Solidaridad
María Sol Navia V
María Sol Navia V.
Una nación solidaria: Colombia, una ciudad solidaria: Cali. Hemos mostrado que somos hermanos, que nos duele lo del otro, lo del vecino, que el odio sembrado con insistencia no prosperó. Que dentro de los recursos y posibilidades de cada uno podemos ayudar, apoyar, abrazar al hermano que sufre, así antes no lo conociéramos. Somos uno solo. Hemos vivido un amor solidario, reconocer un compañero en todos los que han sufrido la pérdida de un ser querido, o pérdidas materiales. Cuando una tragedia golpea, como este terrible terremoto, no solo se derrumban edificios y calles, sino que también se ponen a prueba los lazos humanos. En esos momentos de crisis, la solidaridad se convierte en un pilar fundamental para la supervivencia y la reconstrucción. La solidaridad humana es la capacidad de las personas para unirse, apoyar y ayudar a quienes han sido afectados, demostrando empatía, generosidad y compromiso, compartiendo alimentos, agua, refugio, y cuidado. Las comunidades se organizan para enfrentar las dificultades, mostrando que la fuerza colectiva supera cualquier desastre. Trabajamos hombro a hombro con el vecino, con el amigo, con el desconocido, unidos buscando vidas, buscando lo rescatable, buscando dar calor, un abrazo, cariño, apoyo, hermandad. Los rescatistas y voluntarios no cuidaron sus vidas, no tuvieron ningún reato frente a los riesgos, lo importante salvar vidas en un tiempo que se agotaba. Todos: las organizaciones, fundaciones, empresarios respondieron con altruismo y toda su voluntad. Los gobernantes de todos los niveles, los de sus propias regiones y los de otras a las más afectadas. El gobierno nacional, aun sin estrenar, se volcó todo a dirigir, liderar, apoyar. En fin, nadie ha sido ajeno a su obligación humana y afortunadamente tenemos gobiernos en todos los niveles, generosos, trabajadores y comprometidos. La solidaridad ayuda a levantar, contribuye a la resiliencia, fortalece los espíritus. Es algo espontaneo, coexistente con la naturaleza humana, pero lo que hemos vivido en estos durísimos días ha superado todo lo esperado. Lo importante es que este proceso va a seguir mucho tiempo, las afectaciones son muchas y graves y los alientos no deben desfallecer, los sentimientos no pueden adormecerse. Las heridas no van a sanar fácil, las cicatrices van a quedar grabadas y poco a poco las victimas tratarán de retomar sus vidas con el apoyo de todos los caleños y de todos los colombianos. Esta unión no solo ayuda a mitigar el sufrimiento, sino que también fortalece el sentido de pertenencia y esperanza. La solidaridad en el terremoto es un recordatorio de que, frente a la adversidad, la humanidad tiene el poder de unirse y reconstruir un futuro mejor para todos. El corazón humano reacciona generosamente porque está profundamente conectado con nuestras emociones y nuestra capacidad de empatía. Cuando vemos a alguien en necesidad o sufrimiento, nuestro cerebro y corazón trabajan juntos para generar sentimientos de compasión.
Exministra.