El Comercio, Perú
31 de agosto de 2026
Cada vez que hablamos del fenómeno de El Niño en el Perú, solemos hacerlo desde la emergencia: lluvias, huaicos, inundaciones, carreteras destruidas, familias damnificadas
Cada vez que hablamos del fenómeno de El Niño en el Perú, solemos hacerlo desde la emergencia: lluvias, huaicos, inundaciones, carreteras destruidas, familias damnificadas. Y está bien. Pero quizá estamos mirando el problema demasiado tarde.Porque frente a un fenómeno de esta magnitud, la pregunta no debería ser solamente qué hará el Estado cuando llegue el agua, sino qué podemos hacer todos antes de que llegue.Y ahí las marcas privadas tienen un papel mucho más importante del que solemos reconocer.El fenómeno de El Niño no es solamente un problema climático. Es un problema social, económico y humano. Afecta a las familias, pero también a las empresas, a los agricultores, a los pequeños negocios, a las cadenas de distribución y, finalmente, a toda la economía del país.Por eso, la prevención no puede ser responsabilidad exclusiva del Gobierno. Necesitamos una colaboración real entre Estado, empresas privadas, organizaciones sociales y ciudadanos.Las marcas tienen algo que puede ser decisivo en una emergencia: capacidad de comunicación. Tienen plataformas, creatividad, tecnología, logística, conocimiento del consumidor y, sobre todo, una relación cotidiana con millones de peruanos.Por ejemplo, en el Festival de Cannes 2026 el Grand Prix de Titanium lo ganó la compañía de seguros Suncorp de Australia con su campaña Haven, que consistía en una plataforma hecha con los datos de sus propios clientes para conocer los riesgos específicos que le podrían afectar a su propiedad e implementar un plan antes de que ocurra un desastre natural.Una marca puede ayudar a convertir información técnica en información que la gente entienda. Puede alertar, educar, organizar donaciones, facilitar recursos, activar redes de distribución o poner su tecnología al servicio de una emergencia.Y puede hacerlo mucho antes de que ocurra.Imaginemos que una empresa de telecomunicaciones utiliza su red para enviar alertas preventivas. Que un banco facilita canales para donaciones o transferencias de emergencia. Que una cadena de supermercados convierte parte de su logística en una red para transportar agua, alimentos y productos esenciales. Que una empresa de construcción aporta conocimiento y materiales para reforzar viviendas vulnerables. Que las plataformas digitales ayudan a localizar personas, centros de ayuda y rutas seguras.Y sin ir muy lejos, en el 2023 para prevenir los daños de El Niño se lanzó en el Perú la campaña Con la Camiseta Siempre Puesta, una alianza entre el BCP, Pacífico Seguros y Mibanco. Esta acción que se repetirá en el 2026 es un gran ejemplo local de cómo las marcas pueden tener un rol gravitante para hacer frente a las amenazas de El Niño.En el 2023, El Niño no fue tan grave como el que se prevé ahora. Por eso es muy importante contar con más iniciativas como la de BCP, Pacífico y Mibanco.Este año, El Niño puede volver a golpearnos. No sabemos exactamente con qué intensidad. Lo que sí sabemos es que esperar a que ocurra para empezar a actuar sería repetir el mismo error.El Estado tiene una responsabilidad enorme, pero no puede trabajar solo.Por eso el gran ?brief? es: cómo el sector público y privado unido le pueden hacer frente al fenómeno de El Niño.