Jueves, 27 de Agosto de 2026

Aumento de problemas al dormir dispara la demanda por examen del sueño

ChileEl Mercurio, Chile 27 de agosto de 2026

La mayor conciencia sobre trastornos como la apnea, junto con el aumento de factores de riesgo, ha elevado el interés por realizarse un polisomnograma. Si bien clínicas y hospitales han ampliado su capacidad, los especialistas advierten que la espera puede superar los tres meses.

La creciente conciencia sobre los efectos del sueño en la salud, junto con una mayor prevalencia de trastornos como la apnea, está elevando la demanda por polisomnografías en Chile, uno de los exámenes más completos para estudiar lo que ocurre mientras se duerme. El problema es que la capacidad de los centros no siempre logra seguir ese ritmo: las listas de espera pueden extenderse por tres meses o más, tanto en el sector público como privado.
La polisomnografía -también llamada polisomnograma- permite registrar simultáneamente múltiples funciones del organismo mientras una persona duerme.
Mediante sensores y electrodos se analizan la actividad cerebral y las distintas etapas del sueño, el esfuerzo y flujo respiratorio, la saturación de oxígeno, la frecuencia cardíaca, los movimientos musculares, entre otros parámetros.
También puede utilizarse video para observar conductas que ocurren durante la noche. "Es el estudio más completo que uno puede hacer para analizar qué es lo que pasa mientras estás durmiendo", explica Victoria Mery, jefa del Centro del Sueño de Clínica Alemana.
Por eso, es considerado el examen de referencia para el diagnóstico de los trastornos del sueño, como ronquidos, movimientos involuntarios de las extremidades, sonambulismo o bruxismo. En general, quien pide este examen es el neurólogo, pero también puede ser otro profesional, como otorrino o broncopulmonar, entre otros. Su costo varía entre los $130 mil y los $525 mil, dependiendo del sistema de salud y del centro médico.
"Su relevancia es fundamental en el estudio de pacientes con apnea obstructiva del sueño que presentan comorbilidades complejas, y es irremplazable en la evaluación de sospecha de narcolepsia y trastornos conductuales del sueño", precisa María Constanza Florestano, jefa (s) de la Unidad de Sueño del Instituto Nacional del Tórax.
La demanda ha aumentado por una combinación de factores. Los especialistas coinciden en que hoy existe una mayor cultura sobre la importancia de dormir bien. "Estos últimos cinco años ha explotado esta preocupación por el sueño", afirma Roberto Arias, jefe del Centro del Sueño de Clínica Indisa.
A ello se suma el incremento de factores de riesgo, como la obesidad, el sedentarismo, el estrés y el uso prolongado de pantallas, que favorecen el aumento en la prevalencia de estos problemas: según la Encuesta Nacional de Salud, el 63,2% de la población mayor de 15 años presenta sospecha o síntomas de algún trastorno del sueño.
Duplicar capacidad
María Fernanda Gómez, neuróloga del Centro del Sueño UC Christus, agrega que "se estima que el 16% de la población adulta de Santiago tiene apnea del sueño y que cerca del 80% de esos casos no está diagnosticado".
Los centros han intentado responder ampliando su capacidad y la mayoría realiza el examen todos los días, salvo en feriados irrenunciables. En UC Christus, por ejemplo, "las camas destinadas a polisomnografía pasaron de cuatro a ocho en un año, lo que significó un aumento de 50% en la cantidad mensual de exámenes", dice Gómez. Pese a ello, la lista de espera puede extenderse hasta por un mes y medio.
En Clínica Alemana, en tanto, la capacidad se duplicó después de la pandemia y actualmente se realizan entre ocho y nueve estudios por noche. Sin embargo, Mery estima que en "cerca del 80% de los centros, tanto públicos como privados, hay listas de espera superiores a tres meses".
La situación plantea además una brecha entre la creciente necesidad y la infraestructura disponible. Realizar una polisomnografía nocturna requiere camas especialmente habilitadas, tecnología compleja y profesionales capacitados tanto para supervisar como para interpretar los resultados. Arias advierte que los laboratorios "no se han adecuado todavía a la demanda que hay" y considera que en el sector público el problema es mayor, debido a la competencia por recursos con otras necesidades sanitarias consideradas urgentes.
Si bien la red pública ha avanzado, la oferta sigue siendo limitada. Florestano señala que Chile cuenta con 14 unidades de sueño en hospitales públicos, en cambio, la mayoría de las grandes clínicas cuenta con una unidad. Una realidad común a la del resto de la región: según un informe de 2024 del Foro Latinoamericano de Sociedades Respiratorias, de los 396 centros dedicados al sueño en América Latina, el 82% pertenece al sector privado.
"Existe aún una marcada disparidad que impone barreras críticas de acceso para la población más vulnerable. En el ámbito privado, la polisomnografía es un examen que cuenta con código Fonasa, lo que ayuda en parte a mitigar las brechas de acceso a los usuarios de la red pública", puntualiza Florestano.
Cambio de hábitosSi bien las listas de espera pueden retrasar el diagnóstico y el tratamiento, los especialistas precisan que a la espera de realizarse el examen se suele recomendar a los pacientes cambios de hábitos. "Muchas veces requieren un manejo multidisciplinario. Lo principal fortalecer la higiene del sueño y ahí es fundamental el manejo de la obesidad", precisa Arias.
Asimismo, existen exámenes alternativos, como la poligrafía cardiorrespiratoria -que se puede realizar en casa-, que permite estudiar parámetros respiratorios y puede utilizarse cuando existe una alta sospecha de apnea. Sin embargo, es un examen más limitado y no sirve para diagnosticar todos los trastornos que puede detectar una polisomnografía completa.
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