La iniciativa es impulsada por sus descendientes; terminó la etapa local del largo proceso y ahora empieza la fase romana para lo que elevaron gran cantidad de documentos y firmas a la Santa Sede que los analizará.
El jueves en un salón del
arzobispado de Montevideo se realizó una ceremonia nada frecuente con la presencia del
cardenal Daniel Sturla: el cierre local del proceso iniciado en 2017 por los
descendientes de un uruguayo para que sea
declarado santo (o sea, canonizado). El "candidato" es
Salvador García Pintos un médico católico que también tuvo una carrera política (fue diputado de la Unión Cívica durante cuatro legislaturas) y que fue también periodista. Una calle en la Aguada lleva su nombre.
Su actividad fue variadísima. De hecho, la documentación vinculada a su vida que será analizada ahora en el Vaticano ocupa varias cajas grandes de cartón y el pedido para su canonización fue acompañado por más de 2.000 firmas.
García Pintos nació en Montevideo en 1891 y quedó huérfano de padre y madre a los 11 años. Fue pupilo en los talleres Don Bosco y en 1906 se fue a estudiar filosofía y teología con una intención inicial de ser sacerdote. Pese a su arraigada fe, optó por la medicina y se recibió de médico en 1920. Como sus estudios en Lovaina (Bélgica) habían quedado truncos por el estallido de la Primera Guerra Mundial, regresó a Uruguay y logró que el entonces presidente José Batlle y Ordóñez hablase con el decano de la Facultad de Medicina para que se lo autorizase a ejercer la profesión a condición de que, una vez terminado el conflicto bélico, presentase la documentación que acreditase que había comenzado sus estudios en Bélgica, algo que hizo. Dio una prueba de suficiencia y culminó sus estudios en 1920.
Se casó y tuvo siete hijos. Fue dos veces presidente del Círculo Católico de Obreros, médico en el Hospital Penitenciario y en la Liga Uruguaya contra la Tuberculosis, entre otras instituciones.
Presidió la Asociación de Profesionales Católicos del Uruguay y fue profesor de Francés, de Historia Natural, de Biología y de Filosofía. Escribió en diarios importantes de la época como "El bien Público" (vinculado a la Unión Cívica) y los nacionalistas "El Debate", "La Tribuna Popular y "El Plata". Con un grupo de socios compró la radio Jackson, luego transformada en Sarandí. Con buen olfato, contrató al legendario relator de fútbol Carlos Solé.
Como diputado se opuso con firmeza al aborto y la eutanasia, presentó iniciativas en defensa de los trabajadores del campo, para proteger los suelos, para alentar la inversión en viviendas y para impulsar la participación obrera en las ganancias de las empresas. Presentó 73 proyectos de ley en 13 años como legislador.
El 19 de enero de 1956 estaba pescando en bote frente a La Floresta, cuando la embarcación se dio vuelta y se ahogó.
El proceso
El "postulador" (ese es el nombre técnico de quien cumple la función de plantear la "candidatura") de Salvador García Pintos es Gerardo García Pintos, productor rural y expresidente de la Asociación Rural. No llegó a conocer a su abuelo paterno. Contó a El País que su madre le decía que su suegro era alguien "sensacional" que llevó "una vida ejemplar".
"El papa Francisco insistía en que la Iglesia necesita líderes civiles, laicos, no solo sacerdotes, sino padres de familia y la candidatura de mi abuelo calza como anillo al dedo", plantea García Pintos. En el cierre del proceso local estaba el exsecretario de la Presidencia durante al mandato de Luis Lacalle Herrera, Pablo García Pintos, único hijo sobreviviente de Salvador.
Ahora empieza la "etapa romana". Gerardo García Pintos con la ayuda de Juan José Camelo, exdirector de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicación, grabó entrevistas y detalló hechos narrados por los entrevistados que podrían considerarse milagros. Es que debe darse por válido que Salvador García Pintos, que ya fue declarado siervo de Dios, fue responsable de milagros para que sea considerado beato por la Iglesia Católica.
Las normas eclesiales establecen que un siervo de Dios, puede pasar a ser venerable y luego beato antes de una eventual canonización. Ahora comienza la denominada "etapa romana". La familia buscará quien lleve adelante en el Vaticano la "causa" (así se denomina la postulación) de García Pintos.
Hasta ahora Uruguay tiene una sola persona canonizada: María Rubatto (fallecida en Montevideo en 1904 aunque nacida en Italia).