Viernes, 28 de Agosto de 2026

Fallece Yayoi Kusama, la artista de la repetición y el punto

ChileEl Mercurio, Chile 28 de agosto de 2026

Su muestra en Chile, en 2015, recibió unas 160 mil visitas, mostrando el éxito de esta creadora, que transformó sus problemas mentales en una obra original.

Aunque no era especialmente conocida en Chile, la retrospectiva que desde marzo a junio de 2015 mostraba más de 100 de sus obras fue un verdadero éxito. Al final de "Obsesión infinita", unas 160 mil personas habían visitado la muestra de la artista japonesa Yayoi Kusama en el Centro de las Artes 660, de todas las edades, de todo Chile.
La obra magnética, repetitiva, de sus salas de espejo atrajo como pocas exposiciones lo hacen en el país. Ayer, en un comunicado del museo y la fundación que llevan su nombre, se dio a conocer que murió el 14 de agosto en un hospital de Tokio, a los 97 años. No se dieron razones de salud, pero se señaló que "continuó pintando hasta sus últimos días, sin apartar nunca el pincel, y continuó su exploración del amor eterno y del alma perpetua".
Nacida en la ciudad de Matsumoto, el 22 de marzo de 1929, Kusama era la hija menor de una familia acomodada. Creció en el conservador Japón de posguerra, pero rápidamente su vocación artística se hizo notar: a los 10 años comenzó a pintar, usando como motivo la repetición obsesiva de lunares y patrones como redes y arcos, que plasmó en acuarelas, pastel y óleos. A lo largo de su carrera, sus alucinaciones y traumatismos infantiles los transformó en una obra original.
Estudió Bellas Artes en Japón y luego de que algunos de sus trabajos fueron parte de una exposición en el Museo Brooklyn de Nueva York, empezó a pensar en viajar a Estados Unidos. Finalmente lo hizo en 1957, primero a Seattle y seis meses después, a Nueva York. Ahí logró hacerse un espacio en la naciente escena del Pop Art, con Warhol y Oldenburg, y en la corriente del minimalismo, como el crítico de arte Donald Judd la catalogó.
Fue en esta época en donde realizó provocadores happenings , en los que pintaba cuerpos desnudos con su sempiterno motivo de los lunares y se volvió una activista antiguerra de Vietnam. Pero cuando sintió que los neoyorquinos ya no estaban tan interesados en su arte, se devolvió a Japón, en 1973.
Ahí decidió, en 1977, ingresar en un centro psiquiátrico en Tokio, donde vivió y trabajó sin parar. A fines de los 90 y en los 2000, junto con el creciente interés en el arte y la cultura japonesa, la obra de Kusama se empezó a vender en millones de dólares. Y ella, con su peluca roja y sus trajes de lunares, se volvió una artista pop reconocible rápidamente.
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