La Nación, Costa Rica
1 de septiembre de 2026
El propio Ítalo Marenco mostró imágenes de una aventura llena de adrenalina que vivió en el Estadio Ricardo Saprissa.
Ítalo Marenco entró a la cancha del Estadio Ricardo Saprissa y no lo hizo para jugar un partido de fútbol, como pasaba años atrás, cuando militaba en el fútbol de la Primera División.
Sin embargo, sí estaba ahí para competir y para ser parte de un espectáculo muy esperado por la afición: la carrera nacional de botargas, que se desarrolló en el entretiempo del partido entre Saprissa y Escorpiones, que acabó con un triunfo morado por 2-1.
¿Adivina cuál de todos los 38 participantes era Ítalo Marenco? Él estaba decidido a ganar. No lo consiguió, pero lo dio todo mientras se divertía.
La realidad es que algunos obstáculos le pasaron factura en una competencia donde muchos creen que debería funcionar el videoarbitraje (VAR).
Además, a diferencia de las ediciones anteriores, la lluvia complicó las cosas.
Fue el propio Ítalo Marenco quien confesó en sus historias en Instagram que él era el desodorante Rexona, aunque ya varias personas lo habían descubierto.
Desde el banderazo de salida todo fue difícil, porque se llevó un golpe al subir a la rampa, deslizarse con mucho impulso y pegar contra Gollito. El impacto le dejó un gran morete en el brazo, pero al calor del momento, nada importaba.
El desodorante iba en punta de competencia y entre sus apuntes, el presentador del programa Buen Día indicó, entre muchos emojis de risas, que tuvo problemas con la cuerda: "Ese mecate casi me corta la jupa".
También mostró cómo la visibilidad es prácticamente nula para quienes se transforman en alguno de los personajes que sacan sonrisas y aplausos desde las gradas y frente al televisor.
"Para que se hagan una idea así se ve desde adentro de la botarga. Mis respetos máximos a los que hacen este trabajo", escribió Ítalo Marenco junto a la reveladora imagen.
Si alguien no cree que era él, Ítalo Marenco también mostró una imagen ya con el traje desinflado y con su rostro.
Y sin faltar el buen sentido del humor escribió: "Sobreviví, todavía tengo jupa".
Al final, el triunfo en esta edición de la carrera de botargas fue para Glade, que supo regularse, fue superando los obstáculos y cerró con fuerza.