Terremoto y empleo
Stefano Farné
El terremoto del pasado 10 de agosto ha provocado una catástrofe humanitaria que tendrá graves efectos sobre el mercado de trabajo de la región afectada
Stefano Farné
El terremoto del pasado 10 de agosto ha provocado una catástrofe humanitaria que tendrá graves efectos sobre el mercado de trabajo de la región afectada. Aunque sea de forma temporal, muchos trabajadores perderán sus empleos o no podrán ejercer su actividad económica y quedarán imposibilitados para generar ingresos para sus familias. Como primera medida para enfrentar esta difícil situación, el Ministerio del Trabajo ha expedido la Circular 0096. En ella sugiere a los empleadores de las zonas afectadas: a) habilitar la modalidad de trabajo en casa; b) conceder licencias remuneradas por calamidad doméstica; c) anticipar las vacaciones de sus trabajadores; d) conceder licencias no remuneradas; e) anticipar el pago de la prima de servicios del segundo semestre. Por otro lado, la Circular sugiere a los trabajadores recurrir al retiro de sus cesantías. Sin embargo, no hace mención de las comisiones que los fondos de cesantías cobran por retiros parciales. Asofondos respaldó la sugerencia del Ministerio, pero tampoco mencionó que cobraría comisiones sobre el capital retirado. Los afectados por el terremoto merecerían ser eximidos de estos pagos. De su parte, el Ministerio del Trabajo se compromete a crear puntos de orientación laboral en los territorios afectados. Estas primeras medidas son bienvenidas, pero se aplican solo a una parte de la población afectada por el terremoto -los trabajadores asalariados formales- y necesitan ser complementadas con otras más focalizadas en los grupos vulnerables, de menores ingresos, que se desempeñan en la informalidad. Por ejemplo, en Haití en las primeras semanas posteriores al terremoto de 2010, se organizaron masivos programas de "Dinero por Trabajo". Este es un término utilizado para designar programas de empleo temporal de muy corta duración, financiados por el Estado y por agencias internacionales, cuyo principal objetivo es proporcionar ingresos, de forma rápida y oportuna, a poblaciones vulnerables a cambio de la realización de trabajos en actividades de interés público. Por un pago diario máximo equivalente a un salario mínimo, los residentes damnificados laboraron en la limpieza de calles, la remoción de escombros, el drenaje de canales, la rehabilitación de espacios urbanos y la construcción de pequeña infraestructura comunitaria. Después de los primeros meses, estos programas evolucionaron hacia formas de trabajo más organizadas y de mayor alcance e incorporaron el reciclaje de los escombros, la reconstrucción de edificaciones e infraestructura básica con material reciclado, mediante la promoción de las micro y pequeñas empresas. Por su lado, la reconstrucción de infraestructura más intensiva en capital podría ser financiada y ejecutada en el corto plazo por el sector privado mediante una ampliación del cupo financiable y de la cobertura territorial del programa Obras por Impuestos, tal como lo propusieron el alcalde de Medellín y el gobernador de Antioquia.
Observatorio del Mercado Laboral, U. Externado de Colombia