La Fiera dirigió a Peñarol a lo largo de 31 clásicos en su carrera como entrenador y 15 desde su regreso al club en 2023. En ambos casos, tiene más derrotas que victorias.
Derrotas como la del domingo son las que deben necesariamente calar hondo en la interna del club y del cuerpo técnico. Porque el favoritismo de Peñarol en la previa no fue un invento del periodismo ni las redes sociales, se generó por el fiel reflejo de la realidad de los dos equipos: Nacional no daba pie en bola, no le hacía un gol a nadie y se derrumbaba cuando le hacían uno; y Peñarol, sin mucho brillo, venía repuntando, sigue en lo más alto de la Anual a pesar de la derrota y tuvo a disposición el plantel completo y sano que tanto añoró desde el primer semestre.
Jugaba de local, a estadio lleno solo con su gente, pero ni así le alcanzó para asumir el rol de protagonista que todos sus hinchas esperaban, para darle el definitivo golpe de nocaut a su tradicional rival y encaminar el campeonato. Hizo todo lo contrario: regaló tres puntos que pueden ser claves, revivió a un Nacional que agonizaba y encima se le sacudió la estantería, porque la producción futbolística fue nula, una vez más.
Este último fue el 31º clásico de Diego Aguirre como director técnico de Peñarol y el 15º desde su regreso en 2023, contando en ambos casos oficiales y no oficiales, por en esta eterna rivalidad no hay partidos amistosos. De los 31 totales, ganó 7 (22,6%), empató 12 y perdió los otros 12 (38,7%). Desde su vuelta, ganó en la cancha solamente dos (13,3%), empató siete y perdió seis (40%).
Pero más allá de resultados, la mayoría de los cuestionamientos hacia la Fiera son por los planteos conservadores que suele elegir para esta clase de partidos. Como en la Copa Libertadores, sobre todo cuando enfrenta a rivales de gran jerarquía, Aguirre prioriza la solidez defensiva y dominio del mediocampo, para intentar lastimar de contragolpe: transiciones rápidas, de pocos toques y velocidad para agarrar a la defensa rival mal parada. Es una estrategia más que válida y que le dio resultado en un sinfín de ocasiones, pero también hubo otras en las que perdió puntos por sacar el pie del acelerador y cuidar el resultado. El domingo eligió al doble nueve en lugar de los tres volantes, sí. Pero no sin una línea de tres zagueros en el fondo para cubrirse, aunque tampoco lo salvó de recibir un gol de pelota quieta. En la generación, sobraba un zaguero y faltaba alguien que encontrara a los delanteros.
Los últimos 15 clásicos de Aguirre
Al inicio de este cuarto ciclo al frente de Peñarol, Aguirre dirigió dos clásicos amistosos por la Serie Río de la Plata 2024: primero un empate (con posterior victoria tricolor por penales) y luego una derrota 0-2. Por el Apertura 2024 empató sin goles en el CDS. Perdió por penales la final del Intermedio 2024 en aquella interminable tanda de penales. Y volvió a caer 1-2 en el GPC por el Clausura. Ese año no ganó un clásico, pero salió campeón uruguayo de punta a punta, habiendo conquistado Apertura, Clausura y Anual.
Al inicio del 2025 perdió dos clásicos más: uno amistoso por la Serie Río de la Plata (1-3) y la Supercopa Uruguaya (1-2). Por el Apertura 2024 fue empate 1-1. Se cruzaron en otra final del Intermedio y esa vez ganó Peñarol por penales, pero fue el décimo clásico consecutivo que no pudo ganar en la cancha.
Al tiempo llegó la primera victoria en cancha de este ciclo: 3-0 en el Campeón del Siglo, a puertas cerradas, por el Clausura 2024. Parecía el envión necesario para ir por el bicampeonato, pero en las finales volvió a caer con su tradicional rival, pese a también llegar con un leve favoritismo. Fue 2-2 en el CDS y derrota 0-1 en el GPC, en el alargue. Quizás la derrota más dura porque valió un campeonato, y Peñarol pagó caro los errores que valieron goles cuando jugó de local.
Este 2026 empezó con otro empate y posterior victoria aurinegra por penales, por la Supercopa. Y continuó mejor: victoria 1-0 en el Gran Parque Central con gol de Arezo, la primera de visitante de cualquiera de los dos, con gente en las tribunas. Pero Nacional le pagó con la misma moneda: 0-1 de local en el CDS y ante más de 40.000 aurinegros.