia por completo cómo los miramos. Ya sea desde nuestro rol como educadores o padres, nos permite dejar de ver una simple superficialidad adolescente para empezar a ver a jóvenes intentando gestionar su propia incertidumbre a través de las únicas herramientas tecnológicas y cognitivas que sienten verdaderamente suyas, aunque esto solo sea una ilusión", concluye Araos.
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